Susana Di Geronimo

Susana Di Gerónimo es una prestigiosa artista que cuenta con una impecable carrera. Es actriz, directora teatral, dramaturga, docente de arte dramático y psicopedagoga. En pocas palabras, una figura completa y digna de admirar.

Participó en éxitos televisivos argentinos como Casi Ángeles, Chiquititas, Se dice amor, Primicias, Sos mi vida, Los simuladores, Gasoleros, Rincón de Luz, Campeones, Grande Pa, Amor en custodia y Son amores, entre muchos otros. En su currículum teatral cuenta con más de cincuenta obras, además de variadas participaciones en cine y publicidades. Actualmente despliega todo su arte en “El viaje de una Lady”, versión libre de Shakespeare y “El viaje a Bahía Blanca”, de Griselda Gambaro, en Tadron Teatro.

Puedo pasar todo el día hablándoles sobre su inmensa carrera, que crece cada vez más, pero mejor es leerlo con sus palabras en la entrevista que amablemente concedió a Puntadas, donde nos cuenta sus comienzos, su profundo amor por su profesión y su punto de vista sobre la actual situación de los teatros en Argentina.


Susana

¿De dónde proviene esta profunda vocación artística?

Hay una predisposición inicial que consiste en una mirada conectada con la sensibilidad artística. Mis primeros juegos estaban relacionados con el deseo de expresar el mundo desde esa perspectiva. Mi madre amaba el cine y el teatro y, desde muy chica, me llevó a ver cuanta película y obra de teatro llegaba a mi Necochea natal. También pronto aparecieron los libros en mi vida. Fue a través de una biblioteca pública y me fascinaron. Empecé a leer desordenadamente, pero con gran pasión. Así se fue gestando, creo, lo que llamamos vocación.

Me introduje en un mundo maravilloso que no abandoné nunca. En consonancia con todo esto surgió mi deseo de expresar la vida a través del arte. Comencé a actuar y a escribir desde muy chica, a formarme en ambos sentidos, experimentando e investigando y entrenando siempre. Después, a eso se sumó de modo natural, la dirección teatral y el entrenamiento de actores. Y todas estas disciplinas se fueron transformando en mi profesión.

Si tuvieras que elegir una enseñanza de vida que te ha dejado el teatro, ¿cuál sería?

El teatro es un espacio de libertad donde uno pone el cuerpo para crear en comunión con el otro. Se crea una ficción en tiempo presente sostenida por un grupo y donde el espectador interviene como parte constituyente de lo que sucede en ese aquí y ahora. Es un trabajo en equipo. No se si llamarlo enseñanza de vida, pero está bueno aplicarlo en general:

Nada sucede sin el otro y todo lo que creamos está dirigido a expresar algo nuevo y distinto que enriquece a todos y a cada uno.

¿Hay un trabajo específico por el que puedas decir “Ése fue el papel de mi vida”? Aunque lo mejor siempre está por venir.

Es muy difícil habiendo hecho tantos personajes… No hay un “papel de mi vida”. En teatro recuerdo con mucho cariño a Manuela de “Las de Barranco” de Gregorio de Laferrere, porque fue mi primer trabajo profesional en un elenco oficial.

Cada etapa tuvo el suyo… Nora de “Kalkoff”, de Silvina Chague, por el cual fui nominada al ACE y no por eso, sino porque el personaje era entrañable o, a lo mejor, por elegir diría esta maravilla de darme el lujo de estar haciendo monólogos Lady Macbeth de Shakespeare en este momento.

Varios de los personajes que transité algo dejaron en mí, algo nuevo, a veces por el placer de hacerlos o porque produjeron un cambio en mis circunstancias en algún sentido. Además, trabajo desde hace años en televisión y allí también hay personajes que me marcaron, porque me permitieron elaborar desde otra perspectiva y acercarme de otro modo al publico o me otorgaron popularidad y me permitieron ejercer mi oficio de un modo distinto.

¿Cuál es la virtud indispensable, además del talento, claro, que debe tener un actor para poder desarrollarse en este medio?

