Orquesta Escuela de Bandoneones

El bandoneón, tan cercano y tan lejano a la vez. Cercano porque cualquiera reconoce su sonido y lo identifica de inmediato como parte de nuestra cultura. Lejano, porque parece dificilísimo, con el fuelle y la botonera (tantos botones). Pero no es inalcanzable. De hecho, hay un lugar en donde el bandoneón es el protagonista de una historia que cualquiera puede escribir: la Orquesta Escuela de Bandoneones.

A esta orquesta puede acercarse cualquiera que quiera practicar o conocer el instrumento. De hecho, los alumnos que hoy la conforman tienen distintas profesiones —no todos son músicos— y distintos niveles. 

Entrevist a Mariano Godoy


En esta entrevista Mariano Godoy, creador de la Orquesta Escuela de Bandoneones, nos cuenta cómo surgió su idea y en qué consiste la propuesta.

¿Cómo fue tu acercamiento al bandoneón en una primera instancia? ¿Cómo llegaste a este instrumento?

A mí me enamoró el sonido del bandoneón. O sea, me llamó siempre la atención la sonoridad que tiene, el timbre, la voz, más que el estilo que uno suele escuchar, que es el tango.

La primera vez que me acerqué a él fue porque se canceló un ensayo. Yo ya tocaba la guitarra hacía mucho tiempo. Y cuando fui a la casa del pianista, se había cancelado el ensayo y terminamos tomando mate en su casa. Y de repente sacó un bandoneón y por primera vez lo escuché a un metro de distancia. Justo coincidió que faltaba una semana para mi cumpleaños y que había aparecido una herencia de un abuelo. Así que todo coincidió y fui y me compré el bandoneón.

Y ahí empezaste a tocar. ¿Hace cuánto tiempo de esto?

Hace trece años.

PH Ingrid Barvarich, alumna de la orquesta.

¿Y cómo surge la Orquesta Escuela de Bandoneones? Fue una idea tuya, ¿no? ¿La armaste vos?

Sí, surgió el año pasado, a principios del 2016. Me parece que es una forma de que estudiantes de bandoneón —que yo creo que todos somos estudiantes de música porque nunca se termina de aprender— de todos los niveles puedan integrarse. La música tiene esa capacidad de que, si se hace bien, uno puede tocar muy poco y siempre suma. Y ese es el concepto de la orquesta. Más que una orquesta de bandoneones, es un coro de bandoneones. Cada uno hace muy poco y el ensamble genera la totalidad de la música, esa es la idea. Pero haciendo ese muy poco se trabajan cosas fundamentales de ensamble, de escuchar al otro, de seguir a tempo y un montón de cosas que después, obviamente, le sirven a cada persona para su práctica individual.

Es una forma de hacer música comunitariamente, digamos.

Sí, comunitariamente. Y mi trabajo es estudiar en qué desafío está cada uno de los que vienen y darles todos los encuentros una tarea que tenga que ver con eso que está trabajando. Entonces, si alguien está trabajando, por ejemplo, estudiar el bandoneón cerrando, le escribo algo para que sea un desafío en ese estudiar cerrando. Para la persona que está estudiando variaciones, le escribo una variación. Para aquel que está estudiando acordes, lo mismo. Y la idea es que ellos puedan resolver en una hora, en la primera hora del encuentro, su tarea.

O sea que, además, vos armás algo particular para cada uno.

Sí, la primera hora cada uno se va a un rincón del lugar donde trabajamos y estudia su parte. La segunda hora ensamblamos. Lo que pasa es que vos hoy viste una cosa especial. Porque lo que pasó hoy fue el resumen de lo que pasó el encuentro pasado. Hoy lo que hicimos fue hacer el mismo ensamble que trabajamos la semana pasada, que es “Cuando los santos vienen marchando”, pero con el bandoneón colgado. La idea era relacionar el movimiento con la música, para mejorar algunos problemas de sincro que teníamos al tocar todos juntos. Es difícil que todos mantengan y lleven el mismo tempo. Entonces, con el afán de mejorar esa unión en el tempo, el movimiento, al caminar al mismo paso, nos ayudó a sincronizar.

PH Ingrid Barvarich, alumna de la orquesta.

¿Qué es lo que dirías que hace tan especial al bandoneón? Sobre todo porque uno tiene el prejuicio de que es difícil y que no cualquiera puede tocar el bandoneón.

Para mí el bandoneón tiene un montón de misterios y de cosas. Me parece que el misterio más grande que tiene es la relación entre el sonido del bandoneón y los argentinos, porque es un instrumento alemán que llegó en 1900, que no solo llegó al Río de la Plata. Llegó a un montón de lugares y nosotros lo adoptamos automáticamente, no solo en el tango, sino en el folclore, en el chamamé, hoy en día en el rock también. Y es automático escucharlo y que su sonido nos mueva alguna fibra a los argentinos. Hay algo en el sonido del instrumento que misteriosamente nos pega en algún lugar, digamos. Es loco que el instrumento que más nos representa a nivel mundial, no sea argentino de hecho, que sea un instrumento alemán.

Pero después obviamente el instrumento tiene un montón de cosas interesantes. Es un instrumento que se inventó  —hay dos teorías— para reemplazar al órgano de iglesia o como un instrumento de peregrinación religiosa. Y el bandoneón tiene una digitación que es muy particular; no están las notas organizadas como cualquier otro instrumento y además tiene un fuelle. Es como una armónica gigante que en vez de alimentarla nosotros con los pulmones, se alimenta con un fuelle, al que también hay que controlar. Y todo eso le da una complejidad que para mí es acorde también al rédito y a las posibilidades que te da. Es un instrumento muy visceral, es como que está arriba tuyo respirando y eso es muy interesante, digamos. Porque para mí todas esas dificultades, como le llaman, también son atractivas para el que empieza a tocar.

¿Dirías que cualquiera puede tocar el bandoneón?

Sí, cualquiera puede tocar el bandoneón. De hecho, si alguien no tiene instrumento y quiere venir a probar cómo es tocar el bandoneón, tenemos algunos instrumentos a disposición para que alguien pueda en un par de encuentros integrarse tocando algunas cositas muy básicas y sentir lo que es tocar el bandoneón (con lo que toca él y lo que tocan los demás) y ver si le gusta.

PH Ingrid Barvarich, alumna de la orquesta

Quién es Mariano Godoy

Es cantante, bandoneonista y compositor. Recientemente sacó un disco que se llama “Verano” y está por sacar otro con el nombre “Otoño” y así seguirá hasta completar “Las cuatro estaciones de Godoy”. Pueden escuchar el primer disco en Spotify o a través de su página web.

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