El Joker hizo su primera aparición en Batman nº1 (1940) de la mano de Bill Finger y Bob Kane (y está en disputa la participación de Jerry Robinson) y, por suerte, no murió ahí, como estaba planeado originalmente.

Un asesino, sádico y psicópata cuyo sello era una enorme sonrisa en la cara de sus víctimas y una carta (el comodín) en cada escena del crimen, indefectiblemente era candidato a quedar en la historia.

Batman, así como otras historietas de la época como The Spirit o Superman, era muy fuerte en cuanto a contenido. Las historias eran realmente muy violentas. De hecho, el primer Batman, aunque usted no lo crea, mataba.

Lamentablemente, con la aprobación del “Código del Cómic” (CCA) en 1954, el Joker perdió su siniestro trasfondo y personalidad para convertirse simplemente en un bufón torpe y bastante inepto.

Recién durante finales de la década del 70 y principios de la década del 80, con la irrupción de artistas como Alan Moore, Frank Miller o Neil Gaiman, entre otros, es que el mundo de los comics comenzó un proceso de maduración con historias adultas y comprometidas. Nuestro payaso amigo no fue la excepción

En el cine el Joker tuvo cinco intérpretes oficiales e infinita cantidad de versiones hechas por fans que no ahondaremos acá, pero que podrías explorar en Youtube.

El primer Joker


¿Sabías que el primer Joker nació antes del personaje? “El hombre que ríe” (Paul Deni, 1928) es una película basada en la novela homónima de Víctor Hugo y la protagoniza el increíble Conrad Veidt (“El gabinete del doctor Caligari”, “Casablanca”).

Gwynplaine era un niño aristócrata que fue vendido por unas monedas a la banda de los compra-niños que lo deformaron practicándole una operación que lo condenó a vivir con una sonrisa perpetua. El niño fue entrenado para ser un clown, un fenómeno de circo, pero finalmente es abandonado a su suerte. No te cuento más porque TENÉS que verla.

Conrad Veidt, The man who Laughs (1928)
Conrad Veidt, The man who Laughs (1928)

¿Y el Guasón? ¿qué onda?

Resulta que Bill Finger (guionista) le acerca una foto de Gwynplaine a Bob Kane y le dice “Che, es por acá Bob, este es el villano que estamos buscando, posta” (no sé si le dijo eso textualmente, pero… ponele).

Y así comenzó todo.

No es el Joker, eso está claro y si bien Gwynplaine es más bueno que el aloe vera y el Joker justamente lo contrario, la referencia estética es ineludible: Sin el Gwinplaine de Veidt no hay Joker.

César Romero, el latino del bigote



La primera aparición del Joker fuera de las páginas fue en la serie televisiva “Batman” (1966-1968) y en  “Batman: The Movie” (1966).

El personaje fue interpretado por César Romero, un actor de sólida trayectoria en el cine y la televisión que solía representar al galán latino dada su ascendencia cubana.

Cesar Romero

Ambas adaptaciones fueron consecuentes a la época (¿Recuerdan el… bati-twist?) y estaban destinadas a un público infantil o juvenil en busca de diversión, aventuras, comedia y ácido lisérgico.

A pesar de que César Romero se negó rotundamente a afeitarse el bigote, por ser su sello distintivo (algo que se “disimulaba” con el maquillaje blanco), ofreció una personificación realmente efectiva y digna. Era un bufón con todas las letras y sentó las bases de posteriores actuaciones hasta el día de hoy.

La serie y su película son horribles, Romero es majestuoso y su mayor característica fue justamente la fidelidad.

Jack Nicholson: ¿Has bailado con el diablo a la medianoche?


Era 1989 y finalmente Tim Burton se hacía cargo de la primera adaptación fílmica del encapotado en más de veinte años luego de muchas reescrituras, cancelaciones y renuncias.

Jack Nicholson, el Joker elegido, no estaba convencido. No le cerraba la idea de encasillarse en un personaje de historieta y estaba comprometido con “Las brujas de Eastwick” que estaba en proceso y era su verdadera prioridad.

No le bastaba saber que Robin Williams, Tim Curry y hasta el mismísimo David Bowie habían sido rechazados. Nicholson, de hecho, no quería saber nada. Tuvo que intervenir Bob Kane (el padre de todas las criaturas… que quedaba vivo) para que aceptase.

