Un hombre sin suerte

Amanda, la protagonista de la función que presenciamos, está merodeando contenta en el interior de su casa. Ella se ve perfecta: tiene una camisa azul, una pollera tableada del mismo color y un delantal rosado. El toque final se lo da un collar de perlas. Un look impoluto que contrasta de forma exquisita con la escenografía planteada por Alejando Mateo. El ambiente es cálido: las paredes, junto a los muebles que acompañan la sala, son de colores pastel, predomina el rosa, que nos hace dar una sensación de ternura y pureza.

“Te quiero, te extraño y me preocupo” le escribe impaciente a su hermana Abbi, a quien espera con una torta para festejar su cumpleaños. Mientras, observa detenidamente todos los objetos de su casa y escucha, canta y marca con delicadeza los compases de una canción.

La obra está basada en el cuento “Un hombre sin suerte” de la autora argentina Samanta Schweblin, quien en 2012 ganó, gracias a este relato, el Premio Internacional del Cuento Juan Rulfo. El prestigioso Osmar Núñez fue quien lo adoptó para llevarlo a las tablas de la mano de María Nydia Ursi Ducó, a quien dirigió y convirtió en quien da vida a la protagonista de la obra.

Maria Nydia Ursi Duco
Maria Nydia Ursi Ducó junto a su director Osmar Núñez

La actriz logra hacer mágico cada momento, desprende elegancia al caminar, se desliza por todo el espacio de manera natural, por momentos queda estática, perdida en sus pensamientos. Come la crema de un cupcake, se pinta los labios y habla en francés. El diseño de luces de Cristina Lahet acompaña magníficamente cada párrafo que nos cuenta Amanda. Algunas de sus reacciones son graciosas, otras nos enternecen, pero la mayoría nos conmueve.

Y quizá sí lo hice a propósito, pero así lo sentí en ese momento: los ojos se me llenaron de lágrimas. Entonces él me abrazó, fue un movimiento muy rápido, cruzó sus brazos a mis espaldas y me apretó tan fuerte que mi cara quedó un momento hundida en su pecho. Después me soltó, sacó su revista y su lápiz, escribió algo en el margen derecho de la tapa, lo arrancó y lo dobló tres veces antes de dármelo. ~ Fragmento del cuento “Un Hombre sin suerte”. 

Un hombre sin suerteAmanda se acerca a la ventana y mira con nostalgia el viejo auto de su familia. Tiempo después ve cómo un grupo de niños de la cuadra comienza a romperle los vidrios y a golpearlo, ella sufre y les pide por favor que paren, sin conseguirlo. Sabe que no solo están destruyendo el automóvil, con él destrozan sus más profundos recuerdos y eso la lastima de sobremanera. Pone la música alta, como si eso apagara lo que sucede en su vereda.

Los contrastes en la actuación de María Ursi Ducó nos deslumbran en cada minuto de los sesenta que dura la obra. Su presencia en el escenario mantiene expectante al público, nos hace parte del viaje al pasado que relata con lujo de detalles. La historia nos mantiene en vilo, nada es obvio, nada de lo que transcurre es insignificante, por lo que es primordial que estemos prestando atención siempre.

 “Un Hombre sin suerte habla de la infancia, de los recuerdos, de los sabores perdidos, de las fragancias que conviven en las sensaciones, de los hechos que marcan la esencia de las personas… habla del pasado… y también del presente… habla del silencio que sabe acompañar”. Maria Nydia Ursi DUCÓ en NOTACHAT

Amanda comienza a recapitular, con mucha melancolía, el día que conoció a “el hombre con menos suerte del mundo”. Tenía ocho años, fue una tarde, dentro de un hospital en medio de lo que pudo ser una horrible tragedia, él se acercó y le preguntó cómo andaba, sin saber que ese momento marcaría su vida con un recuerdo imborrable. Ella, muy inocente y confiada, le comentó su problema, él ¿desinteresadamente? la ayudó y lo solucionó: le consiguió una bombacha nueva, de color negro, que dejó maravillada a la pequeña Amanda. Todo lo que sucede durante y luego de estos instantes queda a criterio de cada espectador.

Un hombre sin suerte 5

“La culpa la tienen los padres”  dice Amanda al comienzo y es la clave de toda la historia, que termina tratando sobre cómo los actos de los adultos, quizás sin querer, condicionan la vida de los niños cuando pasan por alto pequeños detalles. Hay preguntas que retumban “¿Le prestamos la suficiente atención a los más chicos? ¿Nos tomamos el debido tiempo para escuchar y entender lo que quieren?”.

“Un Hombre sin suerte” es una obra completamente impredecible, que mantiene la tensión hasta el final. Logra que no parezca que es un unipersonal, ya que, junto a la protagonista, esperamos a Abbi y deseamos conocer a ese misterioso hombre poco afortunado. El clima, las luces, la música y los colores pasteles te envuelven y te dejan reflexionando.

Por mi parte, queda bastante claro que la obra me encantó, tanto que salí de la sala con un objetivo claro: leer el cuento que, al terminarlo, me hizo dar cuenta de que el director respeta con precisión el diálogo original del texto, con la lentitud y las pausas exactas para recrear una historia así. Además, quiero destacar la increíble belleza, no sólo del Espacio Callejón (que enamora a cualquiera que tenga el placer de visitarlo), sino también de la sala, que le da un toque muy especial a toda la escenografía.

Podés verla todos los domingos a las 21:00 hs. en Espacio Callejón, Humahuaca 3579, Capital Federal. Reservá tu entrada a través de Alternativa Teatral, haciendo click aquí.

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