Luciano Cáceres

Multifacético. No encontramos una palabra que defina mejor la capacidad de Luciano Cáceres para adaptarse a cada uno de sus papeles, que siempre van contrastando entre sí y con él mismo. De hecho, esta capacidad camaleónica de apropiarse de cada personaje queda evidenciada en su participación en programas como Graduados, Señores Papis, Los Ricos No Piden Permiso y Signos, entre muchos otros.

Sin embargo, no todos conocen otra gran faceta de Luciano: Es director… y muy bueno. En este momento se encuentra dirigiendo Pieza Plástica, una obra del alemán Marius von Mayenburg.

En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de conversar con él en una entrevista en Konex, lugar en donde la obra está en cartel. Nos estaba esperando y con un aire distendido, pudimos conversar sobre sus inicios en la dirección y sobre la pasión que esto le despierta:

Luciano Cáceres actor

MICAELA: ¿Cuál fue el momento en el que decidiste pasar del escenario a la dirección?

LUCIANO: Fue medio accidental. De los 11 hasta los 19 laburé ininterrumpidamente en el teatro independiente. A los 19 me voy a vivir solo y en vez de irme a a alquilar un departamento o algo así, armo un teatro, que fue Quintino, una sala en Boedo. Y en ese lugar había muchos directores que hacían sus cosas. Y con Sergio Surraco, otro actor que tiene un recorrido también muy importante, nos dábamos cuenta de que, si bien participábamos de muchas obras y demás, no nos conocían. […] Entonces, dijimos “Bueno, vamos a ponernos bien al frente. Yo te dirijo a vos, vos me dirigís a mí”. Hicimos un espectáculo que funcionó muy bien, que se llamó “El doblete de Chejov”, que eran dos obras cortas de Chejov y así fue. Y ahí me di cuenta de que me interesaba mucho estar desde afuera. Y desde ese momento para acá, desde los 19 a estos 39 que tengo, llevo más de 30 puestas.

MENNA: Un número considerable ¿Qué ventajas encontrás en esto de “tu ser actor” en cuanto a la dirección?

LUCIANO: Un poco conozco lo que es la cocina, los miedos, los tiempos. Hay algo de eso que lo tengo mamado por ser actor. También creo que hay un atajo muy fuerte que, muchas de las veces cuando dirijo, explico actuando. Es más fácil. Pero igual es un camino, el de la dirección, básicamente, de la confianza. Creo que ahí está el tema. Lo podés llevar a cualquier plano de la dirigencia: Nosotros no confiamos en nuestros dirigentes, porque construyen caminos que no son para todos. Mucha gente se cae de ese sistema, de ese camino, y yo tengo que construir un camino de mucha confianza, en donde todos lo podamos transitar, actores y todo el equipo, escenógrafos, vestuaristas, iluminador, todo lo que tiene que ver con el teatro para llegar juntos al estreno y que sigan las funciones. Entonces, se establece un vínculo en donde yo tengo que establecer mucha confianza, asumir el mando, pero al mismo tiempo es muy personal con cada uno, con las características de cada actor en particular. Yo, en particular, soy un actor que te voy haciendo de a poquito, voy sumando de ensayo a ensayo, voy probando y después junto todo en el estreno. Hay otros actores que el primer día están leyendo y ya parece que lo están haciendo. Hay otros que los tenés que engañar, les tenés que pedir como por oposición para que te hagan lo que vos querés. Hay otros a los que tenés que hacerles creer que a ellos se les estaba ocurriendo, que no es una idea tuya. Es un trato como muy personalizado, pero me apasiona.

MICAELA: ¿Dirigiste algún producto audiovisual o pensás hacerlo en algún momento?

LUCIANO: Hice muchas obras que tienen mucho de multimedia. Este, en particular, tiene sólo el registro de una cámara, porque además es funcional a la obra y lo pide el autor. Pero sí, tengo planeado dirigir una película el año que viene o el otro. Tengo una productora con Eduardo Pinto, un director muy importante y bueno, aprendiendo mucho en eso. Digamos, tengo mucho conocimiento por estar adelante, tengo mucho conocimiento por ver muchas filmaciones, pero, obviamente, falta todo un aprendizaje que tiene que ver con la fotografía y muchas cosas muy técnicas, de lentes y eso que hay que profundizar.

MENNA: Aparte, con los avances tecnológicos, nunca parás de aprender.

LUCIANO: Sí, por un lado sí, pero después es establecer… Eso no es lo que más me preocupa, sino el saber… cuál es el punto de vista, cómo se coloca la cámara, cómo…

MENNA: El lenguaje.

LUCIANO: Claro, cómo elijo contar la historia. Te entiendo todo, pero hay que empezar a ver con los ojos de un lente, que eso es otro tipo de visión.

MENNA: Pasando a lo que es la obra de hoy, ¿qué es lo que va a encontrar el público cuando se siente a ver Pieza Plástica?

