Séptimo Día - Soda Stereo

Piruetas, acrobacias, saltos y diversos trucos artísticos fusionados con la música. La compañía circense más importante del mundo, el Cirque du Soleil, continúa con su imponente puesta en escena en Buenos Aires, donde lleva más de 200 mil entradas vendidas para ver el espectáculo “Sép7imo día, no descansaré”, inspirado en la historia y la música del grupo de rock Soda Stereo.

Fueron más de dos años de trabajo para dar vida a este show en homenaje a Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio, que cuenta con 36 artistas en escena y 43 detrás, y donde el papel de los espectadores, ubicados en el campo, es fundamental porque terminan siendo una pieza clave del show al interactuar en muchos de los cuadros realizados.

Las luces se apagan y vuelven para hacer foco en una jaula ubicada en medio del mítico estadio y rodeada por el público. Y entre las rejas un hombre recibe unos auriculares que le llegan desde el cielo, se los coloca y la música comienza a sonar para atraparnos a medida que transcurren los 90 minutos de la exhibición. Innovación con las pantallas, figuras acrobáticas, coreografías y una danza acuática son algunas de las tantas actividades que la compañía canadiense desarrolla.

La obra —codirigida por Michel Laprise y Chantal Tremblay— se estrenó el jueves 9 de marzo y en agosto del año pasado, cuando se pusieron a la venta las entradas, se vendieron más de 150 mil tickets. Una demanda récord con más de 50 funciones, con otras que se fueron agregando, para luego continuar a mediados de mayo en Córdoba y después realizar una gira por América latina.

Y de esta manera uno se introduce en este viaje al universo Soda Stereo, con los hits de la banda acompañados por las figuras del circo y el arte escénico de coordinación, agilidad y otro tipo de actividades de riesgo que tienen que ver con la concentración en las diversas pistas.

Hay tiempo para cantar, aplaudir y también para emocionarse, como sucede, por ejemplo, con “Té para tres”, único tema realizado en vivo, donde cuatro de las artistas, guitarra en mano, se distribuyen por el campo para cantar e invitar a todos los presentes a interpretar y ser parte del hermoso tema.

El desenlace es bien arriba con el clásico “De música ligera”, con la aparición de una pasarela que toma forma de guitarra y donde los protagonistas corren dando piruetas y vueltas carnero con la fuerza de las melodías de la famosa canción que hace también dar saltos a la gente que aplaude y corea. La figura de los tres integrantes del grupo aparece en escena y también un “Gracias totales” para volver a agradecer, una vez más, a esta legendaria banda argentina que nunca se fue y que jamás dejará de sonar.

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