Distorsión

Estaba ahí, pero a la vez no estaba. Sostenía en mi mano un cristal de colores que, a la vez, era una flor transparente, cuya transparencia era tan colorida como lo era mi reflejo en el espejo que yacía frente a mí, que existía y a la vez no. Era complicado entender esas normas básicas y fundamentales de la Distorsión, pero también era muy sencillo. Era algo que sabía sin entenderlo y lo entendía sin saberlo. Podía modificar lo que fuera, pero nada era definitivo. Esa era una regla muy importante que tenía que tener en cuenta, pues apenas perdiera la concentración correría el riesgo de arruinarlo todo.

Y pensé en eso, y la flor se marchitó, y el cristal se rompió en mil pedazos que no existían, pues en mi mano nunca había tenido nada. Y en el espejo se reflejaba mi cara de desilusión por haber fallado, pero a la vez una leve satisfacción por poder ver ese espejo que en realidad no existía, ya que esa era la prueba fehaciente de que en realidad no estaba haciendo todo mal al fin y al cabo.

Pero, claro, no existe lo “bueno” y lo “malo”, eso es algo meramente subjetivo, así que sabía que desde mi punto de vista conseguiría hacer algo “bien” y eso había logrado. Ahora solo tenía que hacer aparecer de nuevo el cristal y así fue. De pronto en él lo vi todo, en el medio de la nada absoluta. Y comprendí entonces que el Mundo Distorsionado era mucho más abstracto, más inmenso y sagrado de lo que me había imaginado. Y así tenía que ser, pues el Mundo Distorsionado se trata de todo lo que es y no es, es el conjunto del todo y de la nada. No hay nada más sagrado que eso y cuando aprendí eso sentí que me iluminé. Había aprendido otra de las infinitas lecciones que el Mundo Distorsionado me otorgaría.

Entonces apreté con fuerza el cristal hasta sentir cómo la Distorsión se expandía por mi cuerpo. Sentí todas las emociones que un ser humano podría sentir, llegaron a mí todos los pensamientos que se me podrían haber ocurrido en toda mi vida, supe todo, vi todo, escuché todo, entendí todo. Cuando esa energía llamada Distorsión terminó por apoderarse de mí, pasé a ser la criatura sagrada que soy ahora. Así fue cómo me convertí en un Hombre Distorsionado.

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