Me declaro totalmente ignorante en este tipo de procedimientos. Vi en miles de oportunidades cómo se hacen las cosas en películas y series o cómo relataban mis amigos que era el paso por el aeropuerto. Pero ahora me toca a mí… Y entré en pánico.

¿Por dónde tengo que entrar? ¿Por dónde tengo que salir? ¿Y si me pierdo cuando estoy en “ningún país”? Me preparé unas cuántas preguntas y arranqué a investigar sobre el comportamiento ideal en un aeropuerto. Si estás perdido, capaz mi ignorancia —y posterior capacidad de investigación— puede servirte de ayuda para así no perdernos en ningún lado.

Tengo mi pasaje de avión ¿Y ahora?


Pasaste meses soñando esta aventura y, por fin, tenés a mano todo lo que necesitás, incluido tu gorro favorito, las gafas para ser Kardashian y el pasaje. Bueno, el chiste que es el papelito que dice a dónde vas, porque si lo comprás por Internet, todavía no es el pasaje propiamente dicho.

Averiguá con la aerolínea cuánto peso permite y qué elementos no podés llevar en el bolso de mano.

“Andá antes, tipo tres horas antes”, me dijeron. Entonces, sería lo adecuado, claro está. Si viajás al exterior, es necesario que estés al menos tres horas antes. Porque el laberinto de los aeropuertos precisa de mucho recorrido. En el caso de que tu viaje sea dentro del mismo país, relajá: Una hora de anticipación está bien.

“Tené en cuenta también cuánto pesa tu valija/mochila”, me dijeron. Y claro, que si le ponés un par de ruedas a tu casa y las cargás a tus vacaciones, puede que te cobren exceso de equipaje. Por lo tanto, antes de llegar al Aeropuerto, aseguráte que armaste bien el bolso. No lleves nada inútil ni “por las dudas”. Preguntá en la Aerolínea cuánto peso aceptan. Pensá dos veces si cargar con el oso que te regaló tu novio/a para que no lo/a olvides. Prefiero recordarlo sin un oso.

Ya llegué al aeropuerto ¿Y ahora? x2


Hay que hacer el check-in. Sí, decir “presente” en la aerolínea en la que compraste el vuelo para asegurarte de que, si te distraés, te van a llamar por los altoparlantes. La cola parece eterna, pero hay que hacerla… O evitarla y hacer el check-in de forma virtual unas 24 horas antes. No, yo prefiero tener gente a la que preguntarle.

En el check-in te van a dar la opción de asientos y te van a pedir el pasaporte, por lo que es conveniente que lo tengas a mano. No específicamente en la mano, porque lo podés perder, pero sí a una mano de distancia. También vas a tener que despachar tu valija/mochila y listo. La parte más engorrosa debería haber terminado con esto. Ahora sí vas a tener tu tarjeta de embarque —que es lo que te entregan cuando pasás por el check-in—, es decir, tu pasaje posta-posta.

Ay, la zona de “ningún país”: Embarque


Para mí, la zona más temida por todo lo que leí. Pero, calma soldados. La zona de embarque no es más que eso: El lugar donde esperás a embarcarte, mientras hacés los trámites de migraciones. Acá vamos a tener todo un lugar diseñado con restaurantes y demás para hacer más amena la espera (Sí, acá es dónde está el free shop).

Señalizado va a estar “Migraciones”. Ese temido lugar donde hacés los trámites para salir del país y quedar legalmente en “ningún país”, donde sellan la salida en el pasaporte y donde controlan que en tu equipaje no haya nada prohibido. Te van a hacer alguna que otra pregunta para conocer los motivos del viaje y saber que no tenés una bomba en el equipaje. Por cierto, nunca digas “bomba”, ni en chiste, en medio de un aeropuerto.

Una vez que pasaste por migraciones, en teoría, lo más complicado tendría que haber pasado. Y podrías relajarte en algún rinconcito de la sala de embarque, porque lo que viene ahora es eso por lo que estuviste esperando tanto tiempo: Tu aventura de subir a un avión.

La emoción de volar como un pajarito libre


Después de tantas colas, papeles y equipajes, ya estarías como para subir al avión. “Pregunte, mija, pregunte”, me dijeron. Se supone que todo el personal, desde el que te atiende en las ventanillas hasta los que están arriba del avión, está perfectamente capacitado para darte una mano ante cualquier duda.

Vestíte de “Por favor, gracias y hasta luego” para ganarle la voluntad a la gente que te va a ayudar en caso de que lo necesites.

Que no cunda el pánico, que lo que queda ahora es disfrutar. Te lo digo y me lo digo. ¡A volar!

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Mauge Sologuestúa
Toda santafesina. Sensibilidad e ironía. Seriéfila por elección, escritora y lectora por atrevimiento; y cocinera de profesión. Los lentes y el café me hacen ser persona. Hago de tripas corazón. No sé combinar la ropa, ni dejar de comerme las uñas.