Un actor para desarrollarse, además de talento, tiene que persistir en su deseo, entrenarse toda la vida para ejercer su profesión. Leer, desarrollar la observación de los hechos la vida y las circunstancias. Aprender a descubrir las razones profundas que motivan lo aparente, aprender a reconocer el valor simbólico y la metáfora… Hacerse cargo de que cada vez que sube a un escenario o ingresa a un estudio de grabación o a un set, es parte de una propuesta estética e ideológica y puede elegir de qué mensaje artístico quiere participar. Si persiste en este sentido, hay muchas posibilidades de que esto tenga una repercusión y un reconocimiento y hasta popularidad. A eso llamo yo desarrollarse en el medio. También cuenta tener una cierta persistencia para poder acceder a los trabajos. Ahora, bien, se puede estar en el medio e incluso tener fama sin nada de lo que acabo de mencionar.

Susana Di Gerónimo

¿Qué opinión tenés respecto de la actual realidad de los teatros en Argentina?

En principio, que hay muchas propuestas y eso es muy bueno en el sentido de que hay muchos creadores interesados en reunirse para expresar. Esto no quiere decir que la calidad esté asegurada en todos los casos.

En los teatros con producción, llamados comerciales, no abundan los autores argentinos y me gustaría que no fuera así. En cuanto a los teatros oficiales, la falta de presupuesto destinado a las creaciones nos lleva a plantearnos el papel del Estado en temas como educación, salud y cultura. Y en ese sentido, no se está pasando por el mejor momento y eso parece responder a una decisión política.

Luego está el teatro que a mí me gusta llamar independiente, también llamado off o alternativo, con resultados diversos en cuanto a la calidad y propósitos. En algunos casos es una forma de hacer teatro para quienes no tienen acceso a otros medios de producción, pero para muchos de nosotros es una elección que realizamos paralelamente a participar en otras fuentes de trabajo. Es una opción que nos permite llevar adelante propuestas estéticas independientes que de otro modo nunca llegarían a realizarse. Y constituye una posibilidad concreta para los artistas y el público de crear un espacio de ruptura para las propuestas y discursos hegemónicos.

Hay que agregar que las salas, en este momento, tanto las comerciales como las independientes, están teniendo serias dificultades para sostenerse ante los aumentos descomunales de las tarifas de servicios y sobre todo en los primeros, ante la merma en la cantidad de espectadores a causa del menor poder adquisitivo. En cuanto al público, una gran cantidad directamente está excluida de la posibilidad de acceder a cualquier tipo de teatro, como no tienen ningún acceso a otros derechos esenciales y allí hay un Estado ausente.

En cuanto a tu profesión como actriz, ¿quién fue EL o LA maestra que marcó un antes y un después en tu vida?

Me formé con Raúl Serrano y Agustín Alezzo. Mi encuentro con Inda Ledesma fue muy importante, trabajé como autora, como actriz con ella, fue mi amiga y compartir las charlas o simplemente ver algunos de sus trabajos me hizo crecer mucho. De hecho, fue Inda quien me impulsó a entrenar a actores. Muchos de los compañeros con los que tuve el gusto de trabajar fueron encuentros que significaron un antes y un después de algún modo.

¿Hay algo que sea muy específico, pero que sientas que todavía te falta para realizarte totalmente como actriz? Por ejemplo, Nora Cárpena ha dicho en una entrevista que siempre soñó con que la llamen para hacer una obra clásica.

Nunca una se realiza totalmente, por suerte. Que lo próximo sea siempre un desafío. Eso deseo. Y tal vez trabajar más en cine.

Sos profesora de actuación hace muchos años ¿Cuál es tu sentir al momento de pararte frente a tus alumnos?

Alegría, entusiasmo y responsabilidad. Soy psicopedagoga y durante mucho tiempo ejercí también esa profesión, sobre todo me especialicé en cuestiones de aprendizaje. Con el tiempo uní las dos actividades. Así, cuando por mi experiencia como actriz y directora, sentí que tenía algo que transmitir en ese sentido, mi formación pedagógica y mi experiencia en ese campo me aportaron herramientas para hacerlo. Tengo una vocación por la docencia. Ejercerla me hace replantearme continuamente aspectos de la actuación y de cómo recorrer ese proceso, me interpela y me hace crecer siempre.

el viaje
Susana en “El viaje de una Lady” Version Libre de Shakespeare “El viaje a Bahia Blanca” Griselda Gambaro

¿Cómo fue el proceso creativo de la obra “…el viaje de una lady” y “El viaje a Bahía Blanca”? Es decir, poner en el mismo escenario las dos obras.

Surgió a partir del deseo mutuo de trabajar juntas con Herminia Jensezian, directora artística de Tadron Teatro y directora de la obra.