LUCIANO: Pieza Plástica es una obra alemana, de uno de los dramaturgos más importantes contemporáneos. Forma parte de un proyecto del Festival Europa + América, en donde se presentaron 11 obras europeas y americanas. Por un lado, el objetivo es un pantallazo de la dramaturgia internacional, de cómo vienen estos nuevos dramaturgos y de qué hablan. En particular, Pieza Plástica es una comedia muy crítica, en donde habla de los vínculos de una familia y el punto de vista de un adolescente, preadolescente, que va sacando sus conclusiones con información que va sumando. A esta familia llega una empleada doméstica, que viene como a salvarlos, a hacer las cosas que el tiempo de sus ocupaciones no les permite hacer, desde las tareas hogareñas hasta el cuidado del niño y otras cosas más que tienen que ver con las sorpresas del espectáculo. Y luego la visión que pone el dramaturgo de un artista plástico dentro de escena, como un personaje más, casi como un adoptado a esta familia, un tipo que está todo el tiempo en esta casa. Entonces, está por un lado la crítica y la visión de los vínculos de pareja y de crianza, de paternidad y maternidad; por otro lado, la visión del arte de eso; el punto de vista de este adolescente, en este momento donde está también descubriendo lo que va a ser su futuro y una crítica importante al trato al servicio doméstico.

Ciudad Cultural Konex

MICAELA: ¿Cómo surge la idea de traer esta obra a escena?

LUCIANO: A mí me convocaron para dirigir esta obra. Tiene que ver un poco con que ya dirigí otras piezas alemanas. Calculo que por eso me tocó Alemania a mí. Me dieron la Beca Goethe hace 10 años. Tuve la suerte de viajar a Berlín, estudiar alemán, conocer directores, dramaturgos, actores, salas de allá y ver un poco toda esa movida teatral tan importante. Hacía bastante tiempo que yo no participaba de un colectivo teatral. Participé de muchos proyectos de muchos directores jóvenes, de muchos, muchos y hacía mucho que no participaba así, de un colectivo. Entonces, me parecía que estaba bueno volver a juntarme con otros. Si bien las obras dialogan entre sí, no es que hicimos un trabajo en equipo con los otros directores. Yo me tomé el trabajo de ver casi todas las obras, todas las que pude, no es que caso de todos (Risas), pero bueno, tiene que ver con mi responsabilidad. Para mí es un oficio el que tengo, tanto como el ser actor, ser director, es un oficio y lo más noble que puedo tener. Muchas veces se habla de trabajar de oficio de una manera un poco despectiva o desvalorizada. Para mí no, es e algo que todos los días trato de pulir, de crecer, de estudiar y ahí está la pista, y en todos los ámbitos. Yo puedo trabajar en una novela en prime time, como en un proyecto ultra independiente en una salita de 20 personas, como hacer teatro en la Calle Corrientes, como hacer en salas públicas, en salas del Estado. Voy alternando mega producciones cinematográficas, no sé qué, con películas independientes. Yo me siento bien también con esa variedad de elección y está en uno, básicamente está en uno y en la supervivencia, que hace que uno tenga que elegir el que te va a mantener los otros proyectos. Pero no porque sea una relación, digamos, económica yo laburo distinto. Laburo en todos con la misma intensidad, profesionalismo, pasión. Tengo la suerte de elegir, sé que es un privilegio, sé que somos muchos y que somos pocos los que tenemos trabajo, pero también tiene que ver con no quedarme quieto, soy muy inquieto, muy curioso y si no aparece, lo hago. Si no aparece la propuesta, voy en busca de, nunca fui de esperar que me ocurra nada, sino que hice que me ocurra.

MENNA: ¿Recordás cómo recibiste la primera nominación que tuviste por tu rol de director?

LUCIANO: Con mucha alegría, con mucha alegría… Fue una obra muy especial, que fue Paraísos Olvidados, una obra sobre un cuento de Lampedusa, que hizo la adaptación Rodolfo Roca, actor de quien yo fui su amigo y admiré desde muy pequeño, era uno de mis actores favoritos, que ya no está, falleció, y él me invitó a que lo dirija. […] Y fue muy lindo, porque era sólo un relato, dos actores: Sergio Surraco y él, y se generaba algo muy poético, muy particular y fue una linda carta de presentación. La gente no podía creer que un pibe de veintipoquitos se meta con un material así, que por ahí la modernidad hace que uno haga cosas extrañas y eso no, iba a lo más clásico: Sentarse a escuchar y compartir esta experiencia que había vivido este profesor con la aparición de un ser muy particular: Una sirena.

MICAELA: En cuanto a director, ¿quién es tu referente, tu ídolo máximo?

