Orphan Black

Hace ya varios años que me enganché con Orphan Black, esta adictiva serie de tv creada por John Fawcett y Graeme Manson para BBC America y rodada en Canadá.

Cuando la comencé a ver no sabía qué esperar: Sarah Manning, una chica de muchos recursos y clase baja, es testigo de cómo una mujer idéntica a ella se suicida saltando a las vías de la formación ferroviaria. Momentos antes de saltar, su socías deja su cartera y sus zapatos. Ella los toma y en ese instante es cuando se mete en la complicada vida de la detective de policía Beth Childs.

Nada de lo que escribí anteriormente realmente abarca el aspecto Sci-fi que la serie se pondrá a desarrollar durante esa primera temporada.

Bueno, si te intriga y querés sorprenderte con lo que vendrá, te advierto que no continúes leyendo. Si ya estás en el complot, sigamos adelante y larguemos la palabra que aclara y complica la trama de la socías de Sarah: clones. Y no hablamos de uno solo, hablamos de una incontable cantidad de copias de Sarah. Todas magistralmente interpretadas por la camaleónica Tatiana Maslany.

Cuando te adentres en la primera temporada, conocerás a los clones de lo que los fans denominamos “The clone club” (el club de clones), pero permítanme este espacio para fanatizar un poco.

Orphan Black es una serie que construye una mitología propia como en tiempo otrora lo hicieran “Los Expedientes X“. En el transcurso de la temporada, el uso de la ciencia es tan ingenioso que me parece increíble que la serie no cuente con más crédito del que goza. El complot que se genera entre los clones y las organizaciones relacionadas con ellos (el instituto Dyad, el Proyecto Leda, el proyecto Castor, los neolusionitas, etc.) es tan intrincado que resulta asombroso.

Orphan Black

Realmente les recomiendo que la vean. Las temporadas son de 10 episodios y se pasan volando. Aparte, están de suerte, porque en junio se estrena la quinta y última temporada de la serie. Pero hablemos un poco de los clones y los personajes favoritos (y no tan favoritos) que los rodean. Voy a comenzar por mi personaje preferido, ese que quisieras tener de amigo:

Félix Dawkins (Jordan Gavaris): es el hermano adoptivo de Sarah y un hermano adoptivo para todos las clones de su hermana, con el tiempo. Es un pintor gay de lo más atrevido, con su estilo post punk algo dark y siempre dando la nota de color. Está dispuesto a poner el cuero por Sarah y sus problemas. Con el transcurso de las temporadas su relación con el clon Alison Hendrix es de las cosas más graciosas y entrañables de la serie.

Simplemente no se calla nada y es esa actitud vanguardista lo que más me fascina de su personaje. El sería el sidekick que siempre está predispuesto para la fiesta y te hace reír con sus ocurrencias.

Sarah Manning: fue adoptada por Siobhan Sadler, una revolucionaria que sabía algo no estaba muy claro con su hijita. Sarah es una chica de la calle con recursos y es de todas (junto con Helena) quien puede concebir y generar descendencia. Ella es madre de una nena de cinco años al comienzo de la serie llamada Kira.

Sarah se mete de cabeza en la vorágine y no le huye, es la capitana del club de clones y quien se manda las mejores y las peores decisiones. Después de todo, no es fácil que tu familia sea tan inusual.

Cosima Niehaus: es esa clon científica lesbiana y enfermucha que te llega al corazoncito.  Cosima es la que aporta la ciencia y trata de entender la verdadera naturaleza de ella y sus demás sestras (hermanas). Su relación con la doctora Delphine Cormier (Évelyne Brochu) los va a tener yendo y viniendo. Nunca van a saber queésentir respecto a Delphine, esa francesa intrigante.

Alison y Donnie Hendrix (Kristian Bruun): son de los típicos (sí, claro) matrimonios de los suburbios al comienzo de la serie. Sin embargo, sufren tantas transformaciones en sus vidas que les prometo que se ganarán un lugar en sus corazones. Pasan de “Belleza americana” a “Breaking Bad” en un abrir y cerrar de ojos. Alison es un tanto neurótica y perfeccionista, mientras que Donnie es pintado como un poco inepto y faldero, pero su amor es fuerte y real.

Helena: en su favor diremos que su vida no fue fácil y fue entrenada desde pequeña para asesinar. Helena es ese personaje que amás y odiás y te hace reír. Su arco dramático es monumental y Maslany simplemente se pasa y despacha con ella.

Rachel Duncan: oh… esa rubia yegua que todos amamos odiar. Hay momentos en que logramos compadecernos de ella. Es un clon criado dentro de una corporación científica, pero ella sola se encarga de ir matando toda posibilidad de quererla y humanizarla.

Siobhan Sadler o “Mrs. S” (Maria Doyle Kennedy): Detrás de una madre adoptiva dura se esconde una mujer más dura de roer aún. Una rebelde revolucionaria que en su misterioso pasado guarda muchas respuestas y los dejará boquiabiertos un par de veces.

Tatiana Maslany pasa de rocker a madre de suburbios, a asesina sociópata, a científica rastafari. Las caracterizaciones y su ductilidad para la interpretación es la que sostiene toda la serie sobre el peso de sus no clonados hombros. Es un tour de forcé actoral, sobre todo cuando los clones interactúan entre sí.

Mencioné solo una décima de todos los personajes que verán desarrollados en el transcurso de la serie. Les prometo que el club de clones les llegará al alma y sufrirán con cada giro dramático de la misma. Así que: Ambientación industrial, mucha música punk y clones para rodar los ojos al cielo ¿Qué hacen que no están viendo Orphan Black?

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