Caperucita roja - Versión original

Cuando hablamos de cuentos infantiles, creemos que en ellos la vida es rosa, sobre todo desde las adaptaciones de Disney y Hollywood para acá. Las princesas encuentran a su príncipe azul luego de algunos tropiezos, los niños se salvan de una bruja malvada y quien sea va atravesar una serie de peligros sólo para salir ileso y, obviamente, terminar con un “Y fueron felices…”

Los cuentos infantiles, generalmente, se transmitían por tradición oral hasta la llegada de la imprenta. Con el nacimiento del Romanticismo en el siglo XIX, se exaltó la fantasía y la imaginación: De allí surgen los hermanos Grimm con Pulgarcito, Barba Azul y Blancanieves, también Hans Christian Andersen con La Sirenita, El Patito Feo, El Soldadito de Plomo y La Vendedora de Fósforos, entre otros. Varios de estos personajes siguen vigentes hasta hoy.

Cuando hablamos de Blancanieves todos recordamos ese primer largometraje de Disney: La muchachita blanca de pelo negro que se queda dormida por comer una manzana envenenada. En el cuento original un príncipe encuentra un ataúd de cristal con la joven, con los saltos del camino se sale la manzana y ella se despierta. Blancanieves y el príncipe se casan y en la boda, la reina malvada, la madrastra, muere bailando con unos zapatos de hierro ardiente. Un poco extremo, ¿no?

La Bella Durmiente, esa dulce muchachita dormida al pinchar su dedo, es despertada por un beso del verdadero amor. La versión original nos cuenta que el príncipe, al verla dormida, decide violarla. Ella queda embarazada y al nacer sus gemelos, uno chupa su dedo y extrae el veneno. No es la mejor versión para contarle a los chicos, claro.

La bella durmiente - Versión Original
PH: Thomas Czarnecki

La Cenicienta cuenta la bella historia de la hija de un comerciante que muere y queda en manos de su madrastra y sus hermanastras, quienes la explotan para que las atienda. Logra ir a un baile porque el hada madrina la ayuda, allí a las doce escapa para no perder la magia y en su corrida, pierde un zapato de cristal que se convierte en la pista para encontrarla. El príncipe recorre todo el reino buscándola, hasta que la encuentra. En la versión original las hermanastras se cortan pedazos de pie para que les entre en el zapatito y terminan mendigando para vivir.

En la versión de Disney, la Sirenita es transformada en humana para que pueda casarse con el príncipe Eric en una boda fabulosa. En la primera versión, de Andersen, la Sirenita ve cómo Eric se casa con otra mujer. Entonces, le ofrecen un cuchillo con el que apuñalarlo. Sin embargo, ella decide lanzarse al mar y morir convertida en espuma.

La versión original de Caperucita de Perrault es simple: El lobo le da indicaciones falsas a Caperucita Roja, que se pierde y acaba siendo devorada. Fin. Los personajes de la abuela y el leñador se añadirán en versiones posteriores para ayudar a Caperucita y entender su comportamiento.

Podríamos seguir contando cada una de estas versiones, mostrar que por diferentes razones se consideraba que los niños podían procesar los horrores que sufrían los personajes, tal vez como lecciones morales, tal vez como advertencias para no repetir conductas maliciosas. Lo que podemos afirmar es que cada uno de estos personajes tiene un lado B, algo complicado de justificar en los cánones de literatura infantil de hoy.

Vos elegís si querés ver los pies ensangrentados de las hermanas de Cenicienta o preferís que se arrepientan y aprendan la lección.

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