El amor es un bien

El espectáculo teatral, con la dramaturgia y dirección de Francisco Lumerman, está por cumplir las cien funciones. Se presenta todos los sábados a las 20:30 y los domingos a las 18:30 en Moscú Teatro (Camargo 506, Capital Federal). El amor es un bien, pero con sólo tenerlo no alcanza para que los sueños se hagan realidad. Una obra que nos deja la esperanza de poder descubrir el camino, si es que existe, a la felicidad.

El autor adapta y lleva a escena el universo de “Tío Vania”, la clásica obra de Antón Chéjov, y la sitúa en la ciudad más austral de la provincia de Buenos Aires: Carmen de Patagones, sitio donde pasó muchas vacaciones de su infancia.

“Este texto estuve escribiéndolo durante cuatro años, parte de un deseo de actualizar a Chéjov para mí como espectador, para hablar a través de él sin perder su esencia, pero interviniendo en función del juego teatral que a mí me interesaba. Es algo inconsciente, responde a imágenes que se me presentaban al leer Tío Vania. En ese proceso de escritura se me fueron apareciendo los actores sin buscarlo y eso potenció la escritura, porque son personas que conozco mucho y quiero”, cuenta a Puntadas Con Hilo Lumerman, quien, además de director y guionista, tiene una larga trayectoria como actor y docente teatral.

Estamos en 2004, en un hostel en el que trabajan Sonia (Rosario Varela) y su tío Iván (José Escobar). Ambos sueñan con ser cantantes famosos y ensayan durante todo el día, pero a la vez dejan de lado el cuidado y las condiciones del lugar del que son responsables. Allí también está alojado Pablo (Diego Faturos), un médico joven que no se sabe hasta cuándo va a permanecer allí y por el cual Sonia siente estar enamorada.

el amor es un bien

El padre de Sonia, Alejandro (Jorge Fernández Roman), llega junto a su joven mujerm Elena (Manuela Amosa), para visitar a su hija. Como consecuencia de su llegada, en el hostel comienza a desatarse una serie de conflictos que se acrecientan en el transcurso de la obra. Amores no correspondidos, sueños que quedan en el camino e historias que no terminan de desarrollarse.

El amor es un bien: Una obra que nos hace pensar y reflexionar


El autor, además, nos da señales de la vida que les espera a cada uno de los protagonistas. Nos brinda la oportunidad de imaginar, de pensar si esas vidas serán así como las propone o si finalmente encontrarán la manera de resolverlas.

Por fuera del universo de la historia, por momentos, la luz del escenario baja su intensidad y cada personaje cuenta una visión al público. Son monólogos muy breves, pero que rompen con la trama que se venía desarrollando y nos llevan a otro mundo.

Los sueños nos hacen ver el presente de otra manera, es inevitable. Lumerman nos presenta el futuro (con intención o no) de cada personaje y a través de eso nos hace reflexionar sobre cómo accionamos en el mundo: Cada decisión, cada paso que damos es determinante para lo que viene.

¿Es el amor un bien? Lumerman, responde: “Es una cita de Chéjov, del cuaderno de notas, y hace referencia a que, si el amor es un bien como algo material, qué es lo que pasa con aquellos que no lo tienen. Y me pareció que esa frase sola problematizaba algo clave de la obra y de la versión, porque lo afirma, pero a su vez tiene un sentido amplio”.

Una sensación de no bajar los brazos


La vida es dura y no siempre tenemos la posibilidad de elegir lo que queremos, al menos en el momento que lo necesitamos. Hay ocasiones en que la posibilidad de estudiar y dedicarse a lo que uno le gusta cuesta más a unos que a otros, porque hay circunstancias que nos llevan a restarle tiempo a eso que nos apasiona.

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Francisco Lumerman

El personaje de Sonia nos hace pensar que cuando uno apuesta a aquello que ama y deja todo para que eso se logre, la vida suele ser menos dolorosa.

Dulces amargos


La tranquilidad y la felicidad se mezclan con la desesperación y la tristeza. Las moscas que rondan y que molestan debido a la fabricación de dulces caseros que Sonia e Iván preparan en el hostel nos permiten analizar las situaciones cotidianas de la vida, en cómo de un momento a otro las cosas que hacemos con voluntad para recibir una recompensa pueden transformarse en un castigo para quedarnos sin nada.obra

Mientras los espectadores entran a la sala, la música ya está presente. Detrás de una tela blanca se puede observar a los protagonistas escuchando a una mujer cantar y tocar una guitarra. En el centro de la escena sólo hay una mesa larga de madera y hierro, que se utiliza como una especie de grada.

“Estamos por llegar a las 100 funciones, el estreno fue en junio del 2015 e hicimos sin interrupción dos funciones por semana. Espero que esta obra nos siga haciendo felices, que siga viniendo público, que es algo muy emocionante, y poder llevarla a recorrer otras latitudes dentro de la Argentina y afuera también”, concluye Lumerman.

El amor es un bien, pero a veces es muy difícil encontrarlo para que las metas de nuestras vidas se cumplan. El amor es un bien y la posibilidad de encontrarlo está en cada uno.

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