CELEBRAR TUS TRIUNFOS

¡Ah, no! Pero primero quiten esas ideas cursis de románticos empedernidos (o todo lo contrario), tipo que piensan que en este post les enseñaré cómo celebrar un cumples mes de ensueño junto a su pareja o algo así. No, doblamos en la curva siguiente, que no es por ahí que vamos 😁

Por lo general, el inicio de la vida es todo un acontecimiento y una vez que se empieza a tomar en cuenta su tiempo de existencia, las medidas pasan rápidamente de días y semanas a meses y años.

Con la llegada de un bebé es inevitable que una madre emocionada no engrandezca a su retoño hasta por sus primeros balbuceos. Después de todo, el desarrollo de una persona es algo apasionante (obviamente, con sus embarradas y todas esas cosas). Por este motivo, dentro de las primeras etapas de crecimiento se celebra un mes a mes ¿Pero por qué perdemos esta tradición?

¿Cuándo se decidió que a partir de la niñez la medida de nuestro tiempo se empezaría a evaluar sólo en años? ¿Tanto le huimos a la idea de hacernos cada día más viejos que omitimos cotidianidades que nos lo recuerden?

Siempre he sido partidaria de reconocer lo influyente que es para la vida andarse por ahí cargado de positividad y ganas de celebrar hasta lo incelebrable. Aún así, me parece que de manera involuntaria (para no culparlo tanto), el paso del tiempo ha impulsado que ciertos puntos positivos que bailan en nuestras narices los ignoremos, hasta que un día cualquiera, porque sí, nos entran unas ganas locas de celebrarnos.

¿Qué propongo?


Si por razones objetivas te reprimes, la realidad es otra ¡Tienes más que un “porque sí” para celebrar tus ganas! Olvídate de los estándares que decidieron en qué fecha debes celebrarte. Cada mes es tu excusa aceptable y tienes once disponibles.

Felicidad

No te digo que celebres tu cumple día porque tampoco es al nivel del “No Cumpleaños” de Lewis Carroll (cosa que si quieres hacer, tampoco te retengo, eh 😊), pero si fue plausible tu habilidad para aprender a gatear ¿Por qué deja de ser emocionante vitorear el logro en el que has invertido, de manera consciente, compromiso y determinación? ¿Por qué no aplaudir, también ahora, tu desempeño mensual y darte el agasajo que mereces el día de tu Cumple mes?

Según un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, celebrar nuestros triunfos, por pequeños que sean, da lugar a una estrategia de progreso que nos impulsa a responder y accionar de manera más satisfactoria ante la oportunidad de encontrarnos nuevamente ante ellos.

El reconocimiento de la perseverancia desempeñada y las pequeñas victorias ayudan ante posibles retos sociales, empresariales o personales. Además de que nos brinda un aura de satisfacción y alegría que es capaz de mejorar la autoestima y además motivarnos para intentar hacerlo mejor.

Te propongo que empieces poco a poco a celebrar tus triunfos. No esperes un año para hacer un paseo retrospectivo de cómo vas.

Haz una lista. Destaca, por más mínimo que parezca, lo que te enorgullece. Muchos dan por hecho que es básicamente una pérdida de tiempo sentirse agradecidos por simplemente estar vivos (Y esto es solo una idea), pero ¿Es tan simple el milagro divino?

No tienes que ser tan detallista, al mes siguiente te puedes lucir. Sal y cómprate un helado, invítate a ver el atardecer en el malecón. Hazte un premio. Porque con el paso de estos días te lo has ganado.

Y, como dice Sabina, “que el fin del mundo te pille bailando”.

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