la-reina-isabel The Crown
la reina isabel

Con el verano sobre nosotros, queridos costureros, ha llegado la hora de pensar en cómo vamos a gastar los días de la semana sin nuestra habitual rutina. Algunos viajarán a zonas exóticas como Córdoba o Navarro. Otros, como yo, dedicarán horas y horas y horas a la mejor actividad sedentaria: “Netflix and Eat” y para eso, porque los amo mucho y amo hacer este tipo de artículos, vamos a hablar de “The Crown”.

Escrita por Peter Morgan, la eminencia a la hora de contar historias de la realeza británica que anteriormente nos deslumbró con “The Queen”, teniendo Helen Mirren en el papel que le da el nombre a la película. Si en aquel film estrenado en el 2006 nos situaba en la piel de la Reina Isabel II (Elizabeth) de Windsor durante la semana del fallecimiento de la princesa Diana, ahora viajamos a los años 40, más que nada al final de ese período, a un mundo de posguerra.

En medio de un cambio, de una transformación The Crown en Netflixcultural, la corona también lo hace, ya que tras la muerte del Rey Jorge VI (lo vimos en la increíble película de Tom Hooper, que podés volver a ver, claro, porque nunca es tarde para hacerlo), debe sucederlo su hija primogénita. La serie arranca ahí y nos lleva a los primeros años de mandato, donde Isabel, interpretada con gran sutileza y un talento magistral por Claire Foy, no sólo tiene que lidiar con llevar la corona del último imperio de la tierra, sino también con el hecho de que debe ser esposa y madre.

La serie, en sus 10 episodios, con la maestría propia de Morgan, logra meternos, a través del diálogo, de esa acción o esa mirada correcta, dentro de personajes sumamente complejos, pero la raíz de todo, en donde nos tenemos que concentrar, es en el conflicto perpetuo entre Isabel y su esposo, el Príncipe Felipe, quien de la noche a la mañana se ve arrastrado a dejar todo para entrar en un estado que lo obliga a estar siempre a un costado. Esta es, posiblemente, la mejor actuación de Matt, “Dr. Who”, Smith.

Por eso tenés que ver “The Crown”, por ser una brillante muestra del poder de una buena historia que, además, encuentra a la gente correcta para contarla, donde la fotografía y la actuación se mezclan con un guión prefecto y cada escena no es una construcción, sino la destrucción de un matrimonio. Porque con un gran poder, viene una gran responsabilidad.

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