Al Capone
—Say “hello” to my little friend!
Se escuchan ruidos de metralletas y narices empolvadas.
—No, Juan, estás hablando de un Scarface diferente.
—¿Qué?

 

Un 17 de enero de 1899 nace Alphonse Gabriel Capone, mejor conocido como Al “Scarface” Capone, uno de los gánsteres más conocidos de los Estados Unidos durante las décadas de 1920 y 1930 —aunque su tarjeta de presentación decía que era vendedor de antigüedades.

Oriundo de Brooklyn, Nueva York, Al abandonó la escuela primaria a la edad de catorce años para comenzar a trabajar en diferentes lugares.

Mugshot de Al Capone

Es en uno de estos trabajos donde conocerá al gángster Johnny Torrio, quien más tarde se convertiría en su mentor y se lo llevaría de la mano a la ciudad de Chicago. Inicialmente, Johnny le introdujo a las bandas juveniles de la época: “The Junior Forty Thieves”, “Five Points Junior” o “Five Points Gang”, una de las bandas juveniles más peligrosas en esos años (los Backstreet Boys, un poroto). Es en esta etapa donde nuestro amigo Al comienza su carrera criminal.

Un tiempito después, pasaría a ser el guardaespaldas de dos mafiosos, Frankie Yale y Antonio “Tony, el malo” Torelli —el hecho de que tengas que aclarar en tu apodo que sos malo, habla muy poco de tu reputación. Pero quién soy yo para juzgar, ni siquiera tengo apodo—, quien encomendaría a Capone tareas de extorsión y amenazas.

También, durante esa época, trabajó como camarero en uno de los restaurantes de Frankie y una noche, luego de emborracharse, insultó a la hermana de Frank Gallucio. Éste le quiso pelear, se pararon todos de manos y con una navaja le cortó tres veces la cara. He ahí el apodo Scarface o Cara cortada.

Al Capone y la cicatriz que le confirió su apodo

De la mano de Torrio, nos vamos a Chicago


Corre el año 1919. Al —ya con dos asesinatos en su haber— y Johnny llegan a Chicago para trabajar bajo el mando de James “Big Jim” Colosimo, rey del vicio durante esos años y, datito de color, tío de Johnny.

Un tiempo después, Jhonny Torrio pasaría a tomar el mando de la banda luego de que su tío fuera asesinado —aunque jamás se supo si el que lo mató fue el propio Capone o Frankie Yale— y más tarde, durante los años 20, le confiaría a Capone la dirección de la banda, dedicada a la explotación de la prostitución, el juego ilegal y el tráfico de alcohol (todo súper tranqui).

Ante el retiro de Torrio en 1925 —porque los mafiosos también se retiran—, Capone pasa a tener el mando completo de la banda. Rápidamente se alía con la mafia italiana, aunque nunca se inició en la Cosa Nostra (así se le llamaba a la mafia italiana en Estados Unidos), y se adueña de la delincuencia de Chicago mediante una guerra de bandas que acabaría con la mayoría de sus rivales; la misma se inició con el asesinato de Dean Charles O’Banion, uno de los mayores enemigos de Johnny Torrio y Al. Sin embargo, no logró controlar la banda de Aiello y la de Bugs Moran.

Al Capone y sus jefes criminales

Hubo más peleas, hasta que Capone se hartó y tomó una serie de medidas que culminaron con el acribillamiento de los cinco jefes de Bugs Moran en un garage. A este hecho se lo bautizó “La Matanza de San Valentín” —súper romántico.

Asimismo, Capone crearía “El Sindicato del Crimen” —donde, junto a sus amigos, buscaba destruir a Batman—, el cual integrarían personalidades como Frank Nitti, Campagna, Guido Cicerone, Guzk y Fischetti, Vicente, Enzo y Guido Fretes, y Al se convirtió en el rey absoluto del crimen organizado en Chicago.

Todo lo que sube, tiene que bajar


Si bien Capone siempre realizó sus negocios a través de tapaderas, una nueva ley promulgada en 1927 le permitió al gobierno federal perseguir a nuestro amigo Al por evasión de impuestos. Su mayor perseguidor fue Eliot Ness que, junto con su grupo inmaculado de “Los Intocables“, lograron encontrar recibos que lo vinculaban con el juego ilegal y evasión de impuestos.

El 17 de octubre de 1931, Capone es declarado culpable en cinco de los veintitrés cargos del que se le acusan y sentenciado a once años de prisión. Inicialmente, fue enviado a una prisión de Atlanta, pero al darse cuenta de que aún podía controlar sus negocios desde allí, fue trasladado a la prisión de Alcatraz.

Celda en la que se alojó Al Capone durante su estadía en la prisión de Atlanta.

Pasados los años, comenzó a mostrar signos de demencia, supuestamente a causa de una sífilis nunca tratada, que le contagió una prostituta cuando era joven —¿Ven por qué hay que cuidarse?

Luego de su liberación, totalmente arruinado, débil tanto física como mentalmente, Al se retiró a su propiedad de Palm Beach. El 21 de enero de 1947 sufrió un derrame cerebral y murió cuatro días después debido a una neumonía. Fue hallado en su bañera, sin penas ni glorias.

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