Jack NicholsonEl dibujante no solo influyó en la selección del actor (y en el rechazo del resto), sino que también logró convencerlo. Se dice que esa obsesión de Kane era tal que tenía un póster promocional de “The Shining” con el rostro del Nicholson pintado de blanco, su pelo verde y los labios rojos. Como si la historia de Gwynplaine se repitiese. Por cierto, también hace un cameo en la película.

¿Qué aporta Jack Nicholson al personaje?

Equilibrio. Jack Nicholson consigue mediar entre el legado de César Romero (lo bufonesco e histriónico) y una oscuridad que hace del Joker un psicópata temible y colorido dentro de un film noir (gran mérito de Tim Burton).

Si bien el personaje estaba delineado cinematográficamente, lo absurdo y cómico no tenía lugar en una década donde el cómic se había vuelto adulto… Algo que la industria cinematográfica, aún hoy, no entendió del todo. Y Kevin Feige tampoco.

El único punto en contra de este Joker es que usualmente los actores como Nicholson, como Robert de Niro o Al Pacino, al llegar a su etapa madura tienden a repetir una formula: “Hacen de ellos mismos”.

Luego de actuaciones muy fuertes, estos actores apelan a sus guiños personales sabiendo que son un lugar seguro e infalible. Una forma de mirar, una media sonrisa, una forma de dicción. Una sumatoria de características que un actor repite en cada rol demostrando por un lado un bagaje de oficio increíble, pero por el otro una falta de compromiso con el papel.

A pesar de esto, Jack Nicholson fue el Guasón emblemático de toda una época. Trascendió al personaje (contradiciendo su miedo original) y Batman (1989) es un clásico inoxidable.

Heath Ledger: ¿Por qué tan serio?


Las palabras “Bye, bye” cruzan diagonalmente la última hoja de un cuaderno en una mesita de luz. Pero no es cualquier cuaderno, sino un diario. Es el diario del Joker y el actor Heath Ledger. La película: “The Dark Knight” (2008).

Este cuaderno tenía anotaciones y dibujos de payasos de todo tipo, distintas apariciones del personaje a lo largo de la historia, impostaciones de risas e influencias para el papel que iban desde el siniestro Alex DeLarge hasta Sid Vicious, como también se evidencia en sus páginas una gran búsqueda en diferenciarse de su antecesor.

Heath Ledger“Terminé pareciéndome a un psicópata, alguien con muy poca consciencia de sus actos” había escrito el australiano.

¿Qué se puede decir de Heath Ledger que no se haya dicho ya?
¿Qué se puede decir de un actor que se encerró un mes y medio en una habitación de un hotel en Londres para poder meterse en la psicología de un personaje totalmente enfermo y retorcido?
¿Del registro minucioso de esa creación en esa suerte de bitácora de la decadencia que quedaría como testimonio de un viaje sin escalas a la locura?
¿Qué se puede agregar del exhaustivo trabajo frente a un espejo? ¿De la búsqueda visual? ¿Del trabajo con la voz? ¿Qué decir de un compromiso tan grande, tanto con el personaje como con el método?
¿Qué se puede decir de alguien que trabajó dentro y fuera de cámaras para lograr amalgamarse con el personaje? ¿De el actor que con unas pinturas berretas diseñó el maquillaje final que debió ser replicado hasta el fin del rodaje? ¿Del tipo que tapó con su sombra al mismo Christian Bale vestido de Batman?

Hace más de tres párrafos que estoy inventando preguntas para encontrar algo distinto que decir de Heath Ledger y su Joker.

La tarea es estéril.

No era el arquetipo del Joker. No era un bufón, no era divertido y casi no se ríe en toda la película, pero su actuación representó la esencia más intrínseca del personaje. La de un genio psicópata que logra tanta empatía con el espectador que termina cruzando la barrera que separa al villano del antihéroe.

Heath Ledger representa lo que el resto pasó por alto: El caos y la antítesis como esencia y no como adorno.

Las palabras “Bye, bye” atraviesan diagonalmente la última hoja del diario del Joker. Algo que parece, en una broma nefasta del destino, no la despedida de un actor con su personaje, sino la despedida. Propiamente dicha.

Jared Leto: Voy a hacerte mucho daño


Nadie obligó al ganador del Oscar Jared Leto a bailar con la más fea y es innegable su calidad de actor. El problema es que el luto por Heath Ledger duró demasiado poco.

