Triángulo de las Bermudas

“No veo tierra”, comunica, “Parece que nos hemos salido de ruta”.

“¿Cuál es tu posición?”, pregunta la torre.

Hay unos momentos de silencio. El personal de la torre busca a los cinco Avengers en el cielo claro.

“No estamos seguros de dónde estamos”, dice el líder de grupo,

“Repito: No vemos tierra”.

El contacto se pierde durante unos 10 minutos y entonces regresa, oyen las voces de la tripulación desorientadas.

“No podemos encontrar el oeste. Todo está mal. No estamos seguros de ninguna dirección. Todo parece raro, incluso el océano”.

El operador de la torre se da cuenta, con sorpresa, de que el líder ha pasado el mando a otro piloto sin razón aparente. Veinte minutos más tarde oyen la voz temblorosa del nuevo líder.

“No podemos decir dónde estamos… todo es… no podemos hacer nada.
Creemos que estamos a 225 millas al noreste de la base…”

Luego pronuncia las últimas frases del Vuelo 19:

“Parece que entramos en agua blanca…Estamos completamente perdidos”.

Cinco aviones Avengers despegan a las 14 horas para realizar un patrullaje de rutina desde Fort Luaderdale, Florida. Con dirección de unas 150 millas este, 40 millas norte y regresar a la base. Los pilotos son experimentados, los aviones fueron comprobados antes de despegar y el tiempo es excelente.

Luego de una hora cuarenta y cinco de vuelo, se oye lo transcrito anteriormente. En pocos minutos un hidroavión Mariner, llevando equipo de rescate, se dirige hacia la última posición estimada del Grupo 19. Diez minutos después del despegue, el PBM hace una comprobación con la torre… y nunca más volverá a emitir. La Guardia Costera y los barcos y aviones de la Marina examinan la zona en busca de los seis aviones. No encuentran condiciones climáticas que pudieran hacer desaparecer seis aviones, como tampoco encuentran ningún tipo de señal de auxilio.

Este es el caso más famoso de los que suelen contarse del Triángulo de las Bermudas, un triángulo equilátero situado en el Océano Atlántico entre las Islas Bermudas, Puerto Rico y Miami, con unos 1800 kilometros de lado y 1,1millones de metros cuadrados. El término fue creado en 1953 por varios escritores que publicaron artículos en revistas acerca de la peligrosidad de la zona.

La primera mención el-triangulo-de-las-bermudasacerca del misterio en la zona se hizo en 1950: Edward Van Winkle Jones, periodista, habló sobre barcos perdidos en la zona de las Bahamas y apodó a la zona como «Triángulo del Diablo».

En 1964, el escritor sensacionalista Vincent Gaddis (1913-1997) acuñó el término «Triángulo de las Bermudas». Lo utilizó en la revista amarillista estadounidense Argosy. Y en 1965 publicó el libro “Horizontes invisibles: los verdaderos misterios del mar” con un capítulo llamado  “El mortal triángulo de las Bermudas”. Gaddis es considerado el inventor del término.

En 1974, Charles Berlitz (1914-2003), escritor de ciencia ficción, publicó el best seller “El Triangulo de las Bermudas”, donde utilizó bastante del texto de Gaddis. En el libro están recopilados casos desde 1840 hasta la fecha de la publicación, con detalles de las condiciones climáticas, testimonios de organismos oficiales, familiares y todo dato que se considerara importante.

Un año después, Lawrence Kusche, un bibliotecario de la Universidad Estatal de Arizona, se sintió intrigado por el número de estudiantes que llegaban preguntando acerca del Triángulo de las Bermudas. Entonces, decidió basarse en los informes oficiales y escribir un libro: “El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado”. En su libro demostró que Charles Berlitz incurrió en incoherencias, inexactitudes, casos que ni siquiera existieron u que ocurrieron muy lejos de allí. La conclusión de Kusche es que “la leyenda del Triángulo de las Bermudas es un misterio fabricado… perpetuado por escritores que, intencionalmente o por ignorancia, hicieron uso de conceptos erróneos, razonamiento defectuoso y sensacionalismo”.

La versión oficial del Vuelo 19 indica que la razón principal de la desaparición fue la confusión del teniente Taylor, a cargo del grupo. Otro factor es que los aviones Avengers nunca fueron diseñados para amenizar y en caso de hacerlo, se hundían rápidamente. Se dice que la familia del teniente eligió cambiar la versión para quitarle responsabilidad. La otra desaparición, la del PBM Mariner, también tiene su explicación: Poco después de despegar se vio sobre el cielo una explosión, probablemente por una fuga de combustible que lo desintegró en el aire.

Al día de hoy cientos de barcos y aviones pasan por la zona, sin reportarse desapariciones misteriosas… Salvo 50 barcos y 20 aviones, a lo largo de ciento cincuenta años. En su mayoría, esas desapariciones tienen una explicación relacionada con las condiciones climáticas, los errores humanos o la fatal combinación de ambos.

Como corresponde, un mito tiene defensores y detractores, y tal vez todos necesitemos de vez en cuando encontrarnos con situaciones más allá de nuestra comprensión para demostrar que somos falibles y humanos.

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