Todo sobre mi madre - Un tranvía llamado deseo

Hace algunos días les pedí a mis conocidos que me recomendaran una película en donde estuviera la actriz española Penélope Cruz. Fueron varios los títulos, pero el primero que llegó fue “Todo sobre mi madre”, un film de 1999 escrito y dirigido por el multipremiado Pedro Almodóvar.

Apenas comienza, uno descubre a Manuela (Cecilia Roth) y la relación con Esteban (Eloy Azorín), su hijo. Entre ellos hay varios guiños que hacen sonreír a Edipo, pero esto no alcanza a desarrollarse ante nuestros ojos porque en el mismo día del cumpleaños del joven, cuando intenta conseguir el autógrafo de las protagonistas de la obra de teatro “Un tranvía llamado deseo”, un auto acaba con sus sueños de escritor, dejando un proyecto en el cual relataba, valga la redundancia, todo sobre su madre.

Todo sobre mi madre - Esteban

Tras la muerte de Esteban, quien no conoció a su padre, Manuela decide volver a Barcelona para buscar a este último, quien tampoco sabe de la existencia de su hijo. Es así que la mujer comienza a recorrer un apartado de la ciudad, que podríamos considerar como la zona roja, y cuando decide marcharse, se topa con una escena de violencia: Una prostituta está siendo violentada por un cliente. Al defenderla, descubre que se trata de Agrado (Antonia San Juan), una amiga travesti.

A esta altura, ya me comenzaba a preguntar lo mismo que ustedes, si es que no se dieron el gustazo de ver esta película: ¿Y Penélope Cruz? Entonces, Agrado hace pasar por compañera de oficio a Manuela y juntas van a una casa de ayuda atendida por religiosas para conseguirse un trabajo para cada una. Allí conocen a Rosa (¡Penélope! Ya empezaba a secarme en el andén), una monja todavía sin hábitos que nos termina dando más de una sorpresa (y ninguna de ellas es feliz).

Todo sobre mi madre - Penélope Cruz - Rosa

La vida —y todas las casualidades que sólo el melodrama hace posibles— da sus propias vueltas por España y logra que Manuela se tope con la misma obra de teatro y las mismas actrices que su hijo anheló por última vez. Y acá quiero hacer un parate: Huma Rojo (Marisa Paredes), la protagonista de la puesta teatral, no se llama, a mi entender, “Rojo” por azar, ya que de alguna forma es ella quien desata gran parte de la trama.

Si prestamos atención, veremos que en el tratamiento del color que se hace en la dirección está todo teñido de rojo ¿Y qué cosa es roja? La sangre. Sin embargo, ninguna estas mujeres —heterosexuales, drags, religiosas, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales, profesionales, prostitutas, esposas y solteras— comparte lazos de sangre… Al menos no a simple vista.

La sangre está presente en todo el film y desde distintos aspectos: Donación de órganos (de un corazón, precisamente, que no es un detalle menor), unión madre e hijo / padre e hijo, las heridas físicas, el parto que no vemos (aunque sugiere la presencia), las nuevas relaciones, las “adopciones” que fluyen casi como metáforas, el VIH, el ensayo final (y no les digo por qué para que vean la película).

“Todo sobre mi madre” habla de las relaciones humanas. Algunos dirán que está sobrecargada de (melo)drama, de tragedia, pero yo creo, como simple espectadora, que habla de nacimientos y renacimientos constantes, de poder elegir para bien o para mal, de lo complejos que pueden ser nuestros vínculos y, sobre todo, de mujeres.

Algunas preguntas sobre “Todo sobre mi madre”


Ciertas cuestiones nos dejan interrogantes abiertos o que yo no terminé de comprender (lo cual es bastante probable). Así que me animo a plasmarlas, puesto que quizás alguien me pueda auxiliar.

¿Sólo yo no entendí del todo la relación insinuada de Manuela con esa mujer que le brinda apoyo después de la muerte de Esteban y que se muestra tan cercana físicamente a ella? ¿Alguien más creyó que veríamos la historia del trasplantado?

Como sea, les dejo el trailer para que se decidan a verla e, insisto, disfruten los colores.

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