tubular bells portada

Festejamos el cumpleaños del abuelo del new age revisitando su obra más inolvidable, Tubular bells, a 44 años de su lanzamiento. 

Cuenta la leyenda que un pibe de 17 años tenía algunas melodías que no lo dejaban dormir en paz. Melodías que perturbaban su sueño y su vigilia por igual y que se iban completando y armando arquitectónicamente en su cabeza.

En los ámbitos académicos se los llama genios; en los ámbitos hostiles, pretenciosos. En el barrio los llamamos enfermitos. Pero Dios bendiga a estos enfermitos porque gracias a estos el mundo puede ser un lugar mejor.

Era 1973.

EEUU se retiraba avergonzado de Vietnam y Pinochet entraba, sin vergüenza, en El Palacio de la Moneda.

Mick Jagger luchaba por mantener en pie a unos golpeados Rolling Stones mientras Keith Richards luchaba por mantenerse en pie a sí mismo. Pink Floyd había visitado el lado oscuro de la luna y Barry White enamoraba a mujeres y serpientes por igual con su majestuoso caño de ultratumba.

En ese contexto social y musical, un pibe de 20 años recién cumplidos golpeaba las puertas de las discográficas con un demo abajo del brazo lleno de ideas innovadoras y sublimes con dos objetivos bien definidos: editarlas y hacerlo bajo sus términos.

Era bastante complicado vender un proyecto así. En un momento musical dominado por el pop, el disco y el rock, la idea de una composición dividida en dos partes absolutamente instrumentales y plagada de instrumentos clásicos y modernos amalgamados no era muy afín al mercado.

¿Una canción dividida en dos? ¿Dos temas larguísimos? ¿Y las letras? ¿Quién canta? ¿Vos estás en pedo, nene?

Esas fueron las preguntas que se hicieron o imaginamos que pudieron hacerse los empresarios discográficos que fueron rechazando el proyecto. Sólo un empresario ofreció una suma considerable de dinero por éste bajo condición de ponerle letra y voz. Algo que fue rechazado de manera tajante por el autor.

Hasta que este autor, el pibe, conoció a un tipo llamado Richard Brandson que tenía algunas disquerías por catálogo en su poder y unas ganas locas de fundar su propio sello. Vamos a llamar a este sello Virgin Records. Vamos a llamar al pibe Mike Oldfield.

Mike Oldfield

Imaginate que sos un multi-instrumentista con una cabeza que está a punto de explotarte de creatividad y te dejan a disposición por una semana un estudio de grabación flamante y mucha cinta para grabar.

Para los que no lo saben, actualmente grabar es algo muy sencillo. Todos tenemos varios amigos que cuentan con su propio estudio casero gracias a la tecnología digital. La grabación hogareña y los plugins (programas que simulan efectos, sonidos e incluso instrumentos con gran calidad) nos hacen sentirnos un poquito más cerca de Alan Parsons.

Pero en esa época, no solamente se grababa con cinta, sino que además las consolas tenían muy pocos canales. El trabajo de mezcla era prácticamente una coreografía de manos sobre una consola y se hacía en vivo.

En resumen, si grabar a una banda era un quilombo, imaginate grabar a un solo tipo haciendo de su propia banda.

En una semana Oldfield grabó su ópera prima ejecutando casi todos los instrumentos.
Piano, guitarras acústicas y eléctricas, xilofones, órganos, mandolinas, cencerros y unos cuantos etcéteras. Solo contó con la ayuda de unos pocos músicos que grabaron en Tubular Bells y, salvo por la batería, eran intervenciones que obviamente excedían a Oldfield, ya sea por el instrumento ejecutado o el timbre de una voz.

Célebre es la intervención del humorista británico Vivian Stanshall como maestro de ceremonias que presenta, cual actores o músicos, a cada instrumento.

Vivian Stanshall
Vivian Stanshall

Musicalmente nos encontramos ante una gran estructura que presenta varios motivos que van fusionándose mutuamente. La calidad de los matices sutiles y los consistentes momentos de rock puro no desentonan en absoluto, sino que se complementan a la perfección logrando una obra de magnitudes excedentes no solo para el momento en que fue concebida, sino a posteriori.

Es un disco de rock sinfónico y progresivo pensado como una gran sinfonía clásica donde se mezclan sonidos épicos, melancólicos, misteriosos y sublimes.

Contra todos los pronósticos, el disco fue un éxito arrollador en Gran Bretaña y la crítica alabó el lanzamiento. 16 millones de copias vendidas y un pibe de 20 años que era millonario de la noche a la mañana. Un éxito que a Mike Oldfield le costó afrontar y lo llevó a mantenerse recluido y cultivar un perfil bajo de ahí en más.

Esto explica por qué al autor no le gustó enterarse que la obertura de Tubular Bells se habíaEl exorcista convertido en el leit motiv de una de las películas de terror más importantes de la historia. Si, la obertura del disco es la canción de “El exorcista”. Pero pasado el tiempo hubo una suerte de reivindicación por parte del músico hacia la película.

“Nunca vi El Exorcista hasta 15 años después. Me reí como loco, es tan cómica… No pensé que fuera atemorizante. Y ahora se ha vuelto un cliché.. en todas las películas de horror hay un pianito. Cada vez que oigo un pianito… es un derivado de TUBULAR BELLS”
(Mike Oldfield)

Sobra decir que, aparte de ser el debut de Mike Oldfield, Tubular Bells fue su más grande creación. Lo fue tanto que las sucesivas remasterizaciones no terminaban de contentar al enfermito musical de Oldfield, quien en 2013 se encerró nuevamente en un estudio a regrabar desde cero todo el disco con un sonido actualizado y con las posibilidades tecnológicas y técnicas actuales.

Lejos habían quedado las consolas de 8 canales y los papelitos bloqueando los cabezales de la cinta para meter más pistas.

Epilogo

Mike Oldfield ha sacado más de una veintena de discos en toda su carrera, entre los que se encuentran dos secuelas de este disco: Tubular Bells II y Tubular Bells III. De hecho, hace poco el artista anunció que se encuentra trabajando en una cuarta parte, pero es un proyecto muy a futuro.

La influencia de este músico y sobre todo de este disco se pueden notar tanto en el rock, la música electrónica y también en el New Age. Algo que al bueno de Mike mucha gracia no le hace.

“Aunque algunos me consideren el padre de la new age, sólo un 20% de lo que hago podría considerarse así. (…) prefiero hablar de ambient, el término new age suena mal, no gusta en el mercado”.
(Mike Oldfield)

El pibe, de ahora 64 Mayos, nunca dejó de trabajar ni componer. Coquetea con muchos estilos y formas y sigue sorprendiendo constantemente, tanto en discos como en sus presentaciones en vivo.

Es muy valioso, además, ante la pregunta acerca de “sobrevivir” a una obra como Tubular Bells, que el músico no reniegue de esta sino que la reivindique y celebre como lo que fue: Uno de los momentos más importantes de su historia y asimismo, de la historia de la música contemporánea:

“No, no me importa estar vinculado sólo a Tubular Bells pese a haber tenido muchos otros discos exitosos. Tubular Bells es un clásico y siempre es mejor ser recordado por lo bueno que por lo malo”
(Mike Oldfield)

Por eso, abrí el Spotify, ponete los auriculares de oír de lejos y dejate llevar por la magia y la grandilocuencia de este disco inoxidable.

Te juro que me lo vas a agradecer.

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Diaz Espejo
Locutor. Escritor, guionista, músico. Conductor de Vacación Permanente y co- conductor de No estamos Sordos (Fm Boedo)