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“Velámenes de púrpura se mecen
con suavidad en mares de narciso;
marineros fantásticos se esfuman
y queda el muelle en la quietud sumido”

“Poniente” de Emily Dickinson

El 10 de diciembre recordamos el nacimiento de la famosa y prolífica poetisa Emily Dickinson. Ella llegó al mundo en su hogar de Massachusetts en el año 1830. Su estilo tan sentimental, misterioso y reflexivo la convirtió en un clásico de lectura obligatoria alrededor del mundo.

Era conocida por su costumbre de vestir siempre de blanco (“Mi blanca elección” como ella la llamaba) y elegir como temáticas de sus poemas y cartas a la muerte y la eternidad. Escribió alrededor de 1800 poemas, algunos característicos por su uso de la puntuación, ser cortos y carecer de título, mientras otros estaban orientados a las convenciones del momento para poder ser publicados. Observadora entusiasta de la naturaleza, sus leyes y sus misterios, practicó jardinería, floricultura y horticultura casi hasta el final de sus días.

La vida pública de Emily Dickinson


Su padre era un abogado congresista que le permitió estudiar en una academia y un seminario. En esos establecimientos de formación calvinista austera y aburguesada aprendió y se cultivó durante varios años.

Se dice que Emily no era muy sociable: Nunca se casó, pasaba su tiempo en su hogar y mantuvo muy pocas amistades por correspondencia durante toda su vida. Sin embargo, en sus biografías se señala una relación fraternal con sus primas huérfanas, con quienes llegó a compartir sus poemas. Otros vínculos afectivos confirmados son con su compañera de academia y esposa de su hermano, Susan Huntington Gilbert, a quien también le mostró sus escritos, y su hermana menor, que fue su mayor confidente y compañera. Fue ella quien esperó hasta la muerte de Emily para publicar y dar a conocer su obra. Basados en sus cartas, algunos investigadores llegaron a afirmar que existía un vínculo de amistad con Newton, a quien ella admiraba por su carácter y su intelecto.

fuente: gacetadecastilla.com
fuente: gacetadecastilla.com

Entre los libros que ella leía, podemos encontrar una gran variedad de temáticas provenientes de estos autores y autoras famosos: Thoreau (poeta y filósofo), Hawthorne (novelista y cuentista), Beecher Stowe (autora abolicionista), Newton (alquimista, matemático, filósofo, inventor, físico y teólogo) y Emerson (poeta y filósofo).

Tuvo una formación muy completa en la Academia de Armherst, que incluía idiomas, matemáticas, álgebra, geometría y biología. Se sabe que tenía un gran interés por las ciencias que contrastaba con su desagrado por las matemáticas. En el Seminario de Mount Holyoke recibió formación en artes y religión. En un punto, Emily comenzó a sufrir problemas de salud que la alejaron de la formación institucionalizada para siempre.

La vida privada de Emily Dickinson


Existen “teorías” sobre sus amoríos basadas en habladurías e interpretaciones de sus escritos. Nunca se supo con certeza si amaba a un hombre o una mujer, si se recluyó por un amor prohibido o por decisión propia o si su padre le había negado frecuentar a su enamorado. Algunos hablaban de un amor por un pastor, otros con un hombre casado y algunas voces susurraban un idilio con una consejera de su hermano. En este punto no tenemos forma de saber si alguna especulación tenía algo de verdad.

Mientras Emily vivía se publicaron sin firma algunos de sus poemas en un periódico. La novelista Helen Hunt Jackson intentó en varias ocasiones que la poetisa compartiera con el mundo sus escritos, pero sus esfuerzos sólo consiguieron que se publique uno de ellos sin firma en una antología. Fue recién después de su muerte cuando se descubrió la magnitud de su obra, el enorme número de poemas que había escrito, demostrando el contraste con la pequeña cantidad que había visto la luz durante su paso por la Tierra.

fuente: wikipedia
Fuente: wikipedia

Se puede apreciar cómo su estilo fue mutando, cómo experimentaba con rimas, ritmos y un tipo de escritura melódica y carente de palabrerío superfluo. En un momento puede detectarse una decepción amorosa que dio paso a un tipo de poesía meditativa y “pausada”, lo que demuestra su capacidad de jugar con los ritmos ya mencionados.

Se recluyó estrictamente los últimos años de su vida, evitando todo contacto con el exterior, siendo recordada por sus vecinos como una figura vestida de blanco que recorría en silencio los jardines de su casa. Dejó incluso de salir de su habitación los últimos tres años de su vida, siendo testigos de sus tormentos unas escasas cartas a Louise Norcross.

Hoy en día podemos acceder a los profundos poemas de Emily desde cualquier dispositivo, ya que muchos se encuentran en internet. También existen varias antologías que recopilan sus escritos. Las primeras ediciones fueron muy modificadas, pero las más recientes respetan con más fidelidad el estilo único de Dickinson.

Si son amantes de la poesía, no se priven de disfrutar este tesorito del siglo XIX. Comparto con ustedes este fragmento:

¡Como si una pequeña flor del Ártico

desde la orilla polar,

fuera vagando a través de latitudes,

hasta llegar desde la perplejidad

a continentes de verano,

firmamentos de sol,

hacia extrañas,

luminosas matas de flores,

y de pájaros de lenguas extranjeras!

Digo, como si esta pequeña flor

al Edén estuviese viajando.

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