Hace años que yo quería hacer “El viaje a Bahía Blanca” de Griselda Gambaro. Coincidimos en que ese sería el texto elegido y comenzamos a trabajar. Iniciamos un proceso excelente de gran comunión en el trabajo, muy placentero, luego nos planteamos qué acababa de interpretar esa actriz que al comienzo del monólogo de Gambaro sale a recibir las flores y los aplausos de su público. Es decir, cuál era la obra previa que había representado. Se nos presentó Lady Macbeth, coincidimos en que eran monólogos de ese personaje y entonces hicimos una versión libre del texto de Shakespeare. Entre otras cosas, porque las dos sentimos que había un discurso común que atravesaba ambos textos (los de Shakespeare y Gambaro), nos pareció muy interesante porque está en dos personajes distintos y con distinta posición en la sociedad. También sentimos que eso nos permitía abordar ese discurso desde la tragedia y desde el humor absurdo en Gambaro.

¿Cual fue la crítica más reconfortante que recibiste por esta obra?

Los elogios son siempre reconfortantes y en ese aspecto las críticas han abundado en ellos como “actuación magistral” o cosas por el estilo. Lo mismo para la dirección y el espectáculo en general, pero si tuviera que elegir, adoro cuando elogian la espontaneidad con que reaccionan los personajes, porque esa impronta lleva años de trabajos. O cuando han dicho que tomo al publico de la mano y lo llevo conmigo a transitar ese viaje. Y, sobre todo, cuando el relato interno de la obra, eso que está por debajo de las peripecias y las palabras, llega a percibirse y conmover, porque eso encierra el sentido del espectáculo y su  razón de ser.

¿Algo que quieras agregar?

Sí, que en esta profesión, como en cualquiera de la vida, lo importante es disfrutar del camino, de lo que encontraste en el ensayo, del calor que te llega del público, de esa magia que surge en una clase o de la palabra justa o la imagen que se te presenta como disparadora de una nueva puesta en escena o una obra nueva. Y, sobre todo, del  logro de los compañeros de ruta que hace que el trabajo se eleve y con él se eleve la alegría de la creación concretada. Disfrutar de ejercer tu oficio y que eso te provea el sustento. En fin, reconocer el propio deseo y llevarlo adelante con otros.

Después están las criticas, los halagos, los premios, que son bienvenidos, pero que no siempre son una consecuencia lógica de lo anterior y no mejoran ni desmerecen lo hecho. Simplemente son una circunstancia más, con esa carga de subjetividades, componendas, vanidades y aciertos, propios y ajenos.


Se para en frente a la clase, nos mira a todos con su sonrisa que nunca desaparece, nos saluda y pasa lista. Como en cada clase, la profe Susana arranca hablando un poco sobre el teatro como parte de nuestra vida misma. Junto a mis compañeros la escuchamos, estamos en silencio, admirándola. Sabemos que todo lo que ella nos cuenta es interesante, nos atrapa con cada uno de sus relatos. Reímos ante alguna anécdota. Comenta que está por estrenar su obra en el Tadron, habla con orgullo, sus ojos brillan y ríe nuevamente. La felicitamos, nos agradece.

Comenzamos haciendo los ejercicios de relajación para sacar las tensiones que traemos del viaje… “Imaginen que están en la playa, hace frío. Sientan el ruido de las olas y la suave arena bajo sus pies” nos dice Susana. Luego, hacemos interpretaciones, algunas individuales y otras grupales. Nos divertimos, a ella le encanta que estemos alegres, nos observa con detenimiento.

Al finalizar, da a cada uno una devolución de lo que hizo. La clase termina. La saludamos. Bajamos en el ascensor, felicitándonos por lo que hemos realizado. Me siento plena, sus clases me hacen bien.

Así es Susana, una artista que es feliz enseñando, no sólo actuación, sino también pasión porel-viaje-de-una-lady-y-el-viaje-a-bahia-blanca-t_23240ch lo que se ama. 

Agradezco mucho a Susana por dejarnos entrar un ratito en su mundo.

Los invito a que disfruten viéndola en “El viaje de una Lady”, versión libre de Shakespeare, y “El viaje a Bahía Blanca” de Griselda Gambaro, con la dirección de Herminia Jensezian. Todos los domingos a las 18:30 horas en Tadron Teatro, ubicado en Niceto Vega 4082.  

 

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