Xul Solar

“Alejandro Xul Solar, pintor, escribidor y pocas cosas más, duodecimal y catrólico (ca –cabalista, tro – astrológico, co –coísta o cooperador). Recreador, no inventor, campeón mundial de panajedrez y otros serios juegos que casi nadie juega; padre de una panlengua, que quiere ser perfecta y casi nadie habla, y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo; autor de grafías platiútiles que casi nadie lee; exegeta de doce (+ una total) religiones y filosofías que casi nadie escucha. Esto que parece negativo, deviene (werde) positivo con un adverbio: aún, y un casi: creciente”. Así se definía Xul Solar a sí mismo.

Definir a Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, convertido en Alejandro Xul Solar, es complejo aún en sus propias palabras. Es un intelectual, un visionario, un artista, un esotérico, un adelantado a su tiempo o la combinación de todas ellas. Es porque su obra sobrevive y a ciento treinta años de su nacimiento y cincuenta y cuatro años después de su muerte, nos permite descubrirlo actual y vigente.

Nació en San Fernando, hijo de padre alemán (de la zona de Riga, Lituania) y madre italiana. Vivió varios años en Europa entre 1912 a 1924, en diversas ciudades. Conoció las vanguardias, conoció magos, intelectuales y referentes de la época, perfeccionó su conocimiento, su técnica, su conocimiento de idiomas. Se instaló en 1924 en Buenos Aires, donde frecuentó a Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal y Macedonio Fernandez. Y murió en Tigre en 1963.

—¿Cómo era Xul Solar? —se le preguntó a Borges.
—Un hombre excepcional que vivía pensando, imaginando y soñando, y que no le interesaba nada que no tuviese el valor de la creación. No le interesaba la promoción ni el dinero.
—¿Tiene usted algún cuadro de Xul Solar?
—El primer sueldo que cobré en 
Crítica, que era entonces de cincuenta pesos, lo destiné para comprar un cuadro de Xul. Él los vendía a cien, pero me lo rebajó a la mitad.
—¿Sabe que hoy vale una fortuna?
—Para mí, como para él, no tiene precio. Sus imágenes son verdades universales que no pueden avaluar. Xul Solar está presente en cada una de ellas. Mucho de lo que sé se lo debo a él, que fue mi maestro. De él aprendí hasta budismo o Iaoismo”.

Fuente
: Revista 2001, Nº 13, agosto de 1969.

Si uno recorre la obra de Xul Solar queda claro que fue un hombre de ideas, de conocimientos y de proyectos para mejorar la vida colectiva. Solo así se explica el piano con las teclas de colores, para ayudar a los docentes de música a poder enseñar mejor el uso del instrumento. O los proyectos y fachadas para casas del Delta, para aplicar en las construcciones de esa zona.

Xul Solar - Retrato
Museo Nacional de Bellas Artes

También creó dos lenguajes, que él utilizaba, y además se mezclan en sus pinturas. Primero el “neocriollo”, un idioma que fusionaba español y portugués, los idiomas que se utilizan en América Latina. Luego creó la “panlengua”, que es una construcción idiomática para uso universal y se utiliza tal como se pronuncia, con raíces básicas, unívocas e invariables, combinables a voluntad. La idea de estas construcciones era lograr lenguas universales que facilitaran la comunicación, ¿algo utópico? Xul conocía y podía utilizar unos veinte idiomas y aún así buscaba construir una lengua universal.

“Hombre versado en todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguaje, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor panajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad, Xul Solar es uno de los acontecimientos más singular de nuestra época… Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los dioses toman la forma de la imaginación que los sueña”. Jorge Luis Borges en 1949 sobre Xul Solar.

Conocía de astrología, había desarrollado su habilidad para desarrollar cartas astrales y de su puño las realizó para gran cantidad de sus amigos, a su vez tenía conocimientos de diversas ciencias ocultas y podía tener visiones luego de meditar, que volcaba en sus pinturas.

Xul intentó modificar los sistemas de conocimientos existentes: el lenguaje, la música, la astrología, el tarot, la arquitectura. Hombre complejo y misterioso que hasta el final de su vida siguió con proyectos propios que, tal vez, como indica su carta astral —lenguaje que lo fascinaba—, buscaba mejorar la vida colectiva. Es un artista con tantas interpretaciones y matices que llama a conocerlo y recorrer su obra.

Para descubrir más de la vida de Xul Solar, en el Museo de Bellas Artes se expone “Xul Solar. Panactivista”, curada por Cecilia Rabossi. Comenzó el 7 de marzo y continuará hasta 18 de junio. Una muestra que recorre la obra de Xul a través de sus relaciones, sus proyectos y sus innovaciones. Tal vez así uno pueda adentrarse un poco y solo un poco en el misterio que lo rodea. Para más información, hacer click aquí.

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