Masitas o galletitas

Hace unos años aprendí algunas estrategias para sobrevivir a Buenos Aires. Primero: si iba a tomar un taxi, mirar el trayecto para evitar ser paseada. Segundo: si iba a usar transporte público o pasear por la calle, consultar la “Guía T” antes para que no se me vea la cara de turista y también que ciertas palabras que usaba no tenían el mismo significado.

Algunos testimonios me contaron que perdieron la tonada que traían para que los entendieran o que simplemente la recuperan cuando vuelven a su localidad de origen y la vuelven a perder cuando vuelven. No fue mi caso al haber nacido en Provincia de Buenos Aires.

La mayor parte de la gente de mi generación y los que nos siguen crecimos con el consumo de los canales de televisión centrados en Capital y distribuidos por todo el país, por eso aprendimos a hablar como hablan los porteños y los habitantes del Gran Buenos Aires, cuáles son sus expresiones habituales, y es raro que quedemos descolocados ante algo que nos digan. En cambio, ciertas cosas que nosotros decimos son motivo de broma para ellos.

Como el país es grande, tenemos las eternas divisiones entre interior y porteños, pero además existen algunos enfrentamientos entre regiones, provincias o ciudades. Y los regionalismos en el habla y las costumbres dependen de múltiples factores.

Galletitas o masitas

Por ejemplo, si digo que tengo ganas de comer una “Torta Ochenta Golpes”, la mayoría no va a entenderlo o me van a mirar raro, sin embargo en la zona donde los alemanes se afincaron, se la conoce. Es una torta formada por rollos de masa con levadura, rellena de algún dulce. Si pido una “Carasucia” tampoco me van a entender y siempre que estoy frente a las facturas me repito en mi cabeza una “Tortita Negra” y suspiro aliviada cuando la pido y veo que no me equivoqué.

En algunas regiones se habla de “los vagos” y no es que son un grupo de personas que tienen como meta el ocio en su vida, sino que es el equivalente de “los pibes”.  Si pedís un “Carlitos”, es el equivalente al “Tostado” de sándwich de miga. Y podría seguir interminablemente con la lista.

Uno de los ejemplos más representativos de este enfrentamiento es que con el tiempo algunos se acostumbran y otros siguen esperando ilusionados que si te invitamos a tomar mate con masitas, es que nos pusimos generosos y derrochones y pasamos por la confitería.

Entendemos lo que nos dicen, pero si buscamos en el diccionario nos da los siguientes significados:

  • Galleta (Galletita): Pasta compuesta de harina, azúcar y a veces huevo, manteca o confituras diversas, que dividida en trozos pequeños o modelados en formas varias, se cuecen al horno.
  • Masita: Galleta o pasta.

Entonces mi pregunta es: si son sinónimos, ¿cuál es el problema? Porque nunca falta el que te diga sin entender que él esperaba las masas de la panadería cuando, en realidad, para nosotros simplemente “masitas” engloba al universo de trozos de masas de diversas formas y textura, saborizadas, dulces o saladas, es decir, las más baratas que venda el chino, unas Express, unas Oreo, etcétera. Así que si te invito a unas “masitas”, hasta que no llegues, voy a jugar con el misterio y no vas a saber si ese día pasé por el chino o por la panadería.

*Agradezco la colaboración de Mauge Sologuestúa, de Santa Fe; Vickol Coria, de Corrientes, Mariana Sanchez y Ana Rodríguez, ambas bahienses como yo, que me ayudaron con las expresiones o palabras que a cada una marcaron en su llegada a Buenos Aires.

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