El anuncio con bombos y platillos del ganador del Oscar como el nuevo Joker en Suicide Squad (David Ayer, 2016) generó (otra vez) más detractores que apoyo. Y la única idea que tuvo WB para contrarrestar esto fue una gran campaña que tenía más humo que Caruso con una máscara ninja gris.

Después de la experiencia de Ledger para el papel se habló de todo lo que hacía el cantante de “30 seconds to Mars” durante el rodaje.

Que le había regalado una rata viva a Margot Robbie (Harley Quinn), que todo el tiempo estaba en personaje aunque la cámara estuviera apagada, que había tenido entrevistas con psicólogos y ex-internos psiquiátricos, etcétera.

En defensa de Leto, estas acciones en nombre de un personaje abarcaron a todos los actores. Desde Will Smith hasta Adewale Akinnuoye-Agbaje (Killer Croc).

Todos habían hecho algo extraordinario o bizarro para su papel y esto se había filtrado “oportunamente”.

En el caso de Jared Leto, los rumores parecían tratar de repetir el pasado. Si Heath Ledger había diseñado el maquillaje en “The Dark Knight”, él había intervenido en el vestuario. Si Jack Nicholson había tenido relación con Bob Kane, él se había asesorado con Grant Morrison (autor de Arkham Asylum).

La película fue floja. La idea era buena, pero un David Ayer errático la convierte en algo que no asombra y que genera la sensación de que se desperdició un plantel demasiado sólido. Algo así como la selección del Patón Bauzá, pero del cine de superhéroes.

La actuación de Jared Leto parece una caricatura que continúa la actuación de Ledger. Como si hubiese tomado su diario y le hubiera hecho anotaciones arriba.

Como resultado tenemos a un chico punk jugando a ser el Joker nolaniano con unos toques del más tambaleante Jack Sparrow.

Esto, sumado a la poca participación en el corte final del film y las expectativas no cumplidas, condenaron, tal vez injustamente, al Joker de Jared Leto a un lugar inferior respecto de sus antecesores.

Mark Hamill: Un único héroe en este lío


Sí, ya sé que esto es un repaso del Joker en el cine, pero dejame recordarte que, contrario a la guerra cinematográfica que DC está perdiendo con Marvel, el universo extendido animado de DC es importantísimo.

Las adaptaciones en algunos casos han sido estrenadas en la pantalla grande y se caracterizan por la gran calidad. En animación, guiones… y voces.

Si bien hubieron varios Jokers muy buenos en el rubro como Brent Spiner (Star Trek, The Next Generation), Kevin Michael Richardson (Matrix Revolutions) y Michael Emerson (Lost), todos son resultados de uno solo: Mark Hamill.

Mark HamillLo que tal vez no pudo hacer en cine, Hamill lo logró como actor de voces interpretando
innumerable cantidad de papeles animados en cine, series yComodín videojuegos. Participó en “The Powerpuff Girls”, “Spiderman, la serie animada” y hasta fue Wolverine en el videojuego “X2: Wolverine’s revenge”.

Pero su gran papel (aparte de ser el hijo de Vader y hermano de Leia) es el del Joker. Siendo el verdadero sucesor de Jack Nicholson, Mark Hamill logró crear desde la voz todo lo que representa el Guasón. Lo cómico, lo impredecible, lo psicopático y lo explosivo. Todo lo que le pueden haber faltado a los diferentes Joker del cine, Hamill lo supo plasmar y apropiárselo íntegramente.

Empezó en “Batman, la serie animada” (1992) y su última actuación hasta ahora fue la adaptación de “The Killing Joke” (2016), repitiendo en distintos largometrajes y series.

Para los acérrimos fanáticos, el Joker definitivo es Mark Hamill. Por algo será.

Conclusión

El Joker, el Guasón, el comodín o como quieras llamarlo, ha tenido grandes actores completamente distintos a lo largo de sus casi ochenta años de vida y a diferencia de otros personajes han sido muy destacables y efectivos.

A medida que el tiempo pase y cambien los lenguajes narrativos, nacerán nuevas propuestas que pueden ser superadoras, como el caso de Cameron Monaghan en la serie Gotham. Lo interesante es tomar estas adaptaciones, disfrutarlas, conocer el trasfondo, buscar las influencias que las hicieron posibles y explorar los mundos propuestos.

Y para vos, ¿cuál es el Joker definitivo?

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Diaz Espejo
Locutor. Escritor, guionista, músico. Conductor de Vacación Permanente y co- conductor de No estamos Sordos (Fm Boedo)