receta palitos de miel

Estos palitos de miel podría haber sido una receta que tu abuela te enseñó a hacer cuando tenías cinco años, pero hoy te vas a tener que conformar con un amigo con barba que en este día de calor te dice que comas, comas y comas y si tenés frutas, también podés comer eso.

Primero, antes que nada, pensemos que sería más fácil hacer las siempre confiables tortas fritas, porque van de la mano con el tereré, pero no. Con cinco minutos más de tiempo podés hacer estos deliciosos palitos para la tarde.

Receta para hacer palitos de miel


Empecemos con los ingredientes.

  • Tres tazas de harina
  • Una taza de leche de vaquita contenta
  • Aceite de girasol o de oliva. Yo usé de Oliva.
  • Vinito. No Uvita. Si no, el que tengas en la heladera para cuando nadie te llama en tu cumpleaños
  • Un huevo batido
  • Una taza de frutas secas 
  • Canela en polvo
  • Pimienta en polvillo
  • Miel (Muuuuuucha)
  • Y más frutas secas

Ahora sí. Damas y caballeros, como decía un viejo albañil medio creepy de Inglaterra que recibió un lifting con el cirujano de Mirtha Legrand: “¿Podemos hacerlo? Sí, podemos” ¿Eso decía? Pensé que decía “Manos a la obra”. Seguro era el albañil ilegal ese.

¿Qué decía? Ah, sí. Primero agarramos la leche de vaca contenta y la ponemos en una cacerola. Agregamos una taza de harina despacio y empezamos a batir para que no queden grumos. Recuerden: despacio porque los grumos son malos, como los aliens de Marte.

Ponemos esa olla sobre el fuego y empezamos a revolver. Ahí le echan un chorrito de vino a la cacerola y otra a su estómago, y otro de aceite, el cual también pueden darle a su estómago, después de todo, acá en PCH no juzgamos a nadie. Pero si lo hacés, de verdad, hacete ver.

Una vez que se empiece a calentar, no dejamos de revolver hasta que se forma como un engrudo. Muevan esos los tríceps amigos.

Ahora que tienen ese engrudo tan lindo como yo y ya que nos sentimos re polenta por batir, le agregamos las tazas de harina y seguimos batiendo duro, duro, duro. Si es necesario, le ponen más harina, pero que no quede como la montaña de Tony Montana. Sí, ya sé que eso era polvo para bebé, pero ustedes entendieron mi punto.

Una vez que todo esté blandito y manejable, pero que también sea algo pegajoso, lo estiramos con un rodillo hasta que nos quede una sábana de masa. Las cortamos en cualquier forma. A mí me gusta hacerlo en palitos porque soy raro ¿Qué?

Ya que tenemos todo cortado y lindo, ponemos un poco de aceite, como dije, de oliva o girasol, en una sartén. Cuando todo esté burbujeando, echamos los palitos de masa y los freímos hasta que ambos lados estén bien dorados. Los sacamos y les ponemos miel por encima. Cuando estén listos para comer —y si son valientes como yo—, le van a poner mucha miel, tanta que se va a caer por los costados, manchando todo….

Aunque no lo parezca, todo sabe más rico cuando lo hacemos con nuestras manos. Así que ahora que tienen comida para la tarde, los dejo que coman. Nos vemos la próxima.

Comentarios