Bugs Bunny

El 30 de abril de 1938 se estrena un corto llamado Porky’s hare hunt. Fue dirigido por Ben Hardaway para la productora de Leon Schlesinger, dependiente de la Warner.

Por el nombre, notarán que el protagonista es nuestro querido chanchito Porky y se presentaba por primera vez a un conejo antropomorfo y desquiciado que sería el prototipo inicial del leporino de la suerte. Lo llamaron Happy Rabbit.

Este film es la continuación de un corto similar previo titulado Porky’s duck hunt (1937) y, como pueden adivinar, el co-protagonista no fue otro que el Pato Lucas (Daffy duck), dando inicio a una de las parejas cómicas más entrañables de la historia animada.

A diferencia de Lucas, quien en su debut tenía una personalidad y una forma bastante cercana a la que conocemos actualmente, el conejo era muy distinto y pasó bastante tiempo para que este se convierta en el Bugs Bunny que todos amamos.

El argumento era sencillo. Happy Rabbit se divierte molestando y frustrando los planes de Porky y su perro por cazarlo. Así de simple. Todo en el marco de la clásica comedia de gags físicos y de otro tipo, pero siempre seguidos uno del otro.

happy rabbit

Hay dos cuestiones que deben tenerse en cuenta al ver esta caricatura:

La voz del conejo sale de la prodigiosa garganta de Mel Blanc (quien personificaría a Bugs Bunny, entre muchos otros personajes, hasta su muerte en 1989) y si prestan atención, no solo es muy diferente a la voz distintiva del conejo, sino que se asemeja a la de otro personaje posteriormente famoso.

En efecto, esta caracterización es el germen inicial de la voz del Pájaro Loco (Woody Woodpecker), a quien Blanc también dio vida.

Esta prototipo de voz que tuvo el conejo en su debut terminó en desuso luego de un par de episodios al quedar completamente definida su personalidad. Entonces, el bueno de Mel la reflotó (con risa psicótica y todo) años después.

mel blanc
Mel Blanc

Por otro lado, a pesar de ser una versión muy temprana, ya asomaba una de las muletillas más famosas que este conejo le pediría prestada a una de sus principales influencias.

“Entiendes que esto significa guerra” (‘Course you know that this means war!”) pertenece a Groucho Marx.

Si hay que buscar una influencia a la hora de entender al conejo Bugs basta con compararlo con el inmortal Groucho. Desde su forma de andar, muchas veces semi-agachado, la zanahoria asida cual si fuese un habano y, sobre todas las cosas, su absoluta irreverencia e impunidad, no son más que un enorme homenaje al comediante estadounidense.

Un episodio donde se ve claramente esto es en Slick Hare (1947), donde aparece directamente caracterizado.

Créditos extra a los cameos de Humphrey Bogart, Carmen Miranda, Lauren Bacall y el resto de los hermanos Marx.

Otra de las mayores influencias que podemos citar a la hora de hablar de Bugs es una caricatura de Disney llamada “La tortuga y la liebre”, donde una liebre fanfarrona llamada Max desafía a la tortuga Toby a una carrera.

Esta influencia tiene un motivo: Charlie Thorson. Quien diseñó a Max es el mismo que diseñó a Happy Rabbit y posteriormente Bugs Bunny retomaría la fábula de Esopo en varias oportunidades.

Tex Avery


Si hay alguien que merece el mérito por el éxito de esta criatura es el inconmensurable Tex Avery, uno de los más grandes genios de la historia de la animación.

tex averyFred “Tex” Avery (1908-1980) es la sombra más grande que tuvo Disney respecto a la animación (junto con la de Quirino Cristiani). Avery prácticamente inventó el humor en las caricaturas.

Lo que el animador se planteaba a la hora de trabajar era ir a contracorriente del realismo instaurado por el estilo Disney.

Mientras Disney dibujaba sobre película para lograr una fluidez absolutamente fiel a la realidad, Avery deformaba hasta el límite a sus personajes para acentuar un gesto o un chiste.

Éste sostenía que la animación permitía una libertad que los actores jamás tendrían, pudiendo así idear toda clase de gags, situaciones físicas imposibles, un poco de picardía erótica y un sinfín de contrastes que definieron un modo que en la actualidad sigue siendo ineludible.

Esta picardía junto con la ambivalencia de sus personajes y el total desprecio por las leyes de la física están presentes en toda la era dorada de la animación. Y Bugs Bunny no es la excepción.

Fue gracias a Tex Avery y su película A wild hare (1940) que tenemos al Bugs definitivo.
El conejo, que antes era un clon orejón del Pato Lucas, se convierte en un personaje irreverente y genial que, en base a su inteligencia o a la ausencia de la misma en sus rivales, logra salir airoso siempre (o casi siempre).

Si el dúo del Pato Lucas y Porky es uno de los más entrañables, la rivalidad entre Bugs y Elmer es la perfección absoluta, ya que lo opuesto de ambas personalidades termina difuminando el límite entre cazador y presa y, por ende, garantizan la diversión inevitablemente.

Esta rivalidad nace en “A wild hare” y con este encuentro, la frase más importante de la historia del conejo: ¿Qué hay de nuevo, viejo? (What’s up, doc?).

Pero faltaba un nombre


Happy Rabbit era un genérico que ya estaba prácticamente en desuso y tuvieron que pasar cuatro años desde la primera aparición del conejo para que finalmente tengamos la respuesta definitiva cuando, después de la presentación de Merry Melodies y el título de la pelicula “Elmer’s pet Rabbit” (1941), vimos la estampa del conejo más famoso del cine con su nombre: Bugs Bunny.

Por cierto, Bugs era uno de los apodos que tenía Ben Hardaway. Para evitarte el scrolleo innecesario, te cuento que Hardaway fue el primer director y creador de Happy Rabbit.

El resto es historia conocida. Parodias a películas clásicas, propaganda norteamericana, films censurados por su contenido racial ofensivo, cameos e imitaciones de las estrellas del momento. Desde Humphrey Bogart hasta Michael Jordan.

Millones de dólares en merchandising y un conejo que tuvo la suerte de dejar de ser genéricamente feliz para convertirse en el icono de varias generaciones.

A título personal, para escribir estas líneas he pasado horas y horas reviviendo sus aventuras y redescubriendo ese humor increíble que tanto me había divertido siendo un niño, pero juzgando con los ojos del adulto que tristemente soy debo reconocer que el romance se ha ensanchado enormemente. Me hubiera encantado contarte mucho más acerca de su historia, pero francamente es inabarcable y estaría bueno que la descubras personalmente.

¡Esto es todo, amigos!

esto es todo amigos

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