je suis charlie

Hay noticias que marcan nuestra vida personal, al punto que recordamos qué estábamos haciendo al momento que sucedieron. Quizás el ejemplo que primero viene a mi mente, básicamente por la magnitud, fue el atentado a las Torres Gemelas, pero el atentado contra Charlie Hebdo también quedó impregnado en mi memoria.

Recuerdo estar leyendo un libro en la cocina y, de golpe, leer: “Atentado en Francia, más de diez personas muertas”. En principio, parecía una muestra más del horror del terrorismo, pero de repente la noticia tomó otro cariz: El atentado había sido en el seminario satírico Charlie Hebdo, uno de los íconos de la prensa francesa. Esto no quiere decir que alguna vida valga más que otra, sino que el atentado tenía como objetivo golpear duramente uno de los valores occidentales por excelencia: La libertad de expresión, alma de la democracia.

El atentado a Charlie Hebdo


Charlie Hebdo era un seminario con una orientación básicamente de izquierda. Esto hacía que sus críticas al cristianismo, judaísmo, islamismo, entre tantas otras cosas, fueran muy frecuentes. Para esto, recurría a imágenes, principalmente, con un humor que muchos conocemos como “ácido” y que para muchos podría resultar incluso chocante.  

Hubo ediciones particulares de Charlie Hebdo donde se hace referencia a Mahoma, donde aparece desnudo o haciendo chistes como “Te reíste, esto amerita cien latigazos”. Esto ya había generado cierto revuelo en ciertos grupos fanáticos musulmanes, pero hasta ese fatídico hecho del 7 de enero, no se habían reportado grandes problemas.

terroristasEl 7 de enero de 2015, un grupo de hombres entró armado con fusiles de asalto a la redacción del periódico, efectuando más de cincuenta disparos, tomando rehenes y gritando frases como “Mahoma es grande”. Luego de realizar esta verdadera masacre en el edificio, intentaron huir en un auto robado, pero debieron enfrentarse con la policía, con quienes intercambiaron varios disparos. Después de dos días de intensa persecución, finalmente fueron abatidos en una zona cercana a París.

Je suis Charlie


La crueldad y animosidad de lo hecho, sumado a la importancia simbólica de lo sucedido, generó conmoción a nivel mundial. Casi todos los grandes mandatarios del mundo expresaron su apoyo y solidaridad por lo ocurrido, como así también más de un millón de personas se manifestaron en París. Este tipo de marchas y de protesta tuvo réplicas en varias partes del hemisferio occidental.

charlie hebdo

El hecho de que haya sido en París no es un detalle menor. París, como todos sabemos, es considerada normalmente como la gran capital de este lado del mundo, donde nació la democracia y la república, cuna de los derechos humanos, etc. Por eso el ataque se sintió como un ataque de lleno a la civilización occidental, a sus valores y a la democracia en sí misma.

Otro detalle característico de este atentado fue que, gracias a internet, no sólo se pudo saber casi en tiempo real lo que estaba sucediendo (cosa que viene sucediendo hace varios años), sino que, además, fue “Je suis Charlie”, posteriormente hecha hashtag, la frase por la que más recordaríamos este triste episodio. Tan sólo el mismo día del atentado y el siguiente este hashtag fue utilizado más de 7 millones de veces. Este eslogan se utilizó en marchas, banderas, remeras, carteles, programas de televisión y, también (obviamente), fue utilizado por gente que comerció con esto.

Se cumple dos años de este atentado, que no hace más que recordarnos que frente al conflicto tan inminente del terrorismo aún tenemos mucho para hacer. Con esto no quiero decir fórmulas simplistas como deportar musulmanes, ya que uno de los principales errores es creer que el problema del terrorismo está en la religión y no en la forma de reclutamiento, la formación ideológica particular y en las condiciones de vida en las que se crían aquellos niños antes de ser cooptados por secuelas terroristas. Es una fecha para recordar, pero, por sobre todo, para reflexionar…

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