pugliese-director

El bar en donde debutó como músico no existe más, pero su música sigue influenciando y mutando en el tango actual.

Porteño de nacimiento, su padre lo inició en el violín, pero él se enamoró del piano. Comenzó sus estudios musicales y empezó a formar parte de algunos conjuntos. El primero que integró era el de Paquita Bernardo, la primera bandoneonista mujer que tuvo el tango. Claramente, eran tiempos de cambio.

Después de formar parte de la orquesta de Pedro Maffia desde 1926 hasta 1929, se desvinculó para crear su propio conjunto con el violinista Elvino Vardaro. Todo primer proyecto puede costar ciertos sacrificios y ellos tuvieron que empeñar el arco del violín para poder pagar los pasajes de vuelta de la primera gira que fue un fracaso. 

Hacia mediados de 1939 se Osvaldo Puglieseconsolidó la primera orquesta estable que lo iba a llevar a la fama y que, si bien sufrió algunas modificaciones, lo acompañaría durante cincuenta y cinco años. La formación era la siguiente: Enrique Alessio, Osvaldo Ruggiero, Luis Bonnat en bandoneones; Enrique Camerano, Julio Carrasco, Jaime Tursky en violines y Aniceto Rossi tocaba el contrabajo. Los cantores eran Amadeo Mandarino y Roberto Beltrán. De más está decir que Pugliese era, además de director y arreglador, el pianista de la orquesta.

Se desató el fanatismo cuando pasaron a tocar en El Mundo, una de las radios más importantes de la época. Los fanáticos de la orquesta se ponían una curita en la cara para reconocerse y los seguían muchos adeptos al Partido Comunista Argentino, del cual Pugliese era el afiliado número 108 desde 1936.

Su adhesión política le valió algunas persecuciones durante el gobierno peronista y el gobierno de facto de la autodenominada Revolución Libertadora. Sufrió la censura en la radiodifusión y muchas veces se lo llevaban detenido antes de un show y lo soltaban después sólo para que no pudiera tocar. Sin embargo, la orquesta seguía tocando sin él y su popularidad seguía creciendo. Además, Pugliese era consecuente con sus ideas políticas y las llevaba a su manera de trabajar: Sus orquestas debían funcionar como una cooperativa. En 1935 también promovió el Sindicato Argentino de Músicos, del que era el afiliado número 5.

Pugliese modificó el tango. Algunos incluso dicen que se adelantó a Piazzolla. Entre sus tangos más conocidos están “La Yumba”, “Negracha” y “Malandraca”. Escuchar ahora cualquiera de estos temas es trasladarse a la Buenos Aires de los años cuarenta, adentrarse en café o en el cabaret, imaginarse lo bellos que sonarían en vivo. La música de Pugliese tiene algo de desgarrador, de emotivo, de dulzura, de plegaria, de milonga, de club, de barrio.

Pugliese era la cabeza y el corazón que mantenía unida esa familia que era la orquesta típìca.

Después de su muerte, varios músicos que habían formado parte de su orquesta se ramificaron hacia otros proyectos musicales. Todos reconocen y homenajean la influencia que les dejó haber trabajado con este maestro.

Incluso después de la muerte


—¿Quién es ese de la foto?San-Pugliese-estampita

—Pugliese

—¿Por qué hay una foto de él?

—Porque dicen que da suerte.

Sí, existe el mito de que Pugliese da suerte. En vida él se llamaba a sí mismo “la medallita del pueblo”, porque ya era considerado de buena fortuna.

Luego de su muerte, aparentemente el primer milagro que realizó este santo maestro del tango fue en un recital de otro maestro, pero del rock nacional: Charly García. El show no podía comenzar porque había un problema con el sonido y no podían arreglarlo, pero cuando pusieron un disco de Pugliese, se solucionó el problema.

Antes de que se estrene una función o antes de tocar o en cualquier actividad relacionada con la cultura se repite “Pugliese, Pugliese, Pugliese” para atraer a la suerte. También se ultilza su retrato o su estampita. Es así, este músico tiene estampita y se lo llama San Pugliese. Tiene, incluso, una plegaria:

“Protégenos de todo aquel que no escucha. Ampáranos de la mufa de los que insisten con la patita de pollo nacional. Ayúdanos a entrar en la armonía e ilumínanos para que no sea la desgracia la única acción cooperativa. Llévanos con tu misterio hacia una pasión que no parta los huesos y no nos deje en silencio mirando un bandoneón sobre una silla”.

Evidentemente, Osvaldo Pugliese pisó fuerte. No sólo fue un excelente músico y un hombre comprometido con su entorno, sino que provocó y provoca mucho cariño y admiración. Incluso hasta plegarias.

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