Stranger Things

Si sos seriéfilo, tenés amigos ídem y son adeptos a la ciencia ficción, es muy probable que en estos últimos días te hayas invadido de las palabras “Stranger Things“.

La serie original de Netflix, creada escrita y dirigida por los hermanos Duffer, se volvió casi de la noche a la mañana en un fenómeno al que le dieron mil vueltas de análisis, críticas y aclamación ¿Por qué tanto escándalo? Vayamos por partes; primero que nada, el argumento.

En 1983, en un laboratorio secreto en Hawkins (Indiana), un misterioso accidente desencadena la desaparición del joven Will Byers, así como la aparición de una enigmática niña que se refiere a ella misma simplemente como “Eleven”.  A partir de allí, la trama busca resolver el misterio del destino de Will, buscado paralelamente por su madre, por su hermano, por el jefe de policía local y por sus amigos Mike, Lucas y Dustin, ayudados por “Él”. Esa búsqueda va a ir desatando otros misterios, como el pasado de Eleven y la naturaleza de los experimentos del laboratorio y el papel del gobierno estadounidense en ellos.

Así descrita, la historia parece tomar muchas cosas de obras anteriores, lo cual es cierto, pero como dicen por ahí, la creatividad es hacer algo novedoso a partir de lo conocido.

ALERTA DE SPOILER EN EL SIGUIENTE VIDEO SOBRE STRANGER THINGS

En ese sentido se podría decir que “Stranger Things” sigue la línea de series como “The Walking Dead” o “The Strain”, sólo que en vez de zombies o vampiros, esta serie retoma historias de aventuras ochentosas, como “Los Goonies” o “E.T”., con el tono paranormal propio de Stephen King (quien, dicho sea de paso, también se hizo fan de la serie) y las siempre atractivas conspiraciones secretas gubernamentales.

Entonces, pareciera que un componente importante acá es la nostalgia que se genera en el público por esas historias que son prácticamente clásicos modernos, por esas aventuras que muchos chicos de hoy, hipertecnologizados y expuestos a otros peligros, no pueden llegar a protagonizar (personalmente no creo que sea coincidencia o una decisión arbitraria que historias como esta o Super 8 de J.J. Abrams tengan lugar en los lejanos ochenta).

Por otra parte, hay que destacar el trabajo actoral, tanto el de Winona Ryder (quien interpreta a la madre de Will), pero más que nada el de los chicos que conforman el grupo de amigos; ellos se ponen al hombro gran parte de los diálogos y las escenas como verdaderos cracks.

El maestro del horror aprueba este post (bueno, aprueba la serie).
El maestro del horror aprueba este post (bueno, aprueba la serie).

El resultado final de la sumatoria de historia atrapante y buenas actuaciones es una producción que seguramente nos acompañe durante bastante tiempo. Un poco más de nostalgia no nos vendrá mal.

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