La Noche de los Lápices

El viernes 16 de septiembre se cumplieron 40 años de la Noche de los Lápices. Quizás la efeméride, por fuera de las fechas patrias, que más marcados nos deja en la secundaria.

Cuando recién empezamos a entender el porqué de la Memoria con mayúsculas, apenas vislumbrando los horrores que no debemos repetir. En algunas aulas nos contaron una historia aguada; en otras, la versión cruda y, lamentablemente, en unas pocas se invisibilizó la cuestión. Hoy voy a ser yo quien les cuente la historia…

La noche de los lápices


Corría el año 1976 y la República Argentina se encontraba atravesando la dictadura cívico militar más sanguinaria de la historia. Este régimen se caracterizó por un terrorismo de Estado despiadado y muy burocratizado, una economía liberal y el apoyo de los Estados Unidos.

En ese contexto de persecución, asesinatos y medidas contra-populares comenzaron a surgir organizaciones sociales. Como en todo el mundo, también en la Argentina el gobierno dictatorial originó (sin pretenderlo) movimientos políticos y estudiantiles que se manifestaban en contra de los atropellos a los DDHH. Aunque los rumores de secuestros, asesinatos y torturas se oían en todos los espacios públicos, existieron argentinos que se negaron a quedarse callados y mirar para otro lado.

Que no nos extrañen los atroces intentos de neutralizar a los supuestos focos disidentes. Toda manifestación era vigilada y todo manifestante pasaba a formar parte de una lista negra. Fue en el año 1975 cuando cientos de adolescentes organizados en la UES tomaron las calles para conquistar el derecho al boleto estudiantil.

fuente: radiografica.org.ar
Fuente: radiografica.org.ar

Cuando la crisis ajusta a los sectores populares, es natural que se defienda el derecho a la educación. Un transporte caro es directamente excluyente para los que quieren acceder a la educación. Como todo gobierno de derecha, la cúpula represiva se encargó de recortar la redistribución de los ingresos. Este plan no fue inocente: En el caso del boleto estudiantil, se quitó el beneficio para poder reconocer en las organizaciones estudiantiles a los “posibles conspiradores y guerrilleros”.

Los secuestros se llevaron a cabo en la madrugada del 17 de septiembre. El “grupo de tareas”, encargado de este tipo de actividades, allanó muchos hogares y secuestraron a los chicos. Después de separar a los que formaban parte de una lista, algunos fueron liberados y otros fueron enviados a diferentes centros de detención. Allí fueron torturados de muchas formas, algunos murieron fusilados y otros fueron liberados años después.

Memoria, Verdad y Justicia


La mayoría de las víctimas de la última dictadura militar siguen desaparecidas. Tenemos que tomar la posta y ser nosotros quienes enseñemos a los más chicos (y por qué no, a los más grandes) a tener Memoria. Ellos murieron porque se criminalizó la lucha social, pensar distinto, querer cambiar las injusticias.

Es muy importante que no abandonemos las organizaciones populares y volvamos a la calle a conquistar los derechos que queremos, los que perdimos y defender los que nos quedan. Los lápices siguen escribiendo cada vez que nos unimos para mejorar la realidad.

fuente: colectivoculturatinku.blogspot.com
Fuente: colectivoculturatinku.blogspot.com

Los sobrevivientes nos llenaron de testimonios dolorosos y aterradores. No pasó hace tanto, los culpables no están enterrados en el tiempo. No sólo son nombres y fotos en los manuales escolares. Son personas de carne y hueso que siguen entre nosotros. Los asesinos nunca dijeron la verdad, nunca se arrepintieron. Tenemos que luchar para que ningún genocida ande suelto. Miles de ciudadanos de todas las edades y agrupaciones de todo tipo marcharon ayer.

Seguimos gritando ¡Nunca Más! No hay olvido ni perdón para los genocidas.

Imagen principal: Currionline.blogspot.com

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