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La pantalla eterniza a los actores, en especial a los que fallecen jóvenes, como Heath Ledger o Phillip Seymour Hoffman, entre los últimos, pero también a los que tienen su fulgor y ocaso en la edad temprana y luego son desechados por las grandes industrias cinematográficas y estudios de tv (tal como Macaulay Culkin o los actores que interpretaron a los chicos Shiffield en The Nanny).

El caso Mara Wilson


En estos últimos casos entraría la actriz Mara Wilson, que a sus ocho años interpretó a la dulce, inteligente  e incomprendida Matilda.

Su personaje vivía sumergida en una familia de brutos, ignorantes y desalmados… pero su corazón se mantenía inocente y bondadoso luego de vivir en ese infierno. Como recompensa, el destino la cruzó con un personaje tan necesitado de afecto y con tanto cariño para dar como ella, la maestra Miel.

Backstage de "Matilda", Danny DeVito y Mara Wilson
Backstage de “Matilda”, Danny DeVito y Mara Wilson

Matilda = Ternura


Matilda no fue el primer papel que hizo Mara Wilson en la pantalla grande, de hecho había comenzado a presentarse a audiciones cuando tenía tres años.

Su primer papel lo tuvo en una superproducción con Robin Williams, Papá por siempre, donde interpretó a la más chica de sus hijas. Su interpretación le valió su inclusión al grupo de estrellas infantiles. mara-papa-por-siempreCon su moño en el pelo y sus ojos brillantes, representó durante los 80 y 90 a la ternura norteamericana. Gracias al éxito de la película, la llamaron para actuar en una remake de Milagro en la calle 34… en ese momento tenía seis años.

Luego llegó su gran papel: Matilda, cuyo éxito no pudo disfrutar debido a un suceso trágico: El fallecimiento de su mamá, víctima de un cáncer fulminante.

Mara decidió no tomar ningún papel por unos años. Recién a los once volvió al set para la filmación de Thomas y el tren mágico.

Pero su cuerpo no era el de antes y la pubertad se estaba instalando en ella. La directora de la película, luego de ver algunas tomas, tuvo una charla con ella:

“Mara, cuando comenzamos a filmar, todavía eras una niña, pero ahora creciste, tienes 12 años”, le dijo. “Tu cuerpo ha cambiado. Y nos dimos cuenta de esos cambios al revisar las tomas. Así que tal vez podrías usar un corpiño deportivo”.

Años más tarde, la actriz declaraba: “La pubertad había llegado y yo fui la última en enterarme”.

Los cambios corporales de Mara Wilson trajeron múltiples consecuencias. Al buscarse en internet, se descubrió considerada como un fetiche sexual, además de las miles de fotos montadas que mostraban la cara de ella en otros cuerpos.

Tampoco podía conseguir papeles principales en sus audiciones, como le pasó con Catch That Kid, donde el protagónico fue ganado por Kristen Stewart, posterior Bella Swan en la saga Twilight y actual chica de Woody Allen en Cafe Society.

En un casting para una serie de televisión, los encargados de elegir le dijeron que estaba bien para interpretar a la amiga gorda de los protagonistas, personaje del que se burlaban página por medio en el guión.

Fue ahí cuando entendió lo que pasaba: Ella vendía ternura, al realzarse sus atributos femeninos, sólo se podía explotar su función atractiva. Y ella no era considerada una mujer sensual, con sex appeal, dentro de los cánones establecidos por la industria.

“Supongo que si le muestras una foto mía a 10 extraños, probablemente entre cuatro y cinco me encontrarían atractiva. Pero eso no era suficiente para Hollywood, donde una actriz debe ser atractiva para ocho o nueve de diez personas para recién ser considerada como la mejor amiga de la protagonista”.

El presente de Mara Wilson


Mara Wilson, en tiempo actual: tiene 27 años
Mara Wilson, en tiempo actual: Tiene 27 años.

En el libro Where am I now: True Stories of Girlhood and Accidental Fame” (¿Dónde estoy ahora?: Historias verdaderas de la infancia de una niña y de la fama accidental), la ex Matilda cuenta en primera persona la caída y ascenso de su carrera, cómo pasó de niña mimada por Hollywood a adulta olvidada por las cámaras. En él manda un mensaje fuerte que revela que en la vida de niños actores (que algunos secretamente envidiamos viendo la pantalla) no todo es color rosa.

“La próxima vez que alguien escondido detrás de un nombre de usuario de Internet quiera decirme cómo ser más bonita, (…) les voy a contar sobre cómo es pasar la pubertad en el ojo público luego de que mi madre muriera de cáncer (…); les voy a decir cómo se siente encontrar una página web con fotos tuyas desnuda a los 12 años; les voy a contar que conozco los dos lados de ser ‘tierna’ y en ambos casos sólo me hizo sentir miserable”.

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