Rizzoli & Isles

El 5 de septiembre y luego de más de cien episodios, llegó a su final la serie policíaca Rizzoli & Isles por la cadena TNT, en Estados Unidos. Tristezas aparte, estamos aquí para recomendarte una de las series policiales más femenina de los últimos tiempos y que vale la pena conocer.

Cuando la aparición de un personaje femenino en una historia está relacionada por su situación en contraste con el protagonismo de algún caballero, la humanidad retrocede un poco a la era machista que parece no abandonar la TV y el cine. Ocasionalmente, sin embargo, te encontrás con un personaje femenino que vale la pena, porque no está en función más que de su protagonismo en la historia y en este caso no es uno solo, sino que son dos personajes.

La detective Jane Rizzoli y la forense Maura Isles son mujeres diametralmente opuestas: Una es una heroína de acción y la otra es una heroína de ciencia. Detective y forense son quienes dan nombre a este show policial en el que quizás, como en tantos otros, solamente tengas cuarenta y cinco minutos o una hora para atrapar al delincuente o criminal en cuestión y meterlo tras las rejas.

Angie Harmon encarna a Jane Rizzoli, una detective de homicidios en el destacamento de la ciudad de Boston. Es malhumorada, morena fatal de descendencia italiana. Siempre anda con su cabellera enrulada al viento, vestida con un blazer y sus botas características. No es el exponente de dulzura femenina: Ama los deportes, es dura y, sin embargo, querible. Todos sus compañeros —el detective Korsak y Frost— la quieren, pese a su tosca personalidad, y forman una especie de familia policial.

En el otro extremo, en la morgue judicial, nos encontramos con Maura Isles, jefa del departamento y cerebro que devela los misterios que cada cuerpo que entra por la puerta de ese establecimiento tiene para contar. Interpretada por Sasha Alexander, Maura es rubia, delicada, siempre vestida como en un catálogo de moda. A diferencia de Jane, sus padres y ella tienen un buen pasar, por lo que el dinero no es su motivo para trabajar en sus casos. Ella lo hace para traer luz a las víctimas.

Rizzoli and Isles

Juntas son las mejores amigas e invencibles. Sus diferencias son tantas que una piensa que sólo en una serie podrían concebir una amistad tan sólida dos personas así. Pero son esos momentos de complicidad  que a veces hasta roza con los innuendos lésbicos que el show pueda tener, los que marcan la diferencia con series como Bones, CSI y La ley y el orden.

Las primeras temporadas rondan en relación al pasado conflictivo de Rizzoli y un criminal muy peligroso que la secuestró y casi acaba con su vida, Charles Hoyt. Jane es una sobreviviente y cada día está en las calles para atrapar a los malos. En ese caso vemos cómo la imagen de la policía es idealizada, aunque eso no signifique que no haya casos en donde “los malos” estén del lado de la ley. Hay que escribir siete temporadas de un show procedural y no repetirse en el proceso.

El show tuvo que enfrentar sus dificultades y no me refiero al rating solamente. Uno de los momentos más tristes y memorables fue el funeral de Frost, que no fue simplemente un giro dramático. El actor Lee Thompson Young se quitó su vida en el 2012, dejando a la producción perpleja ¿Cómo continuar cuando uno de tus personajes principales se mata?

En el funeral se observan fotos de la producción junto al actor y a diferencia de muchos shows, los productores decidieron no reemplazar a Frost, sino darle un funeral y un espacio presencial como “aura” que ronda el ambiente cada vez que es recordado. La función de Frost se desdobló en dos personajes que se volvieron más activos en el show: Frank (hermano policía de Jane) pasó a ser un personaje más recurrente y se decidió contratar a Nina Holiday para encargarse de todo lo digital y virtual.

La serie está basada en las trece novelas —editadas hasta el momento— de la autora Tess Gerristsen. En los libros los personajes son más oscuros, mientras que en la serie el espíritu de “gran familia” ronda a todos. Desde las intervenciones de la madre de Jane, Ángela, hasta los giros dramáticos que dan las vidas de las protagonistas y sus parejas circunstanciales.

Ellas no son mujeres de un solo amor. Su amor es su carrera y por ella sacrifican casi todo. En eso el show demuestra cómo las mujeres aún no pueden conciliar un trabajo exigente sin hacer concesiones sobre su vida personal.

Janet Tamaro es la productora del show y desde el vamos se nota la mano femenina sobre la serie y que es la responsable de esos momentos que lo son todo, donde las mujeres se muestran como un personaje total con un excelente desarrollo dramático. Es lo que  no se ve en otras series policiales y por eso, luego de siete temporadas, extrañaremos mucho a nuestro dúo de chicas que sólo quieren cazar criminales en la ciudad de Boston.

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