Frank Sinatra

Pocas veces tenés la oportunidad de escribir sobre un personaje que puede ser tanto repudiado como idolatrado. Personalmente, le considero una figura que de algún modo ha sido recreada en las películas de Martin Scorsese. La voz, Ol’ Blue Eyes, simplemente Sinatra…

Todos conocen su relación con la mafia y otros escándalos variopintos a lo largo de su carrera… y si no los conocen, se los enteran aquí.

Frank Sinatra no fue encarcelado o culpado de mafioso por la justicia de Estados Unidos, solamente porque no hubo pruebas de que su relación fuera algo más que laboral: Era contratado como artista o tenía cierta participación en sociedades y hasta acciones en casinos de Las Vegas cuando Las Vegas, definitivamente, era como una película de Scorsese.

De orígenes italianos, este nativo de New Jersey descubrió que tenía talento para cantar a los diez años cuando empezó a hacerlo con una pianola en el bar de su padre… pero no fue hasta mediados de los años treinta que comenzó a colaborar en diferentes grupos, hasta que le llegó el momento de trabajar en la orquesta de Tommy Dorsey, de quien luego diría fue su único maestro y mentor.

¿Qué preponderamos de él para este artículo? ¿Su tempestuosa vida personal o su trabajo como artista? Podríamos llenar tomos con anécdotas de fiestas del Rat Pack (su grupo de amigos actores y cantantes famosos durante el 50) o de las mujeres que pasaron por su vida: Judy Garland, Kim Novak, Marilyn, Ava Gardner, Mia Farrow… (Uff, me quedé corta con la lista interminable). A lo mejor, puedo hablar de sus reconocidos trabajos discográficos o sus participaciones en el cine y la tv. Tengo tanto para contarles de este hombre que un solo artículo no le hace justicia.

Quizás resulte muy difícil para generaciones nuevas hablar de LA VOZ. Cuando yo era muy pequeña, él era todo un mito viviente con su estilo incomparable, pero al poco tiempo murió. Transcurría 1998 y yo no lo comprendía muy bien, pero era todo un estilo de vida del Hollywood clásico el que se iba con él.

Soy una fanática del cine clásico y los musicales, pero así y todo no era fanática de Frank Sinatra. Hay mucho de su figura que me resulta demasiado chocante como para que me deje engatusar fácilmente por su glamorosa voz. Sin embargo, aquí me encuentro escribiendo sobre él, porque con el tiempo descubrí que podía separar al artista de la persona y fue entonces cuando descubrí sus películas.

¿Cuál es el poder del cine? El poder del cine es hacer suspender nuestra incredulidad y hacernos creer que Frank Sinatra puede ser desde un músico fracasado hasta un ex soldado o un estafador de primera… Muchos dirán que su labor actoral es dispar, pues no tuvo preparación formal alguna, pero teniendo en cuenta que se trataba de alguien que sólo actuaba por intuición, uno se encuentra con un buen actor y un excelente intérprete.

Muchos críticos recomendarán su actuación en “De aquí a la eternidad” (From Here to eternity), en donde interpretaba a un soldado y por la que se valió de un Oscar en 1953. Quizás recomienden en su lugar su interpretación de un músico drogadicto en “El hombre del brazo de oro” de Otto Preminger  o quizás al caradura original de Danny Ocean en “Once a la media noche”, con parte del Rat Pack (Sammy Davies Jr, Dean Martin y Peter Lawford), que luego sería remakeada por George Clooney y su banda de amigos, tratando de emular la grandeza del original.

Pero yo soy diferente a la mayoría de los críticos. Pueden quedarse con su estereotipo de Sinatra en plan “actor dramático”. A mí me gusta verlo cantar en sus films y por eso soy fan de algunas de sus películas hoy consideradas “menores”.

Si tuviera que elegir una sola escena de toda su carrera, sin dudarlo, me quedaría con un momento de “Young at heart” (su única colaboración con Doris Day) y quizás sea una escena menor, pero tiene una magia innegable.

Él se halla en un bar cantando, sentado a un piano, la maravillosa canción: “Someone who watch over me” y el barullo de la multitud en el bar lo ignora entre pedidos que le hacen a la camarera o discusiones entre ellos. El personaje de Doris no puede creer que no hagan silencio para escucharle cantar y admirar su innegable talento, mientras que su amigo, sentado en la mesa con ella, le dice que “Él está acostumbrado”. Uno siente cómo el amor surge en esa escena. O al menos el enamoramiento… ese momento mágico en el que ves a una persona y no importa cómo sea en apariencias, pero para vos es perfecta.

Amo esa escena porque es una construcción perfecta: El personaje de Sinatra te despierta compasión y ternura, y no podés dejar de desear que las cosas le salgan bien, porque es un artista talentoso. Lo gracioso de todo es que Sinatra ha cantado en toda clase de tugurios, por lo que es probable que una escena similar le haya sucedido en la vida y ni hablar de haberse ganado damas cantando; pero lo que no se puede negar es que mentirosa y todo, esa escena es  brillante. Casi nos hace perdonarle su amistad con Lucky Luciano, el padre del crimen organizado en Estados Unidos, y su informe personal del FBI de más de dos mil hojas de extensión.

Otra de sus colaboraciones que hacen que olvidemos a sus amoríos tóxicos con Ava Gadner, con tres intentos de suicidio por parte del cantante, sus  orgías que harían enrojecer al lobo de Wall Street con los miembros del Rat pack o su affaire con Marilyn, por un momento, son las que tiene junto a Gene Kelly en “Leven Anclas” de 1945 y junto a Bing Crosby y Grace Kelly en “Alta Sociedad” (1956). Dos musicales clásicos que vale la pena disfrutar.

Luego está su extensísima carrera como cantante con más de 1300 temas grabados que se caracterizan por su mezcla del cancionero de jazz de compositores como Cole Porter y George Gershwin, entre tantísimos otros, con el de pop del 50.

Su tema más reconocido y exitoso, paradójicamente, fue en un comienzo ignorado. Por supuesto, hablamos de “New York, New York”, que se convirtió en un éxito total luego de ser interpretado por Liza Minnelli. A partir de allí, la canción siguió su vida hasta llegar al hitazo que todos conocen y tararean.

Dos de sus hijos de su primer matrimonio con Nancy Barbato, su primer matrimonio, también se dedicaron a la música con diferentes resultados. Hablamos de Frank Sinatra Jr. y, quizás la más reconocida, Nancy Sinatra. Es la cantante (que tuvo gran fama en la década del 60 y hasta cantó junto a su padre) que Tarantino usa para el film “Kill Bill” con su canción “Bang Bang” y a la que Zooey Deschanel coverea cuando canta “Sugar Town” en “500 Days of Summer”. Así que el talento… Se hereda.

Para ir resumiendo… Este 12 de diciembre se cumplen 101 años del nacimiento de Francis Albert Sinatra… Frank Sinatra para todos. Músico, cantante, actor, amante, ¿mafioso?, hombre de negocios, artista increíble y personaje conflictivo, pero maravilloso para la posteridad.

Despidamos este artículo con otra de sus inmortales letras, que nos recuerda un poco su accidentada vida:

 I’ve lived a life that’s full

I’ve traveled each and every highway

But more, much more than this

I did it my way

 

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