Oy with the poodles already! Llegó el día. Gilmore Girls, A year in the life ya está en Netflix. Y trajo para los fans de toda una vida y para aquellos que acaban de conocerla, una hermosa historia de amor. Porque claro que el amor entre madres e hijas es la historia principal de la serie. Pero hay mucho más amor.

Quizás a alguien más le pasó, pero desde el mismo momento en que se estrenó, supe que estaba lista para volver a mi adolescencia por el tiempo que tardara en ver los cuatro capítulos de 90 minutos cada uno. No sólo volví, en mi caso, a la adolescencia, sino que duró pocos días ese viaje: Exactamente un día. Y en seis horas vi pasar en episodios elementos de mi vida.

Si llegaron hasta acá en busca de las cuatro palabras con las que Amy Sherman-Palladino quería terminar la serie allá por 2007, no creo que las encuentren. No soy de spoilear hasta al menos dos años después. Hay cosas que puedo contar porque no modifican las sorpresas —que son muchísimas— y porque, al fin y al cabo, ya formaban parte del universo de Gilmore Girls.

El punto de partida


Desde el comienzo, la guionista y creadora, Amy Sherman-Palladino, avisó que la historia tendría mucho que contar. Es que parece ayer, pero pasaron nueve años desde que se emitió el último capítulo. Y lo cierto es que la serie fue cancelada, sin la posibilidad de que su creadora escribiera la séptima temporada (la escribió David Rosenthal en su lugar). Por esto es que ella quiso hacerla regresar, de la mano de Netflix, para tener la oportunidad de cerrarla como ella quería.

El elenco se reunió y fue tan emotivo que dejaron una silla vacía en memoria de Ed Herrmann.
El elenco se reunió y fue tan emotivo que dejaron una silla vacía en memoria de Ed Herrmann.

Y así fue. A partir de una reunión en la que se juntaron todos los actores —o la mayoría de ellos—, comenzaron a ilusionarnos con un regreso. Y así llegó Gilmore Girls: A year in the life, que resume en seis horas un año, un pueblo y la resolución de las historias inconclusas.

Las cuatro estaciones de Gilmore Girls


Desde la primera escena, podés regresar en el tiempo y ver la magia intacta de la relación entre Lorelai (Lauren Graham) y Rory (Alexis Bledel). Desde el comienzo, sabés que vas a adentrarte en una aventura de aquellas. Y volvés a escuchar que hablan rapidísimo, que todo se relaciona con el café y que no se perdió para nada cada una de las referencias a la cultura popular estadounidense.

La verdad es que debe haber sido muy difícil la pérdida de Edward Herrmann (Richard Gilmore) para todo el equipo, debido a que mantuvieron como hilo conductor el hecho de que el patriarca Gilmore dejara a sus mujeres indefensas y sin brújula. Personalmente, el personaje de Emily (Kelly Bishop) es uno de los que más sorprende. Si bien pensamos que nada nos podría volver a sorprender de ella, siempre hay algo más que decir. Y cómo se enlazan las historias, cómo se trenza la trama a lo largo de los cuatro episodios…

Gilmore Girls 3

De cualquier manera, todo continúa intacto: Cada uno de los personajes, desde el odioso Michel (Yanic Truesdale) hasta el malote de Jess (Milo Ventimiglia), pasando por todos los hombres que se cruzaron en la vida de nuestras chicas y cada uno de los elementos de Stars Hollow. No pasó el tiempo para ellos. Lo mismo ocurre con la inolvidable cafetería de Luke (Scott Paterson), la banda de Lane (Keiko Agena), el fanatismo por ser la mejor de París (Liza Weil) y hasta el estudio de Miss Patty (Liz Torres). Todo se encuentra en su mejor momento, al mismo tiempo.

¿Qué no te podés perder de Gilmore Girls?


Si llegaste hasta Gilmore Girls, tenés que saber en qué universo estás entrando. Sea cual sea la historia con la que te identifiques, vas a encontrar detalles que no te van a defraudar en lo absoluto. Se nota que todo está pensado con tanto amor y con tanta pasión que no podés creerlo.

Una Lorelai más irreverente que nunca, una Rory más Lorelai que nunca. Emily en su nuevo universo de viuda y deseando cambiar de rumbo. El Dragonfly Inn con Sookie y Michel, Luke y su malhumor adorable ¡Hasta Paul Anka, el perro hermoso de Lorelai!

Cada una de las charlas entre Lorelai y Rory a lo largo de los cuatro capítulos no traen más que los mejores recuerdos. Y los detalles pequeños de la mano de Amy, que incluyó, por ejemplo, la tecnología en un universo que nunca pensamos que la tendría. Porque Gilmore Girls tiene una estética muy del noventa y allá por esos años no teníamos tantos dispositivos al alcance de la mano.

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Hay una actividad del pueblo en uno de los capítulos: El musical de Stars Hollow. Es sencillamente precioso. Porque allí entendés que la serie no sería igual si el escenario fuera otro. Y el viaje interior de Lorelai, que tampoco tiene desperdicio. Amy dotó a cada uno de los personajes de muchas contradicciones que los hacen más cercanos. Y ése es el chiste de Gilmore Girls.

Sin dudas, esta nueva temporada de Gilmore Girls viene a resolver miles de interrogantes. Y nos regala un final más que sorprendente.

Tengo un conocimiento enciclopédico de 153 capítulos casi al dedillo, una facilidad para ver los hilos detrás de cada historia —deformación profesional—, pero no me vi venir el final. Así fue cómo entendí que quiero ser Amy Sherman-Palladino cuando sea grande.

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