Lovesick

Cuando vi Lovesick hace un par de meses, me dejó muy satisfecho y a la vez con un gran vacío. Al estar acostumbrado a ver series más largas (de varias temporadas, con más de 20 capítulos cada una, como Friends), esos seis capítulos me parecieron insuficientes. Quería conocer más a los personajes principales, divertirme y entristecerme con sus historias, sus locuras, sus amores y desamores. El final de la primera temporada me dejó con muchas ganas de ver cómo seguiría todo. Y, por fin, el pasado jueves 17 pude sacarme las ganas.

En la segunda temporada de Lovesick volvemos a encontrarnos con Dylan (el protagonista, un hombre que constantemente busca a su amor verdadero y que nunca pierde las esperanzas), con Luke (el mejor amigo de Dylan, quien quiere aparentar que sólo le importa el sexo, pero en el fondo es porque no quiere salir lastimado) y con Evie (la mejor amiga de Dylan y Luke).

Nuevamente cada capítulo se divide en dos. Por un lado, está el presente en el que Dylan está enamorado de Evie y trata de superarla. Mientras tanto sigue contactándose con el resto de mujeres con las que tuvo relaciones sexuales para darles la noticia de que muy posiblemente tengan clamidia. Por otro lado, está el pasado en el que en cada capítulo se muestra un hecho importante relacionado con alguna de las mujeres con las que estuvo Dylan. Esta vez vamos a conocer más cómo fue surgiendo la relación de todos los protagonistas, cuándo se conocieron y cómo se fueron uniendo hasta ser los amigos que son en el presente.

Lovesick

En esta segunda parte de la historia vuelven a aparecer también Mal (el prometido de Evie) y Abigail, con quien empieza a salir Dylan para olvidarse de Evie.

Esta vez, al ser ocho capítulos me dejó un poco más satisfecho en cuanto a la duración de los mismos (aunque si en vez de ocho hubieran sido veinte. no me hubiera quejado para nada). Me gustó mucho ver que la esencia de la serie y de los personajes sigue intacta, con las mismas situaciones cómicas y momentos dramáticos que la temporada anterior. La banda sonora sigue siendo de lo más acertada, sobre todo en los momentos tristes en los que uno escucha la música y le dan ganas de llorar.

En conclusión, si ya viste la primera temporada de Lovesick, no sé qué estás esperando. Y si no la viste, es un buen momento para hacerlo: Vas a tener diversión asegurada, vas a sufrir y te vas a alegrar por cada uno de los personajes.

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