LUCIANO:No, no tengo un ídolo máximo, no tengo fanatismos. No creo en eso. Aprendo hasta de… de los errores de los otros, de ver espectáculos que por ahí ni siquiera me interesan, pero aprendo mirando, del fallido también. Obviamente, me fascinan grandes directores, puestistas y no sólo de teatro, me interesa mucho la ópera también y, por sobre todo, el cine. Eso, el punto de vista, la mirada, las decisiones. Yo laburo mucho en general, no sólo una puesta, sino volverlo una experiencia particular, no por lo novedoso o por lo ingenioso, sino que hay algo que por ahí te va a pasar por primera vez o no tan seguido. Tengo maestros: Daulte, Tritek… Laburé en muchas obras de ellos y aprendí mucho, pero no es por fanatismo, porque vi su trabajo y me conmueve, me gusta.

MENNA: Para tocar un poco lo que es la actualidad en cuanto a la ficción, ¿qué es lo que pasa con la ficción nacional, que las latas extranjeras están acaparando una gran parte del mercado?

LUCIANO: Primero hay una cuestión de rentabilidad, calculo que tiene que ver con eso, con el negocio, que poco entiendo, pero me parece que va por ahí. También, al mismo tiempo, es cierto que con una lata resuelven no pagar tantos sueldos, pero en paralelo pasa que muchas de nuestras novelas, películas, mini series, se ven en otros países y ocurre lo mismo. Entonces, por ahí habría que, de alguna manera, reglamentar, limitar o establecer alguna ley que exija que tanta ficción tenga que ser nacional. Lo mismo nos ocurre con el cine. Hacemos muchas películas, pero después no se pueden estrenar, porque no hay sala, no hay pantalla para mostrarlas. Y, claro, vos tenés un shopping, un cine, te vienen Tortugas Ninjas, vos venís con una película tranqui, que tiene que ver con un hecho histórico, argentino, qué se yo y, claro, ¿cómo competís con Pokémon y toda esa cuestión? Pero, bueno, me parece que con reglamentaciones un poco más claras se cuidaría un poco más la industria social.

MICAELA: ¿De qué viene tu personaje en Estocolmo?

LUCIANO: Es un fiscal de la Nación, un tipo con aspiraciones políticas importantes, muy ambicioso. La historia transcurre en dos tiempos que se combinan. Hay tres años de diferencia que van y vienen en la historia. Tiene una suerte de medio hermano, que él hace infiltrar en un sistema de tipos que manejan la trata de personas y eso empieza conflicto, y por momentos tiene las riendas y por momentos no. Y habla de eso, de la corrupción del Estado, de los intereses personales, de la ambición de la política, la justicia, todos los que cubren para que el negocio exista y persista, y no importan las personas, y luego los medios, que también son muy poderosos para ir manipulando lo que sí se cuenta y lo que no se cuenta de esa realidad que habita en Estocolmo. Luego hay una parte de amor, triángulo y todo eso, pero, en lo que a mí me toca, va más por un segundo plano, como que el motor más fuerte es el de la ambición.

MENNA: ¿Qué es lo que más te gusta o te atrapa de Marcial Campos?

LUCIANO: Yo nunca había hecho, digamos, la novela más clásica. Por ahí me tocaban algunas más raras y si me tocó alguna novela clásica, tenía una participación muy pequeña. A mí me gustan los villanos. Son como los más entretenidos, son impunes, son los que hacen. Me ha tocado hacer el bueno y tenés que soportar que el resto haga y vos aceptás, y vas y las seguís peleando. Entonces es muy divertido. El personaje tiene muchas aristas. También su ambición, su poder, su parte más mesiánica, su lugar místico, su sexualidad multidisociada, su relación con esa madre no está y ese travestismo que ejerce para volverla a traer en vida, esa cosa poderosa, por momentos mi personaje, según lo que se meta, tiene poderes por el lago y no sé qué. Está buenísimo. Para actuar es divertido. El elenco está bueno, buena gente, la paso bien. La verdad que mucha armonía, teniendo en cuenta que ya llevamos 10 meses de grabación.

MENNA: Es un villano que, por lo que se ve en redes sociales, despierta mucha ternura.

LUCIANO: Porque hay un motor claro, tiene una venganza propia. Cuando apareció eso, de alguna manera podés justificar cierto padecimiento y por qué hace lo que hace.


Luciano nos cuenta su vida y sobre su experiencia como actor y director con sonrisas que, por momentos, invaden su cara al recordar amigos y colegas, gente que ha marcado su vida.

Agradecemos profundamente la posibilidad de esta entrevista y les recomendamos que no se pierdan Pieza Plástica, ya que las últimas funciones en Ciudad Cultural Konex están a la venta. La cita es los sábados a las 23:00hs. Cuenta con la actuación de Eduardo Cutuli, Joaquín Berthold, Brenda Gandini, Santiago Magariños, Shumi Gauto

Entrevista realizada por Menna Grimal y Micaela Jaunarena.

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Menna Grimal
Guionista en proceso, ceremonialista en retroceso y otros delirios mesiánicos. Ultra leonina y pagana. Me casé con Guión, pero de vez en cuando tengo fantasías con el Teatro. Hija no reconocida de la televisión.