María Remedios del Valle

El 8 de noviembre celebramos el “Día de los afroargentinos y la cultura afro” instituido en esa fecha en particular por el fallecimiento de la capitana María Remedios del Valle, mejor conocida como la Madre de la Patria.

Fue el 24 de abril del año 2013 cuando el senado argentino sancionó la Ley Nro. 26.852 que determinaba el 8 de noviembre como fecha patria para reivindicar la presencia fundamental de los afroargentinos en la independencia y la identidad nacional. Ya en el primer artículo de la ley se subraya la importancia de Remedios en nuestra Independencia:

“Institúyese el día 8 de noviembre como ‘Día Nacional de los/as afroargentinos/as y de la cultura afro’ en conmemoración de María Remedios del Valle, a quien el General Manuel Belgrano le confirió el grado de Capitana por su arrojo y valor en el campo de batalla”.

La ley insta a fomentar en la educación pública el reconocimiento a la comunidad afroamericana en nuestra identidad nacional para destronar del saber popular la errónea noción que afirmaba que los argentinos “habían bajado de los barcos”. Esta creencia dejaba totalmente excluidos a los pueblos originarios y a los descendientes de la población africana que había sido arrancada de su continente para ser esclavizada en América. La identidad nacional es mucho más compleja de lo que nos enseñaron y por lo tanto debemos pensarnos en un mayor grado de inclusión.

¿Quién fue María Remedios del Valle?


María Remedios nació en 1766 en la Ciudad de Buenos Aires. En ese momento se clasificaba a la población del Virreinato en categorías según su ascendencia y su color de piel. Estas categorías eran las “castas”. Según este tipo de categorización, a María Remedios se la consideraba “parda”, es decir hija de esclavo y blanco o afroamericano y originario.

fuente: revista veintitres
fuente: revista veintitres

La primera participación registrada de María Remedios en los entramados militares se encuentra en la Segunda Invasión Inglesa. En esa ocasión ella auxilió a un cuerpo miliciano que defendía la ciudad. Luego de la Revolución de Mayo de 1810, las fuerzas se organizaron para auxiliar al Alto Perú, fue en ese momento cuando la Capitana se sumó a 6ta compañía de artillería, al mando del capitán Anzoátegui. Se cree que estaba acompañando a su marido y sus hijos que resultaron muertos en batalla. Esa pérdida terrible la colmó de valor y en las fechas cercanas a la batalla de Tucumán, le pidió a Belgrano que la dejara participar asistiendo a los heridos en el frente de batalla. Él le negó la participación por sus prejuicios sobre la presencia de las mujeres en la campaña, pero durante el enfrentamiento ella tomó el lugar que quería, ayudando y alentando a los soldados.

El conflicto terminó en victoria para nuestras fuerzas. María Remedios se lució en su participación en el combate, comenzaron a llamarla Madre de la Patria y el mismísimo Belgrano, valorando en conjunto los actos de valor y rebeldía, la nombró Capitana del Ejército. En los dos combates subsiguientes, las fuerzas de Belgrano fueron derrotadas y la Madre de la Patria fue tomada prisionera, donde volvió a demostrar su valor. En el campo de prisioneros ayudó a escapar a sus compañeros, sus captores la descubrieron y la azotaron durante 9 días públicamente y la marcaron para siempre. Más tarde, ella misma logró huir y se reincorporó a las fuerzas armadas.

fuente: águila
Fuente: Águila

Cuando regresó a Buenos Aires, sin reconocimiento ni sustento, logró sobrevivir vendiendo tortas fritas y pasteles y, a veces, mendigando. A quien quisiera escucharla mostraba sus cicatrices y relataba su experiencia en la lucha independentista que nos liberó del yugo español.

En el año 1826 inicia un pedido de pensión para terminar sus días con dignidad, el Estado se lo niega, con una actitud ingrata, racista y misógina. Un año después, Viamonte intenta gestionar sin éxito su salario como Capitana. Finalmente en 1828, el pedido se acredita gracias a Ceferino Lagos, que ejercía el cargo de diputado de la Ciudad de Buenos Aires. El reclamo de Lagos incluía la producción de una biografía y “se mande a imprimir y publicar en los periódicos, que se haga un monumento y que la comisión presente el diseño de él y el presupuesto”.

Sigue sin existir la biografía de la heroína de la patria María Remedios del Valle y su merecido monumento.

La historia oculta


Es increíble que tal heroína sea desconocida por todos nosotros. Podemos acusar por su invisibilización a los historiadores eurocéntricos y racistas y a los ingratos dirigentes. Tomás Anchorena decía sobre ella:

“Efectivamente, esta es una mujer singular. Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el ejército, y no había acción en la que ella pudiera tomar parte que no la tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado más valiente; era la admiración del general, de los oficiales y de todos cuantos acompañaban al ejército. Ella en medio de ese valor tenía una virtud a toda prueba y presentaré un hecho que la manifiesta: El general Belgrano, creo que ha sido el general más riguroso, no permitió que siguiese ninguna mujer al ejército; y esta María Remedios del Valle era la única que tenía facultad para seguirlo. […] Una mujer tan singular como ésta entre nosotros debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano, y adonde quiera que vaya debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a una general; porque véase cuánto se realza el mérito de esta mujer en su misma clase respecto a otra superior, porque precisamente esta misma calidad es la que más la recomienda”.  

fuente: elfueguino.com.ar
fuente: elfueguino.com.ar

Y ante la negación del gobierno a reconocerla, el mismo Viamonte decía:

“Yo no hubiera tomado la palabra porque me cuesta mucho trabajo hablar, si no hubiese visto que se echan de menos documentos y datos. Yo conocí a esta mujer en el Alto Perú y la reconozco ahora aquí, cuando vive pidiendo limosna. Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al Ejército de la Patria desde el año 1810. Es conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el Ejército. Es bien digna de ser atendida: Presenta su cuerpo lleno de heridas de balas y lleno, además, de cicatrices de azotes recibidos de los españoles. No se la debe dejar pedir limosna […]”.

Este 8 de noviembre recordemos a María Remedios y reivindiquemos a la cultura afro y su influencia en nuestra identidad nacional.

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