Cantando con María Elena

Colores. Colores en la voz, en el traje, en la escenografía. Catalina Fiaschi es la encargada de ponerle color a toda la obra “Cantando con María Elena”.

Desde el comienzo nos adentramos en el hermoso mundo de María Elena, una señorita fanática de la hora de la merienda, pero un tanto despistada: olvidó dónde dejó sus tazas y por eso no puede tomar el té con masitas.

La búsqueda de las tazas es una excusa para pasearnos por la vida de este personaje y por un repertorio de canciones de otra María Elena, la que se apellida Walsh, cantautora que todos conocemos. La canción que abre la obra y que le da pie al conflicto principal, es la clásica “Canción de tomar el té”. Después pasamos por otros temas como “Canción de la hormiga Titina”, “Canción del último tranvía”, “Canción de la vacuna”, “El show del perro salchicha”, “El Reino del revés”, entre otros. Cada tema forma parte de la trama, que se va hilvanando alrededor de la simpática María Elena mientras avanza la acción.

Catalina Fiaschi interpreta los temas en vivo, acompañada por Cristian López en el piano. La música interviene en toda la obra y dialoga con los distintos personajes que van apareciendo. Porque no sólo María Elena pisa el escenario, sino que tiene algunos amigos títeres, como la hormiga Titina, que vive dentro de una maceta, y el jardinero Don Enrique. Ninguno de ellos sabe dónde están las tazas y entonces María Elena tiene que ir a la ciudad para ver si encuentra algo o alguien que la ayude.

Catalina Fiaschi y Cristian López
Catalina Fiaschi y Cristian López

Toda la aventura está acompañada por una escenografía colorida, que se suma a los colores brillantes en las flores del traje y el sombrero de María Elena. Cada elemento de la puesta en escena está al servicio de la historia y cada rinconcito se utiliza al máximo. Podemos ver algunas canciones “actuadas” por títeres de dedos o representadas en cuadros hechos de tela. Todo está pensado y aprovechado para que no queden espacios vacíos y los chicos puedan pasear por distintos lugares del escenario, a medida que María Elena busca su tesoro perdido.

Y no son sólo los chicos los que pueden disfrutar de la obra. Los adultos, los padres y hasta los abuelos pueden cantar a la par de Catalina las canciones que forman parte de nuestra niñez. Es por esto que “Cantando con María Elena” es un plan perfecto para toda la familia.

Además, los propios espectadores se vuelven casi invitados de María Elena, ya que la obra se expone en Alma, un espacio de arte que durante los fines de semana se convierte en casa de té y se puede consumir mientras se mira la obra. Hay una amplia variedad de té y tortas riquísimas.

“Cantando con María Elena” tiene calidez y calidad: desde el vestuario, los títeres, la utilería y la escenografía, la actuación y la voz de Catalina Fiaschi que interpreta los temas a la perfección, hasta la tranquilidad de Alma y sus exquisiteces; todo es perfecto para una linda tarde de domingo.

La obra se realiza en Alma. Chequear las fechas disponibles haciendo click aquí.

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