EN BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD: 5 motivos para comer ajo en ayunas.

Desde PCH nos pusimos a investigar respecto a alimentos naturales y sus beneficios para llevar una vida saludable y encontramos 5 motivos para comer ajo en ayunas ¿Te animás?

Cuando yo era chiquito, a veces me levantaba temprano y una de las primeras imágenes que observaba era la de mi abuela, una gringa grandota y dulce, apoyada contra la mesada de la cocina cortando y comiendo pedazos de ajo sin ningún tipo de tapujos. Era un espectáculo que me producía bastante escozor. Imaginate, le entraba a los dientes de ajo crudo como si se fueran unos caramelos ácidos masticables.

Nadie en su sano juicio puede afirmar que le guste algo como comer ajo crudo en ayunas y definitivamente tenía que haber otra razón ulterior para semejante práctica.

Tenía que averiguarlo.

Luego de muchas pruebas y ante mi incapacidad de morder un diente de ajo, un trauma-oxímoron que me costó años superar, decidí hacer lo único que quedaba por hacer:

—Abu… ¿Por qué comés ajo crudo cuando te levantás?
—Porque es bueno para la salud, el ajo es antioxidante natural y mata todas las bacterias que anden por ahí
—Ah… ¿Y cómo hacés para comerlos?
—Los trago y los bajo con agua… ¿O pensabas que los mordía?
—Ah… ¿Qué vas a hacer de rico hoy?
—Sopa de acelga con lechuga y espinaca, porque me estoy cuidando. Y si no te gusta, decile a tu madre que te cocine porque yo no soy tu cocinera.

Más allá de la congruencia entre el alimento ingerido y la dulzura de mi abuela, ese fue el primer dato que tuve acerca de las bondades del ajo.

¿Es verdad que el ajo es tan bueno para la salud?
¿Es algo científico o es superchería de cotillón?
¿Hay una garantía de que aleje a las bacterias? ¿Y a las personas que rodean a quien lucha contra las bacterias?

gente comiendo ajo

1) El antibiótico natural por excelencia.

El ajo es un antibiótico natural, su consumo de modo regular favorece nuestro sistema inmunológico, incide en la cura de infecciones leves y, aunque no lo creas, es un gol de media cancha a la hora de combatir resfríos y gripes.

La clave es la alicina, un compuesto azufrado que entra en acción cuando cortás o triturás el diente y que posee propiedades beneficiosas muy importantes. Pero ojo, funciona crudo o con miel, cuando la alicina alcanza los 60º de temperatura pierde todas sus propiedades.

2) El ajo reduce la presión arterial y el colesterol.

Diversos estudios realizados tanto en humanos como en animales demostraron la influencia del ajo en la disminución de la presión arterial. Se concluyó que su consumo en dosis elevadas puede ser igualmente eficaz que el Atenolol.

Por otro lado, se comprobó que el ajo puede reducir en un 15% el colesterol LDL (o sea el colesterol malo), aunque no incide en la disminución de los triglicéridos.

¿Qué significa esto? Básicamente, que te aleja un par de centímetros de infartos, accidentes cerebrovasculares y problemas de presión y, encima, te deja la piel divina porque…

3) Una piel divina y una memoria efectiva.

¿Viste que te dije que el ajo es antioxidante? Resulta que los antioxidantes intervienen positivamente en la regeneración de la piel, al incidir en la renovación de células de la piel combate el acné y las arrugas.

Pero eso no es todo… tengamos en cuenta que el envejecimiento está directamente ligado a la oxidación de las células. Y si salimos de la parte estética, encontraremos que el ajo ayuda a combatir esta oxidación a nivel general. La reducción de la presión arterial y del colesterol malo combinados con la capacidad antioxidante de tan maravilloso alimento puede prevenir enfermedades cerebrales como el alzheimer. Y eso no es poca cosa.

4) Knock out a los resfríos.

Como te comenté anteriormente, el consumo diario de ajo es buenísimo para prevenir o aminorar los síntomas de resfríos dada su acción antibiotica natural.

Uno o dos dientes de ajo en ayunas reducen significativamente estos resfríos y si lo combinás con otros súper-alimentos como el limón y la miel ayudan a elevar las defensas del cuerpo.

Es hermosa la sensación cuando todo el mundo está a los estornudos limpios y vos estás en tu mejor momento. Probalo, no te vas a arrepentir.

5) ¿Cómo lo consumo? ¿Cómo hago para incorporar ajo en mi dieta y no alejar al resto de los mortales?

Me están quedando un montón de cosas afuera. El ajo tiene otras bondades relacionadas con el aparato digestivo, con la salud ósea e incluso es útil para eliminar metales pesados del cuerpo, pero haría demasiado extenso este repaso y te dejo la inquietud para que investigues.

El problema es que el ajo… es fuerte… muy fuerte… y el aliento que te deja es peor. Pero existen algunas maneras para beneficiarte con las propiedades del ajo y no tener el aliento de un ovejero alemán con caries.

En primer lugar, existen suplementos a base de ajo que contienen todas sus propiedades y ninguna de sus desventajas, algo que facilita la incorporación en la dieta. Y hay algo que es clave. Una alimentación rica en frutas.

Los azúcares naturales de las frutas ayudan a mitigar los efectos negativos del ajo. La manzana, la banana, los cítricos o los arándanos complementan a la perfección al ajo. Por otro lado, existe un truco muy bueno para comer ajo y no apestar.

Cuando consumas un diente de ajo a la mañana, cortalo a la mitad y vas a ver que hay una especie de tallo o germen con un color más fuerte. El corazón del ajo. Sacalo. Ahí se concentra parte más fuerte, la más fea y, de hecho, la menos saludable.

ajo abiertoAl sacarle el corazón, evitás o mitigás el sabor fuerte y al dividirlo en partes más pequeñas, liberás la alicina.

El hecho de levantarte, cortar el diente de ajo a la mitad, extraerle el corazón, cortarlo en partes más pequeñas, tomarlo con un vaso de agua como si fuese una aspirina y desayunar como cada día puede ser muy positivo a futuro si esto se vuelve un hábito.

Para llevar una vida saludable no es necesario ser un extremista de lo correcto, tal vez una suma de pequeños actos como el consumo de ajo puede ser suficiente, tal vez no para alcanzar la inmortalidad, pero sí para equilibrar los excesos a los que nos exponemos constantemente en el día a día.

Ya ha pasado mucho tiempo desde que la veía a mi abuela comiendo ajo. De hecho, ahora que lo pienso, ha pasado mucho tiempo de la última vez que me levanté temprano… Pero he incorporado este pequeño ritual y los resultados han sido favorables hasta ahora, por eso te invito a que te sumes. No perdés nada. Después me contás.

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