Corre el año 1933 y es necesario aprovechar al máximo el territorio de San Francisco, California. Hay un lugar al otro costado de la Bahía de Golden Gate que puede ser aprovechado para reacomodar a la población: Marin. El resto es una historia preciosa de sueños concretados y de que muchas manos pueden hacer realidad el progreso y el crecimiento de una ciudad entera.

golden-gate-11El puente une ahora la ciudad de San Francisco con el condado de Marin. Pero no estuvo siempre allí. Se necesitaba con urgencia, porque había que aprovechar el territorio del otro lado de la Bahía. Una vez que se lanzó al aire el proyecto, el encargado de su concreción fue Joseph Strauss. Él, astuto y soberbio, planteó que iba a construir el puente en un plazo menor y con un 10% del presupuesto. Y lo logró.

A pesar de la niebla, a pesar de las condiciones climáticas. Las corrientes marinas que se unen justo en la Bahía Golden Gate, los terremotos que suelen afectar a la zona debido a la Falla de San Andrés sobre la que está situado. Todo jugaba en contra y sin embargo, lo hicieron. El puente Golden Gate se transformó en uno de los símbolos de California. Y me animo a decir que uno de los símbolos de todo Estados Unidos.

El Golden Gate Bridge —o el puente que no puede ser construido—


Desde los comienzos, el Golden Gate era un sueño. Pero para enero de 1933, el sueño comenzó a realizarse. De la mano del Ingeniero Joseph Strauss, los trabajos comenzaron por realizar los pilares de las torres, queriendo llegar hasta una superficie sólida en el fondo del lecho marino. Allí comenzaron los problemas.

El grosor de los cables que forman parte del puente.
El grosor de los cables que forman parte del puente: miles de cables del grosor de un lápiz. Si unimos todo el cable utilizado, pueden darse dos vueltas a la tierra.

La tecnología de construcción de la época no era la ideal e hizo falta esfuerzo para lograr explotar la piedra y poder comenzar con los cimientos. El dato más emocionante es que los obreros emparejaron el hormigón a mano, centímetro por centímetro, para que la plataforma de los pilares sea realmente uniforme. Esto iba a permitir que el puente quede equilibrado una vez finalizado. Y los cables que lo mantienen pendiendo, también fueron tejidos de manera artesanal. La mano del hombre como base de las grandes obras de la ingeniería.

Primero se alzó la Torre Norte (del lado de San Francisco), pero no sin antes librar un par de batallas con las condiciones del lugar. Habían armado una plataforma para trasladar los materiales y una niebla complicó el camino de un barco pesquero que terminó impactando contra ella. A pesar de tener todas las medidas de seguridad tomadas, fallecieron 11 hombres al caerse una grúa que estaba colocado el enchapado de las torres.

Así y aún con más vicisitudes, el Golden Gate recibió el nombre de “el puente que no podía ser construido”. Pero, finalmente, el 27 de mayo de 1937, dentro del plazo y presupuesto estipulado, el puente abrió sus puertas doradas… O anaranjadas. Porque cuando le aplicaron el antióxido, resultó atractivo a la vista. Y decidieron que debería ser el color. Así llegaron al naranja internacional que ostenta hoy la estructura.

Pasaron los peatones y al otro día, los automóviles. Imaginate la adrenalina de esas personas que caminaron por primera vez el progreso.

El puente de los suicidios


En sus comienzos, el Golden Gate fue, además de símbolo del progreso, un punto de falla. Se transformó en un puente elegido por los suicidas. Quizás por el hecho de que, una vez que caés al agua, los incesantes remolinos resultantes de la interacción de las corrientes marinas no dejarían que salgas con vida.

Aunque los medios estadounidenses intentaron silenciar las estadísticas, a los ciudadanos fue imposible callarlos. Y ellos comenzaron a informar y a hablar acerca de la cantidad de personas que, a diario, se arrojaban al vacío desde el puente.

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En el año 2014, las autoridades de San Francisco invirtieron en colocar una red de acero para evitar los suicidios. Fuente: Swissinfo

Fue entonces cuando gracias a esa presión, se logró construir una serie de estadísticas que demostraban que el problema era realmente dramático. En el año 2014, las autoridades de San Francisco aprobaron un presupuesto por 76 millones de dólares para colocar una red de acero debajo de la calzada del puente. Además, colocaron cámaras orientadas hacia las barandas y teléfonos que pueden ser utilizados en momentos de crisis. Estas medidas permitieron reducir el índice de suicidios.

El puente Golden Gate: Un ícono en cine y TV


No sé si es por contener el puente, pero San Francisco ha sido la locación elegida para distintas películas y series de todos los tiempos. Directores y productores han descrito la ciudad como el lugar ideal para filmar.

Fuente: SFCitizen.
El Golden Gate Bridge en la película Dark Passage, en el año 1947.

Las escenas que incluyen el Golden Gate, tanto en cine como en televisión, son mágicas, porque contrasta con el entorno natural y brinda un lugar privilegiado para las tomas que se te ocurra hacer.

En la película Como si fuera cierto, Reese Whiterspoon y Mark Ruffalo conducen por el Golden Gate. En otra película, X-Men: The Last Stand, el personaje de Magneto destruye una de las torres con su poder de telekinesis para mover el puente hacia la isla de Alcatraz.

En la película San Andreas, un terremoto terrible (que no está alejado de la realidad) causa un tsunami que amenaza con destruir el símbolo más hermoso de la ciudad de San Francisco.

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El Golden Gate Bridge a punto de ser destruido en San Andreas.

Series como Full House, Charmed, Las Calles de San Francisco, Monk, entre otras, tuvieron como lugar de ambientación la ciudad de San Francisco. Y por lo tanto, ostentaron con las imágenes del Golden Gate.

La serie Las Calles de San Francisco se ambientaba en la ciudad, y mostraba el Golden Gate como escenario de muchas tomas.
La serie “Las Calles de San Francisco” se ambientaba allí, y mostraba el Golden Gate como escenario de muchas tomas.

Tony Bennett y Judy Garland le cantaron a la ciudad. Todos coinciden en lo mismo: Las puertas doradas de este lugar están abiertas para todo el mundo. Sobre todo para aquellos que deseen enamorarse de San Francisco, admirar las vistas y el amor que se vivencia en sus calles. Y, por supuesto, enamorarse del puente Golden Gate.

“San Francisco, open your Golden Gate. You’ll let no stranger wait outside your door” (eXTRACTO DE LA CANCIÓN SAN FRANCISCO, JUDY GARLAND)

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