alarma calamardo

Hoy paso a abrir una nueva sección dentro de esto que son mis publicaciones. Se va a llamar “Forreadas cotidianas”, porque me parece que está bastante claro de qué se va a tratar. Y si no lo entendés, jodete, qué sé yo.

Resulta que, más seguido de lo que mi paciencia quiere soportar, la vida me obliga a enfrentarme estoicamente frente a todo tipo de pelotudos. En mi columna anterior hablé de los forros que te arruinan una salida al teatro y hoy elegí hablar sobre los forros que te arruinan algo mucho más preciado: El sueño.

Y voy a abrir el tema con una pregunta muy simple, que no da más de lógica:

¿Para qué mierda le ponen alarma al auto,
si cada vez que suena, no les importa un carajo?

Ojalá les barroteen la puerta y se lo lleven. Si sonando no te vas a levantar y yo no voy a dormir, que te lo roben y así la desgracia queda al 50% y toda para vos. Por mi parte, de esa forma, yo no voy a despegar un ojo. Al menos que uno gane en esta historia de mierda, ¿no te parezco el rey Salomón de tan justa que soy?

alarmas de auto molestas

Lo mismo aplica para los comerciantes. Los servicios de seguridad contratados suelen llegar bastante rápido y al verificar que se trata de una falsa alarma (ja), emprenden la retirada. Los dueños son notificados, porque el aparato que dispara la chorroseñal también se dispara en el hogar de los posibles afectados. Ahora, son ellos, los benditos dueños, los únicos que conocen la clave para desactivar ese taladro de cerebros que es una alarma activada a las 3 de la mañana. Y ni te cuento si la melodía está defectuosa. Queda igualita a una película de terror.

alarma-de-casaCuando ya no sabés cómo mierda ponerte en la cama para no agarrar un bidón de nafta y rociar la propiedad privada ajena, la situación suele empeorar ¿Por qué? Y, amigo, porque acabás descubriendo que en tu cuadra (y en algunas manzanas a la redonda) había más perritos de los que pensabas ¡Qué pulmones tienen los cachorritos! Y los dueños, al igual que los que venimos nombrando, bien, gracias. No los callan, no los retan, no los entran, no nada. Claro, esos egoístas del demonio deben estar por el quinto sueño y ni enterados. Pero yo soy una persona normal que se despierta con los ruidos y si estás despierto, todo indica que con semejante escándalo no vas a poder entregarte a los eróticos brazos de Morfeo tan fácilmente.

Ya cuando el mal humor es prácticamente alarmasincontrolable y un incipiente dolor de cabeza comienza a abrirse paso entre tus neuronas, una señal divina cae del cielo (y no es un rayo, pero cómo me gustaría) y las alarmas cesan ¡Por fin! Te acomodás, satisfecho y resignándote a la triste realidad (te quedan sólo 3 horas antes de que suene tu propia alarma, pero la del celular, que casi siempre a la única persona que jode es a vos)… Pero no todo lo que enmudece es oro: La alarma se vuelve a disparar.

Los ojos se te abren inmediatamente, enrojecidos, pero no de insomnio, sino de un profundo sentimiento de desprecio y desesperación. Sabías, en el fondo, que podía pasar, pero no querías aceptarlo, pedazo de iluso. Esta sí que fue una falsa alarma (ja), entraste como un caballo. 

alarma-de-celular

Los primeros rayos de sol empiezan a filtrarse con su poesía totalmente inútil por las hendijas de la persiana sin que nadie los haya invitado y recién ahí esos alaridos mecánicos son callados por ese auténtico hijo de puta que se tomó todo el tiempo del mundo (de la noche, para ser más precisos), mientras dormía a culo tendido.

Sea para ellos todo mi odio, resentimiento y deseos de mala fortuna.

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