Nota hecha con la colaboración de Carolina Kronemberger



Estocolmo: Identidad Perdida
es la primera serie argentina que se estrena en Netflix, un hito para la producción audiovisual del país.

La serie narra la investigación criminal, judicial y mediática de la desaparición de una joven en manos de una red de trata de personas. La serie fue grabada en tres meses y medio en 2015, en locaciones de Buenos Aires y Villa La Angostura, sin que en ese momento el estreno en la mencionada plataforma fuera una posibilidad real. Hoy está en Netflix para ser vista “on demand” por sus 86 millones de usuarios alrededor del mundo.

Por esto, precisamente, tanto Carolina Kronemberger como yo, quisimos verla y saber más de ella. Y así empezar, poco a poco, a dilucidar lo que Estocolmo tiene para contarnos.

¿De qué va la serie Estocolmo?


Estocolmo narra a lo largo de 13 capítulos con detalle casi quirúrgico la investigación criminal, judicial y mediática alrededor de la desaparición de una joven mujer, Larissa, a manos de una red de trata de personas. Se presenta con un claro contenido ficcional, sin perder el contenido social y de denuncia, por un hecho actual y vigente como es la desaparición de mujeres.

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En esta primera temporada de Estocolmo: Identidad Perdida, un fiscal de la Nación, Franco Bernal (Luciano Cáceres); un agente encubierto, Gonzalo (Esteban Lamothe); y una periodista, Rosario Santa Cruz (Juana Viale) se verán inmersos en una trama policial que mezcla suspenso, drama y acción donde la ley y la justicia son dos caras distintas de la misma moneda. Se trata de un juego de intereses que deja a la vista las escalas de valores relativas en las que navega el poder.

La trama se mueve en dos hilos temporales: 2015 (la actualidad) y 2012, el momento en el que las vidas de los personajes comienzan a cruzarse. También se muestran las modificaciones por las que estos dos hilos influencian en la vida de los otros.

El trío protagónico se completa con primeras y reconocidas figuras: Leonor Benedetto, Jorge Marrale, Adriana Barraza, Liz Solari Mariano Torre, Matías Marmorado, Emilio Disi y Patricio Contreras.

La palabra autorizada, palabra de autor


Uno de los encargados de entramar esta brillante historia es Marcelo Camaño, quien llevó a cabo la labor junto a Lucas Molteni.

Marcelo Camaño es un apasionado por lo que escribe y lo hace con mucha energía, laMarcelo Camaño necesaria para embarcarse en proyectos que exigen un compromiso que va más allá de lo estrictamente profesional. Y vaya si lo hacen…

Escribió para los éxitos de Resistiré, Montecristo, Vidas Robadas y Televisión por la Identidad, entre otros. Ni una historia de todas las nombradas tiene una trama leve ni que no puedas recordar a través del tiempo. Basta nombrar, como es casi inevitable, Vidas Robadas con su intensa lucha contra la trata de personas o Montecristo, que triplicó las consultas a Abuelas de Plaza de Mayo.

Además, Marcelo es profesor del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER), es decir, se ocupa de la formación de nuevos guionistas.

Entrevista a Marcelo Camaño, autor de Estocolmo


El título de la serie es una sola palabra “Estocolmo” ¿Se puede describir el proceso de escritura de Estocolmo en una sola palabra también? ¿Cómo fue ese proceso?

Tiene una bajada que dice “identidad perdida”, porque la protagonista comienza a averiguar quién es a partir de una investigación en la que está comprometida. El tema es el tráfico de personas, un tema que ya conozco desde hace mucho.

Carecemos de comedias que hagan reír, de novelas que emocionen, de unitarios que revisen temas interesantes.

Con Estocolmo se marca un hito en la historia de la producción nacional, sin dudas ¿Netflix pidió la serie concretamente o ustedes ya tenían el proyecto comenzado antes de que la productora los contactara? 

El proyecto ganó un concurso del INCAA. Se pensó desde la productora y buscando impacto en los temas. Nos interesa el público que hoy en día mira las series y que está muy acostumbrado a que no está todo deglutido desde el libro y la dirección.

Esta no es la primera vez que tomás el compromiso de dar visibilidad a historias complejas desde el punto de vista social y con gran contenido de actualidad ¿Cómo ves el rol del autor en cuanto a ese compromiso?

Los autores tenemos que contar buenas historias, ese es nuestro trabajo. No significa ser complaciente por el mero hecho de ser entretenido. Debemos entender que la responsabilidad de hablarle a millones de personas es alta y hay que saber manejar el contenido de la ficción, no se puede hacer ni decir cualquier cosa.

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¿Cómo tomaste el hecho de que el estreno mundial sea en Netflix?

Es una gran oportunidad para buscar nuevos players en el mercado. La televisión local está muy pauperizada, muy miserable, y de verdad hace falta que nos desarrollemos afuera. Existe un verdadero problema de soberanía cultural desde los medios argentinos que han alejado al relato de sus pantallas. NO hay identidad, no hay historias personales, no hay historias de generaciones. Se improvisa mucho y atentaron contra la venta de libros, de formatos y de latas. Esto no es casualidad, está buscado como negocio de unos pocos en detrimento del resto de los productores.

¿En qué se diferencia de los proyectos actuales que la televisión argentina tiene en el aire?

Creo que les falta alma. Hacen falta más proyectos como La Leona, El Hombre de tu vida, Vulnerables, miles de programas que movilizaban sentimientos, humor, amor, emoción. Carecemos de comedias que hagan reír, de novelas que emocionen, de unitarios que revisen temas interesantes. La falta de respeto al público está concentrada en tres manos.


Con todo esto no quedan más que ganas de verla y de comprometernos con una historia que viene a ser distinta y, a la vez, cercana a la realidad. Porque la trata de personas existe y es necesario que todos, desde nuestro lugar, nos comprometamos a luchar contra ella.

“Estocolmo: Identidad Perdida” viene a recordarnos que tenemos voz, que podemos gritar por aquellas mujeres que no lo pueden hacer, que realmente perdieron su identidad en manos de gente que no está dispuesta a devolvérsela. Estocolmo invita… ¿Aceptás la propuesta?

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Mauge Sologuestúa
Toda santafesina. Sensibilidad e ironía. Seriéfila por elección, escritora y lectora por atrevimiento; y cocinera de profesión. Los lentes y el café me hacen ser persona. Hago de tripas corazón. No sé combinar la ropa, ni dejar de comerme las uñas.