Sunset Boulevard

El cine es un fenómeno que nos acompaña en cada momento de nuestras vidas, retratando los hechos más increíbles y fantasiosos o los más íntimos y pequeños. Pero… ¿qué pasa cuando el cine se mira a sí mismo? ¿Y cuando esa mirada no es muy positiva?

A continuación hablaremos de una de las más importantes películas de la historia y una de las visiones más fuertes del cine hollywoodense de mitad de siglo XX: Sunset Boulevard.

Introducción


Corría el año 1950 y el cine estadounidense atravesaba los últimos vestigios de su célebre edad dorada. Los cineastas europeos ya habían dejado su marca en Hollywood y seguían revolucionando con sus narrativas y sus temáticas mientras que el cine sonoro había sido un efectivo filtro para separar a las estrellas de los olvidados.

En ese contexto, el inefable Billy Wilder, comúnmente asociado a la comedia, sorprende al mundo con un film noir bañado de una acidez que ni el omeprazol podría frenar.

Joe Gillis (William Holden), un guionista endeudado y en desgracia, entabla relación con Norma Desmond (Gloria Swanson) una olvidada actriz de cine mudo que vive con su excéntrico mayordomo, Max (Erich Von Stroheim), en una mansión en Sunset Boulevard. La obsesión de la actriz por Gillis, el hermetismo y el encierro son el puntapié necesario para mostrar el lado oscuro de la meca del cine.

sunset boulevard afiche

¿Por qué es importante esta película?


“Es curiosa la amabilidad de la gente cuando estás muerto” (Joe Gillis)

La película le da voz a un guionista y eso no es un dato menor. Los guionistas en Hollywood eran simples trabajadores bastante maltratados por las grandes productoras y raramente se veían recompensados justamente por su trabajo ¿Qué mejor que pegar desde la visión del “oprimido”?

Por otro lado, es esta voz la que tira abajo la idea de lo maravilloso de ser una estrella y triunfar poniendo en la alfombra la situación de aquellas glorias del cine que habían sido olvidadas. En este caso, aquellos que no habían sobrevivido el paso entre el cine silente (es incorrecto decir cine mudo) y el sonoro.

¿Qué pasaba en las intimidades de estas personas? ¿Extrañaban la fama?

La simple idea de retratar la transición entre las producciones silentes y las sonoras es lo que nos permite espiar una introspección donde es el cine propiamente dicho quien reflexiona amargamente sobre sí mismo.

Norma Desmond, la otrora estrella, jamás asumió su carrera como terminada, sino que estaba esperando un regreso con todos los laureles porque ese era, para ella, su destino.

El trabajo de Gloria Swanson es sublime. Al ser ésta una actriz de la época silente, entendía perfectamente la diferencia entre exagerar sus expresiones y decir líneas grandilocuentes que armónicamente contrastaban con el ácido sarcasmo de Joe Gillis.

Guiño… guiño…

William Holden Gloria Swanson Nancy Olson Erich von Stroheim

Joe: Usted es Norma Desmond. Salía en películas mudas. Era usted grande
Norma: Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas.

Lo que hace realmente inmortal a esta película es la cantidad de guiños, referencias, cameos y datos que hacen al contexto de la historia.

Gloria Swanson era la actriz perfecta para el papel por el simple hecho de que el personaje parece haber sido escrito para ella.

Una gran estrella del cine silente, admirada y dueña de una vida excéntrica que no había logrado trascender la llegada del sonido. La diferencia con la realidad es que la actriz estaba activa en radio y televisión y no era tan extrema como su papel en la ficción.

El mayordomo Max Von Mayerling no solamente es encarnado por el gran director Eric Von Stroheim, sino que ya había trabajado con Swanson durante los años 20. De hecho, la película que Norma Desmond proyecta en su casa es un fragmento de “La reina Kelly”, un film protagonizado por Swanson y dirigido por Von Stroheim. La realidad y la ficción se entremezclan constantemente.

Los cameos permiten acentuar el tono oscuro de la película. Ya sea con la aparición de la columnista de espectáculos Edda Hopper haciendo de ella misma o la breve intervención de estrellas inactivas, entre las que se destaca el inmortal Buster Keaton. Todo es útil para difuminar la pared que separa lo real y lo ficticio.

Tal vez el momento más interesante es una constante referencia a Cecil B. DeMille, uno de los directores más importantes de la época, célebre por sus superproducciones bíblicas, referencia que se materializa cuando éste aparece en medio de la filmación de “Sansón y Dalila”.

DeMille, quien en la vida real no era tan comprensivo y bondadoso como se lo muestra en el film, también había trabajado con Swanson y de hecho fue quien la lanzó al estrellato.

“Las mejores cosas de este mundo se han escrito con el estomago vacío” (Joe Hillis)

¿Qué significa Sunset Boulevard?


El nombre de la película es una declaración de principios. Sunset Boulevard es un lugar que existe y es célebre por las mansiones que allí albergaban a las estrellas de la época silente. Por otro lado, la idea del Ocaso, que es lo único que sobrevivió las traducciones, permite acercarnos al insight que plantea el film.

Cuando Sunset Boulevard se exhibió para un público selecto de autoridades y celebridades de la época, Louis B. Mayer (jefe de la MGM) insultó a Billy Wilder: “¡Es usted un cabrón! Ha desprestigiado a la industria del cine. Ha mordido la mano que le convirtió en alguien y que además le dio de comer. Deberían alquitranarle, emplumarle y arrojarle del país” a lo que Wilder, por decirlo de una manera sutil, lo mandó a cagar.

Sunset Boulevard es uno de los films más importantes de la historia, cosechó una gran cantidad de premios, tres Óscares, por ejemplo, y es citada como una película fundamental.

Su visionado es necesario para entender la crueldad del éxito y sus consecuencias. Asimismo, es una de esas obras que se presentan como una clase magistral de buen cine contra todos los pronósticos. Ya sea por su parte técnica, por su trabajo de dirección, su música o por la solidez de sus actuaciones. Preguntale a Scorsese qué piensa si no.

sunset boulevard endEstoy dejando afuera un montón de cosas que exigirían páginas y páginas de información solamente con los guiños y que efectivamente se han escrito y estudiado hasta el hartazgo. Pero es necesario que mires este film y trates de encontrar su influencia, aún vigente, en el cine actual o, por lo menos, que puedas justificar el punto cuando digas “El ocaso de los dioses” en medio de un “dígalo con mímica”.

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