VIOLENCIA EN EL FÚTBOL: No saben la solución

Emanuel Balbo, simpatizante de Belgrano de Córdoba, es perseguido, golpeado y cae al vacío. Es asesinado en pleno partido de fútbol. Pero su muerte no es ocasionada por fanáticos de un equipo, ahí está el error, es perpetrada por criminales. Mataron ahí como podrían haberlo llevado a cabo en otro lado.

Otra vez la actuación rápida del gobierno y una nueva disposición para tratar de frenar las violencia en los estadios de fútbol, medidas que no ayudan a resolver el problema, que se hacen a las apuradas y que sólo consisten en tapar huecos.

Los grupos violentos ya están en la sociedad y sacándolos de las canchas no se resuelve el problema, sino que se corre la violencia para otro lado. Se deben aplicar medidas concretas, acciones que de una vez por todas ayuden a solucionar esta problemática que hace años y años viene ocurriendo.

El Ministerio de Seguridad de la Nación implementó la semana pasada, a través de una Resolución, el “Reglamento de Prevención contra la Violencia en Espectáculos Futbolísticos”. Entre algunas de las medidas, se afirma que “se podrá restringir la concurrencia a toda persona que se encuentre condenada, procesada o con auto de elevación a juicio, o que se encuentre sujeta a suspensión de juicio a prueba, respecto de delitos que hayan sido cometidos en el marco de la Ley N° 23.184, o por cualquier otro delito cometido en el exterior, con motivo u ocasión de un espectáculo futbolístico”. Luego, en el artículo 3, queda asentado que “la restricción de ingreso será por un período no menor a SEIS (6) meses y no mayor a VEINTICUATRO (24) meses, para lo que deberá tenerse en cuenta la gravedad de los hechos ilícitos que fundamentan la medida”.

Estas formas no parecen ser las indicadas para acabar con los males que manchan a la pelota. Las prohibiciones (sí, por supuesto que deben realizarse y no ahora, sino desde siempre) son sólo parches, lo fundamental son políticas, esto ya se ha llevado adelante muchas veces y no ha dado resultados.

Además, sólo se podrá ingresar “con banderas y/o lienzos de una superficie que no sea superior a 1 x 1,5 metros, y que no contengan mensajes ofensivos, discriminatorios o que inciten a la violencia”. Esto se implementó y se llevó a cabo a mediados de los años 90 y es una medida que lo único que provoca es evitar el folclore del fútbol. Las banderas no matan a nadie. Decisiones absurdas como estas son las que no sirven para nada.

Una vez publicado en el Boletín Oficial, se conoció la noticia de la prohibición de doce barrabravas de Boca a las canchas de fútbol por dos años. Entre los condenados se encuentran Rafael Dizeo y Mauro Martín, jefes de la hinchada, que tiempo atrás estaban enfrentados, hasta llegaron a tirotearse y luego se volvieron a “amigar”. Vaya a saber uno por qué o por cuántas razones. Sí, más que obvio, lo que pensamos todos.

Días atrás, barrabravas de Atlanta amenazaron a los jugadores, golpearon a uno y le exigieron 100 mil pesos para el otro día ¿Dónde fue esto? En el lugar de entrenamiento. ¿Nadie cuidaba? Se ve que no.

Prohibieron el ingreso del público visitante y el problema siguió, prohibieron las banderas grandes y el problema siguió, aplicaron el derecho de admisión y el problema siguió… ¿Y entonces? Entonces, nada valió la pena, todo parece empeorar y poco se modificó… ¿Y entonces? ¿Qué hacen? Vuelven a aplicar todas las medidas que no sirvieron ¿Las mismas? Sí, las mismas. Los políticos no saben la solución, quizás creen que la saben pero no es así… y todo se vuelve a repetir.

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