Historia del rimel - por que abrimos la boca

Seguro que, si sos mujer, alguna vez te viste con la boca abierta frente al espejo mientras con una mano sostenías el tarrito de máscara de pestaña y con la otra, el cepillito con el que intentabas pintarte, sin pasarte, sin mancharte el párpado, sin meterte el cepillo en el ojo. Y si fallaste, lagrimeaste para que no se corra el resto del maquillaje. Y si sos hombre, seguro más de una vez te preguntaste por qué abrimos la boca cuando nos ponemos rímel.

Los primeros usos de cosméticos para embellecer las pestañas datan del Antiguo Egipto como parte de sus rituales para espantar los malos espíritus. El uso se extendió al resto de los imperios, como el griego y el romano, pero cuando este último cayó se dejó de utilizar, hasta que en la época victoriana resurgió con ingredientes como ceniza y carbón.

En 1820 un respetado perfumista francés formado por Lubin (perfumista de Josefina, esposa de Napoleón I) aceptó la invitación para dirigir una prestigiosa perfumería en la Bond Street de Londres. En 1834, abrió junto a su hijo su propia perfumería.

Eugene Rimel - Antiguo EgiptoRimmel tenía 14 años. Con el correr de los años se volvió un pionero en la higiene personal: Creó enjuagues bucales, pomadas perfumadas y vaporizadores de fragancia, viajaba por el mundo buscando ideas e ingredientes innovadores. Entre otras cosas, creó la máscara de pestañas moderna y denominó a la creación “rimmel”, nombre que sigue vigente hasta hoy… la compañía creada también.

El producto moderno fue creado en 1913 por el químico T.L. Williams, mezclando polvo de carbón con vaselina de petróleo para su hermana Mabel. Fue tal éxito que comenzaron a venderlo por correo y la compañía Maybelline (Mabel y William) se consolidó hasta la actualidad.

Hasta 1933 el producto era conocido como “oscurecedor de pestañas” y en ese año tomó el nombre actual de “máscara”. Así apareció el primer curvador de pestañas, ese aparatito que algunos lo ven como un pequeño instrumento de tortura, aunque asusta más que el sufrimiento que acarrea.

En 1940 son creadas las primeras máscaras a prueba de agua o “waterproof”, por Max Factor, pensando en las actrices de Hollywood. Las primeras fórmulas pegaban las pestañas, luego fueron incorporándose ingredientes que solucionaron los inconvenientes.

Los primeros productos eran una pastilla sobre la cual se frotaba el pincel mojado. Hasta 1957 no existió el tubo como lo conocemos hoy. Helena Rubinstein fue la primera empresa en crear un aplicador de varita mágica con tubo del producto.

Rimel - Maybelline

“El rímel no resistente al agua está basado en agua, surfactantes suaves, ceras animales, vegetales y minerales, además de pigmentos, polímeros espesores y conservantes. Estas máscaras son capaces de soportar las lágrimas, pero pueden ser removidas fácilmente con un poco de agua y jabón. Las máscaras de pestañas a prueba de agua poseen una composición basada en un solvente volátil (isododecano), ceras de origen animal (cera de abejas), ceras de origen vegetal (cera de carnaúba), ceras de origen mineral (parafina), pigmentos (óxido de hierro) y polímeros fijadores. Este tipo de máscaras no contienen grupos funcionales sensibles al agua, ofreciendo una excelente resistencia a las lágrimas, el sudor o la lluvia. El rímel resistente al agua sólo puede ser removido con un quitador de maquillaje específico, capaz de diluir la película de máscara formada en las pestañas.”1

Y respondiendo el interrogante del inicio de por qué abrimos la boca, algunos dicen que de esa manera ayudamos a aplicar en los costados de los ojos porque estiramos la piel alrededor de los ojos, otros afirman que es porque así evitamos parpadear, también puede ser por concentración, para relajar la cara o porque lo repetimos inconscientemente, ya que se lo vimos hacer a otras antes.

Hoy es el producto estrella de los kits de maquillajes de todas las mujeres. Hay voluminizadoras, alargadoras, de larga duración, lavables, de gel, de cera, pestañas postizas, combinadas, negras, marrones, de colores, incoloras, etcétera. Y todas queremos tener, aunque sea por un rato, pestañas de diva.

1Fuente: Wikipedia

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