El sabor - Obra de teatro

Una mesa para dos, un pequeño sillón y una mesa ratona sobre una alfombra, de fondo se escuchan los suaves acordes de la guitarra. Estamos a punto de presenciar el comienzo de una de las primeras funciones de la segunda temporada de “El Sabor”, en la cálida sala del Teatro Corrientes Azul.

Las luces se encienden y nos metemos de lleno en la vida de la pareja de Mirna e Iván, quienes están casados y viven juntos. Desde el principio su relación nos llama la atención, sus conversaciones son charlas cotidianas, situaciones que vivimos día a día, pero hay algo más, está ahí presente, pero muchas veces se ignora o se pasa por alto: la violencia. Esa violencia que día a día sufren algunas mujeres, que va creciendo de a poco, silenciosamente, que empieza con frases filosas, actitudes grotescas, gritos que van en aumento, un insulto cargado de odio, un empujón que deja una marca y que, a veces, termina con el peor de los desenlaces: la muerte.

“Alcánzame el saco, dale, apurate que llego tarde”; “Yo me rompo el lomo trabajando y vos estas acá en casa, cantando, sin preocupaciones”; “No servís para pensar, eso pasa” y “A la noche traigo la cena, así te facilito la tarea” son algunas de las frases que salen de la boca enfurecida de Iván, directas al alma dolida de Mirna que, a pesar de todo, intenta sonreír y ser paciente.

Iván, El Sabor.
Iván, El Sabor. Foto: Bibiana La Forgia

“El Sabor” de Brenda Steizelboim, Adriana Ferrer, quien además es la directora, y Juliana Corbelli, tiene una dramaturgia impecable. La obra es realista, poderosa, está atravesada por la música en vivo de Luciana Clerici, quien tiene una voz realmente angelical.

“Si no tuviera miedo de ser tanto menos, sería mucho más, mucho más, mucho más” dice uno de los estribillos (que sigo cantando desde ese día). Tiene un mensaje claro, la concientizacion de un problema grave que estamos viviendo y que está más vigente que nunca. Logra que cada uno se replanteé actitudes, revise conductas y se dé cuenta del valor que tienen las palabras, las formas, cuánto pueden llegar a dañar y lastimar.

“Se estima que una mujer se atreve a denunciar por primera vez después de 10 años de estar con alguien en una relación violenta. Son estadísticas. Eso habla de lo que se va gestando para llegar al golpe. Es una denuncia también. La obra denuncia el potencial peligro de esos micro machismos que vive la mujer. Y también su potencial empoderamiento, con ese canto y esos sabores que ella recuerda y evoca durante el transcurso de la obra.” Brenda Steizelboim en “la izquierda diario”.

Iván es un hombre autoritario, sus gritos no solo intimidan a Mirna, sino también al público, que se mantiene inquieto, expectante, incómodo al verse reflejado en alguna situación. Los momentos que comparten juntos en la casa por minutos son muy tensos, pero cuando él se va a trabajar, ella se refugia en las actividades que la hacen sentir plena: en la cocina, recordando frases y recetas de su querida abuela, canta y recita con mucho amor poemas de Macarena Trigo, de una manera suave, tranquila, eso la hace sentir en paz, liberada. Su mirada deja de ser triste y pasa a verse esperanzada. Gracias a esto comienza a repensar la situación con su marido, se plantea huir de lo que le hace tanto mal. “Ser toda para mí” reflexiona Mirna, deseándolo, con una sonrisa.

Quizás alguno de nosotros conoce a una Mirna, que evade la realidad, que no está lista para denunciar el maltrato que sufre, quizás por vergüenza o porque no se anima, que sigue perdonando a ese Iván que cada día le habla peor, que la hace sentir culpable cuando no lo es, que la desprecia y humilla. Así que prestemos más atención a nuestro alrededor, si notamos algo así no juzguemos a la víctima, al contrario, apoyémosla, demostrémosle que no está sola, hagamos que no tenga miedo porque todas juntas la acompañamos.

Marcela Haimovichi, Fernando Alvarez y Luciana Clerici.
Marcela Haimovichi, Fernando Alvarez y Luciana Clerici.
Foto: Sole Quiroga

Marcela Haimovichi es quien se pone en la piel de Mirna, la esposa de Iván, interpretado por Fernando Álvarez. Ellos son los protagonistas de esta historia que, sin dudas, es diferente, de esas que te movilizan de principio a fin y te hacen volver a tu casa pensando. Debo destacar que el talento de estos actores conmueve, sus interpretaciones hacen que se te ponga la piel de gallina y se te caiga alguna lágrima. En pocas palabras: una obra que merece aplausos de pie.

Además, al finalizar cada función, hay un debate coordinado por especialistas en la temática. Podés ver “El sabor” todos los domingos a las 20:00 hs. en el Teatro Corrientes Azul, Corrientes 5965. Reservá tus entradas llamando al 4854-1048, las mismas tienen un valor de $200, con descuentos a jubilados y estudiantes que las dejan a $150. Más información en: elsabor-teatro.blogspot.com.ar

Si te considerás víctima de violencia, comunicate a Línea 144 (Gratuita, 24 hs., los 365 días del año) – OVD (Oficina de Violencia Doméstica) Lavalle 1250, Teléfono: 4123-4510.

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