André Rieu en Buenos Aires

Jueves 22 de septiembre, Luna Park, 20:30 horas. Ahí estoy yo, a punto de cumplir un sueño musical que sólo había sido posible a través de Youtube. Siempre quise estar sentada en uno de sus conciertos, como un testigo más del fenómeno llamado André Rieu.

Resulta que este holandés de expresión caricaturesca está llevando a cabo un tour mundial con su orquesta Johann Strauss. En la travesía incluyó Buenos Aires y el día que vi casualmente (aunque más me gusta pensar que fue causalmente) el cartel publicitario, el corazón me explotó a bordo del colectivo que conecta La Plata con Retiro.

Pero yo dije que André Rieu es un fenómeno y hasta ahora sólo lo he introducido en estas Puntadas como una orquesta de música clásica más. Resulta que este magnífico (y simpatiquísimo) violinista derriba por completo la afirmación que sostiene que los europeos son personas frías en comparación a los latinoamericanos. Después de que la derriba, salta sobre sus escombros hasta dejarlas reducidas a polvo.

Él promete, desde un principio, que el público podrá deleitarse con muchos valses, pero no avisa que su concierto estará atravesado completamente por el humor, pero mucho más por el calor ¿Qué calor? El calor que proviene de la pasión. No puedo explicarlo de otra forma.

La acústica del lugar no acompaña, le queda chica, es insuficiente, mala. Por momentos, la potencia de los instrumentos se pierde, no se oye bien, pero no importa, porque el fenómeno, como un tsunami, se contiene para la segunda ola: Después del descanso, interpretaciones aún más magníficas envuelven los oídos, te ahogan las notas. Tapan todo a su paso, arrasan con sentidos, estómagos y gargantas, porque cuando te das cuenta, la música clásica (¡Sí, la música clásica!) se convirtió en una fiesta y estás danzando vestido de jean y zapatillas lo mismo que deleitaba a las cortes reales hace muchos años atrás (¡Ups! A las actuales también) y estás cantando, porque el director que pulverizó los escombros, les pasa la aspiradora y te pide que cantes, que tararees, que seas parte. Y te dirige, y te interpela, y te hace reír, pero también estás llorando, porque resucita la sinfónica del alma, que comienza a sonar, que se escapa por los zapatos, te desata los cordones.

De repente, el Danubio Azul está siendo bailado por abuelas con bastón, adolescentes en mini short, jovencitos con piercings, damas y caballeros de la alta sociedad que pudieron pagar por los primeros lugares creyendo que eso iba a diferenciarlos ¡Pero no! Están mezclados —felizmente mezclados— con el resto del público en los pasillos de un sitio en donde se peleaban títulos de pesos pluma y pesos pesados. No se dan cuenta, pero están siendo parte de lo mismo, porque ¡Eso es! ¡Somos todos iguales! 

Y no, no tiene que ver con que sea un show adaptado a la argentinidad que vive al palo. Para nada. Podés comprobarlo vos mismo con los cientos de videos que hay en la red: Este fenómeno (y voy a insistir con esto) lo logra en Alemania, Suiza, Estados Unidos ¡Qué se yo! Lo hace indistintamente de si es de día o de noche, de si es un elaborado escenario con fuegos artificiales coordinados o un estadio. André pide palmas, pide gritos y, para destacar, comparte el protagonismo con sus músicos.

André hace añicos los prejuicios y en estos tiempos turbulentos (¿Acaso hay algún capítulo en la historia de los hombres que pueda dar cuenta de paz y entendimiento?) hace de la música el lenguaje universal por excelencia (tomá, inglés). Y no, en este caso no es una frase hecha: Le canta a la vida, pero lo más importante de todo, según yo que no soy nadie más que yo y que de música sé sólo lo que mi corazón experimenta al escucharla, le canta a los hombres y a las mujeres, así, desnudos de razas, de credos, de nacionalidades.

 

Desnudos,
simplemente. 

 

*Mención especial a Paola Miranda, que se lució como traductora en vivo. Es una faceta que desconocía.

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Menna Grimal
Guionista en proceso, ceremonialista en retroceso y otros delirios mesiánicos. Ultra leonina y pagana. Me casé con Guión, pero de vez en cuando tengo fantasías con el Teatro. Hija no reconocida de la televisión.