Para los argentinos, el mate está primero en la lista de todo: Diversión, reflexión, encuentro. Pero, pocos saben, en verdad, cómo se hace. Nosotros, por ejemplo, lo sabemos y te lo contamos.

El mate es una costumbre bien argentina, sin repetir y sin soplar. Por eso, porque nadie la cuestiona es que tampoco tenemos mucha idea de dónde viene, ni cómo se hace. Porque tampoco es cuestión de poner la yerba así nomás, ni hervir el agua. Porque el mate es un asunto serio.

¿Cuándo empezamos a tomar mate?


A modo personal y según mi papá, el día que te preparás un mate para tomarlo en soledad, es el día en que te hiciste, de cierta manera, adulto. Para mí, el día que empezás a pensar en mate, es porque sentiste la necesidad de estar acompañada.

Pero, desde los primeros bebedores de mate, allá por la época de los guaraníes, era casi una necesidad diaria para realizar las tareas. Como nosotros, que lo tomamos mientras estudiamos, trabajamos y limpiamos, sin pensar.

Acompañado de tortas fritas… Decíme si no es un planazo para un día de lluvia…

Luego, para la época de los gauchos, el mate tuvo casi un lenguaje propio. No viene al caso, pero si los gauchos supieran cómo se toma ahora en muchos lugares, con el agua hervida, pensarían que nos odiamos.

¿Cómo se hace un buen mate?


Puede que elijas una yerba común o con sabores. Hoy en día, hay de todo en el mercado para que puedas encontrar el sabor de mate a tu medida. Desde yerba con frutos rojos, hasta yerba con miel. Pero, entre nos, nada puede igualar a la yerba común suavemente saborizada con burrito arrancado de patios que te recuerden cosas lindas.

Últimamente he incursionado en la mezcla de yerba común con una yerba sabor pomelo que es realmente recomendable. Pero insisto en saborizarla con burrito, menta y hasta café.

Algunos pasos a seguir para hacer un buen mate


  • El agua tiene que estar caliente

No importa si la calentás de manera tradicional o en pava eléctrica, pero el agua no puede estar hervida. No sólo porque puede que desaparezca tu paladar en el primero, sino porque tampoco le hace bien a la yerba. Con agua hervida, el mate dura menos que cuatro y gastás el triple de yerba.mate-4

Un dato interesante, que quizás te sirva, es que las pavas eléctricas mienten. Donde está señalado el mate en la rueda de temperatura está un poco lejos de los 85°C que debería tener el agua. Por eso, yo me hice una marquita para identificar el calor más o menos exacto, en Chicago, mi pava eléctrica (Sí, le pongo nombre a los electrodomésticos).

  • La importancia del polvo

O de la ausencia de él. Primero, que el mate es amargo. Pero, en el caso de que tu gastritis no lo tolere, aún más necesario será este paso. El polvo de la yerba le otorga cierto sabor amargo que pocos estómagos toleran. Ni aunque seas el más matero de todos.

Mientras el agua se calienta, cargá el mate: No importa de qué material sea o qué hayas improvisado como tal, pero siempre la yerba tiene que estar entre la mitad y un 3/4 de él. Una vez que tengas la yerba, y sin poner aún la bombilla, poné tu mano sobre él y sacudílo un poco. La mano tiene que quedar así:

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Una vez que tenés la yerba con menos polvo, inclinala de modo que quede más de un lado del mate que del otro. Y ahí, en la parte más declive, tirás el primer chorrito de agua. Los fundamentalistas dicen que tiene que ser fría. Pero con el mismo agua que vas a tomar está bien. Recién ahora, en el pocito que fue quedando con el chorro de agua, vas a poner la bombilla.

Un secreto de viejas para que no se tape durante las rondas que dure el mate, es tapar el orificio superior de la bombilla mientras la estás colocando. Esto va a impedir que el polvo que haya quedado se meta por los orificios inferiores.

Ya estás listo para tomar mate como se debe. Un consejo, si lo quisieras tomar como tal, es que siempre cebes el agua bien cerquita de la bombilla. Eso te va a dejar la isla de yerba intacta y la misma va a durar mucho más como si se tratara del primero.

Ese no sé qué…


En mi casa, el mate siempre fue un partido de fútbol. Mis viejos tomaban amargo y con mi nona, dulce. Desde los 5 años que me regalaron mi primer equipo de mate de plástico. Cuando mi nona falleció, me tuve que sumar al equipo del amargo y así es cómo, en mi adolescencia, ya me caracterizaba por ser la matera de mis amigos. Y la que tomaba mate amargo con los padres de éstos.

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El mate es más que una tradición. Es ceremonia, es encuentro, es decir “te quiero”, es decir “te espero”. En casa se toma cuando te levantás, cuando terminás de comer, cuando estudiás, cuando recibís amigos, cuando querés conquistar a alguien y cuando trabajás. Es compañía, es consuelo, alegría, viajes, cariño…

El mate, como una vez escuché por ahí, nos hace pensar cuando estamos solos… Y hablar cuando estamos acompañados. Voy a poner el agua, ¿tomamos unos mates?

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Mauge Sologuestúa
Toda santafesina. Sensibilidad e ironía. Seriéfila por elección, escritora y lectora por atrevimiento; y cocinera de profesión. Los lentes y el café me hacen ser persona. Hago de tripas corazón. No sé combinar la ropa, ni dejar de comerme las uñas.