Elvis Presley
Elvis Presley

Existe una creencia popular que afirma que todo artista en auge que encuentra la muerte en su juventud está destinado, inexorablemente, a convertirse en una leyenda. Más allá de los talentos particulares que la persona en cuestión posea, se trata de una aseveración que valora el peculiar talento de los fallecidos como una fórmula exacta que los catapulta hacia la historia.

Éste bien podría ser el caso de Elvis Presley ¿Acaso alguien puede negar el misticismo que lo envuelve? Nacido en 1935 en la ciudad de Tupelo, en Estados Unidos, aunque en pocos años su familia y él se trasladaron a Memphis, una ciudad también mítica por haber sido la cuna geográfica de este ícono del rock (y es que a todas luces —y no de camarín, precisamente— es una “suerte” turística que el misticismo se herede de este modo), son pocos los que saben que tuvo un hermano gemelo. Lamentablemente, el pequeño Jesse falleció apenas llegó al mundo.

Contrario a todo lo que se presupone que debe influir en un artista del rock, género transgresor y rebelde por excelencia, Elvis hasta en eso fue distinto sin buscarlo ni pretenderlo: La inspiración le llegó, más que nada, de la mano del góspel, música negra y, además, propia de la iglesia.

No es para menos destacar este aspecto del cantante, ya que su éxito está enmarcado por un contexto social en el cual el racismo contra la comunidad afroamericana estaba en la cresta de la ola (bueno, esto sigue más o menos igual, tristemente).

En medio de su explosión comercial más grande, que se dio entre 1956 y 1958, Martin Luther King iniciaba su boicot a las leyes segregacionistas que ponían en jaque la seguridad de las personas negras en el sector sur de los Estados Unidos, movimiento social que se intensificaría con su posterior detención, liberación y campaña política en pos de la conquista de los derechos civiles.

Sin embargo, pese a que la comunidad afroamericana estadounidense respaldó y reconoció a Elvis Presley como el gran abre puertas de la música negra hacia la popularidad, también supo cosechar una gran cantidad detractores que sembraron, hasta el día de hoy, la duda en quienes supieron seguirlo, haciendo uso de comentarios malintencionados y declaraciones del cantante que nunca pudieron ser confirmadas totalmente.

Así y todo es menester destacar que, así como artistas y periodistas que echaron a rodar entrevistas sin material audiovisual que sustenten declaraciones lisa y llanamente racistas o canciones de alto voltaje, también hubo una horda de cantantes negros listos para defenderlo de las acusaciones. Pero, como es cierto eso que dicen de que “una imagen vale más que mil palabras”, podemos comprobar las contradicciones con las fotografías que quedaron en el recuerdo, en donde se luce un joven Elvis en un club negro, lo cual estaba prohibido, o un Elvis incipiente junto a destacados de la música afro como Junior Parker, o un Elvis exitoso con un coro estable de cantantes negros… O un Elvis de la década del 70, ya casi en el desenlace de su meteórica carrera y vida, cantando “In the Guetto”.

¿Hay una verdad absoluta sobre Elvis Presley?  Por más que se asegure que “si el río suena, es porque piedras trae”, también hay otro dicho que reza “río revuelto, ganancia de pescadores”. No estoy en condiciones de apostar por ninguna de las alternativas. Me quedo, por siempre, con la música.

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Menna Grimal
Guionista en proceso, ceremonialista en retroceso y otros delirios mesiánicos. Ultra leonina y pagana. Me casé con Guión, pero de vez en cuando tengo fantasías con el Teatro. Hija no reconocida de la televisión.