Festival de Woodstock

El Festival de Woodstock, realizado en 1969, gritó fuerte por toda una generación cansada de la guerra y del sistema. Hoy les voy a hablar sobre este tema, a 47 años de ese 15 de agosto que trascendió las cabezas de una sociedad conservadora y en crisis.

Mi generación tuvo que aprender del Festival de Woodstock a través de los libros o, mejor aún, del testimonio de nuestros padres. La cuestión es que Woodstock significó, no sólo una cumbre icónica en Nueva York con más de 400 mil personas, sino también la mayor concentración de una filosofía de vida que habló a favor de la paz y el amor.

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Un poquito de historia para entender el hito de Woodstock


Para situarnos en la historia, en Estados Unidos reinaba la crisis: Por un lado, la guerra de Vietnam con toda su destrucción, además del racismo, la opresión en el sistema educativo, la llegada del comunismo, entre otros temas que tenían a la población en vilo. Si a esto sumamos el asesinato del presidente Kennedy en 1963, podemos afirmar que la vida en Estados Unidos era un caos.

Como respuesta a este caos, nace en Nueva York y en San Francisco el mayor movimiento de crítica hacia la sociedad del momento: el movimiento hippie. Estaba formado por jóvenes que rechazaban la segregación, la violencia de la sociedad, la guerra de Vietnam, el materialismo y la imposición de leyes y normas. El movimiento hippie vino con su “haz el amor y no la guerra” a ser protagonista de un intento de cambio de pensamiento de la sociedad.

"Summer of love", el verano del amor que inundó San Francisco en 1967. Imagen: HaightAsburySanFrancisco
“Summer of love”, el verano del amor que inundó San Francisco en 1967. Imagen: HaightAsburySanFrancisco

Dentro de los hippies podíamos encontrarnos con jóvenes que leían muchísimo para desafiar al sistema impuesto, que profesaban el cuidado del medio ambiente y, claro, con jóvenes algo descuidados en su forma de vestir. Es que eso era lo que menos importaba. Precisamente, lo atractivo de los hippies era su pensamiento absolutamente liberal, que buscaba la igualdad, independientemente de cómo te vieras, qué color de piel tuvieras o qué traías en los bolsillos.

¿Para qué caer en la típica descripción de un hippie: drogadicto, mal vestido e irresponsable, si hay tantas cosas más rescatables de aquel movimiento que hizo historia por las expresiones artísticas y por ser responsables de crear conciencia a través de la cultura? A través de la música, a través de las letras y a través de, por ejemplo, el Festival de Woodstock.

El Festival de Woodstock: la importancia de una convocatoria pacífica


El Festival había sido pensado para realizarse en el poblado de Woodstock, en Nueva York. Pero no había lugar que albergara la cantidad de gente que se esperaba: alrededor de 60 mil personas durante los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969. Finalmente, los organizadores, Michael Lang, Artie Kornfeld y Joel Rosenman, decidieron negociar una granja en las afueras de Nueva York, en Bethel, donde un granjero aprobó el uso de su campo por 50 mil dólares.

Cuando la gente empezó a llegar, los organizadores no podían creer la convocatoria. Se calcula que hubo más de 400 mil personas, unas 340 mil más de las que se había pensado. Las entradas para los tres días eran de 18 dólares.

Vista aérea del Festival de Woodstock en el año 1969. Imagen: Woodstock.com
Vista aérea del Festival de Woodstock en el año 1969. Imagen: Woodstock.com

Desde Janis Joplin, Santana, The Who, Richie Havens y hasta Jimi Hendrix pisaron el escenario. Un Jimi Hendrix tocando a las 9 de la mañana de un lunes es memorable para cualquiera que haya estado allí.

Lo que había que demostrarle a la sociedad era que mucha gente podía “amarse” y no estar enfrentada. Y vaya si lo lograron. Con semejante número de personas, no hubo peleas. Hubo nacimientos, muertes, mucha droga, escasez de alimento y sanitarios, pero nada importaba. Lo que sí importaba era enviar un mensaje de paz y amor hacia una sociedad tan convulsionada por la realidad.

Lo que Woodstock nos dejó


Para fines de los 60, los hippies desaparecieron por el éxito de ventas en que se habían transformado sus ideas, su vestuario, libros, música. Todo lo hippie rompía récords en ventas y como el movimiento profesaba todo lo anti-sistema, se terminó por cansar. Pero lo que sí quedó para la historia fue Woodstock. Como legado de una paz que se construye. Como legado de la manifestación pacífica de ideales. De cómo una fiesta de paz y amor de un grupo de jóvenes representaba la responsabilidad de tomar las riendas del pensamiento y hacer el amor y no la guerra en su generación.

Dos joyitas de Woodstock 69


Y, para empaparnos un poquito más de aquel Woodstock 69, te invito a abrir la lista de reproducción de Spotify que recoge casi 7 horas de una música que marcó una generación y… también a las que vinieron. Como la tuya. Como la mía.

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Mauge Sologuestúa
Toda santafesina. Sensibilidad e ironía. Seriéfila por elección, escritora y lectora por atrevimiento; y cocinera de profesión. Los lentes y el café me hacen ser persona. Hago de tripas corazón. No sé combinar la ropa, ni dejar de comerme las uñas.