escalofrios

“Cuidado espectador, está a punto de llevarse un susto”, dice la voz siniestra del locutor, que remata la apertura de la recordada serie de 1995, que en Argentina emitía Fox Kids y luego Jetix la llamaría “Escalofríos”.

Al mejor estilo de “La dimensión desconocida”, la serie contaba en treinta minutos una historia de terror inspirada en una creación literaria del autor R. L. Stine. Millones de chicos terminaron con pesadillas gracias a sus episodios memorables, como aquel en donde una máscara de Halloween se apropia del rostro de una niña o ese en donde el muñeco de ventrílocuo llamado Slappy cobraba vida.

Con el boom de la serie, en paralelo, comenzó a editarse en hispanoamérica la extensa serie de libros escritos por el misterioso Stine ¿Podía una sola mente autoral crear tantos argumentos de terror infantil?

Cuando era pequeña, me hacía a la idea de que R. L. Stine era un sobrenombre para muchos autores fantasma que eran los que realmente escribían todas esas historias, pero con el tiempo descubrí que Stine era real, la R y la L correspondían a los nombres Robert y Lawrence y sí había concebido todos esos relatos.

R. L. Stine
R. L. Stine

Stine es considerado en su país el Stephen King de los chicos y ha vendido más de 400 millones de copias de sus obras en todo el mundo. Sin embargo, no parece gozar de la fama que merece realmente. Como si no hubiera ningún logro en contar historias de terror para niños

¡Desde puntadas queremos reivindicar Escalofrios! (Y a todas las infinitas series de libros que tiene este hombre).

Queremos reivindicarlo por los buenos momentos de la niñez y la infancia noventosa que aún no conocía a Harry Potter ni sabía nada del Young Adult como un sector del mercado literario. Stine hizo escuela al dedicar su prosa a los niños y no cualquier prosa, un género que cualquier chico lee de un tirón: El terror. Es fundamental en la literatura que una persona influya en el placer de la lectura, un hábito que si no se aprende rápido, de grande nunca se adquiere ni con toda la magia del mundo. Stine lo logró a fuerza de vampiros, hombres lobos y un sinfín de monstruos para recordar.

Los libros de Stine son puro entretenimiento, quizás todos (sobre todo los de la serie Escalofríos) con una estructura similar en la que un niño o un joven protagoniza un relato de terror en un marco alejado de su cotidianidad: Nuevas casas, campamentos, internados, parques de diversiones abandonados y en ese marco poco habitual se debe enfrentar a algo sobrenatural, un mal ancestral. Nadie duda de que lo sobrenatural es generalmente malo y debe ser destruido… Sin embargo, luego está el final y “el giro” en el que nuestro personaje que cree que todo ha sido solucionado se enfrenta con un inesperado revés. Pocas son las historias de Stine que tienen un final feliz a secas, pero en más de sesenta libros de una serie, te podés encontrar de todo.

Lo mejor era que después tenías la serie para ver esa historia que habías leído y todo era mucho mejor: Slappy, mas terrorífico; los giros, más inesperados. Sin embargo no sólo de Escalofrios vive Stine.

En el 2010 y hasta el 2014 se emitió una nueva serie basada en sus novelas: “La hora del terror”, The haunting hour en inglés, y su fama siguió estando presente en nuevos relatos de horror televisivos.

En materia de películas, en el 2008 se estrenó The haunting hour: Don’t think about it. Un film de terror protagonizado por Emily Osment muy interesante y stineano:

Una chica descubre un libro llamado “The evil thing” y no le contaremos más, salvo que los pequeños van a sufrir y divertirse un rato con él y los padres no lo van a padecer tanto. Luego le siguieron otros como “Mostly Gosthly” y “Monsterville“.

slappy

Una mayor y mejor producción vio la luz en el 2015 cuando Jack Black, en el papel de Stine, protagonizó un film basado en la serie de libros “Goosebumps” (Escalofríos).

Un joven que recién se muda a un nuevo pueblo se da cuenta de que su vecino no es tan “normal” como parece. Claro que eso sólo es el comienzo de una historia que revive algunas de las mejores novelas y monstruos de Stine al mejor estilo de película de aventuras y terror de los ochenta, en donde los jóvenes son los héroes de todo (Mucho homenaje a “Gremlins” y “The goonies” de por medio). La crítica fue dispar, pero si sos un nostálgico de la serie, te la recomendamos mucho.

Mientras tanto, Stine confiesa que su monstruo favorito es Slappy, el muñeco ventrílocuo que revive, y que continúa escribiendo ahora su serie de novelas juveniles “Fear Street” a sus 73 años, tan vigente como siempre y trayendo nuevas pesadillas para sus lectores.

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