Noche de los Bastones Largos

Nos hicieron pasar por una doble fila de policías, que nos pegaban con palos o las culatas de sus rifles y nos pateaban rudamente en cualquier parte del cuerpo. Profesor Ambrosse Warren

El 29 de julio de 1966 la Guardia de Infantería de la Policía Federal, enviada por el dictador Juan Carlos Onganía, intervino las universidades nacionales y golpeó salvajemente a alumnos, profesores y no docentes que reclamaban por la autonomía universitaria y la libertad de cátedra. El objetivo era desalojar las facultades tomadas por los estudiantes y profesores, luego de las medidas implementadas por el nuevo régimen que hacía un mes había llegado al poder.

El presidente de facto había promulgado una ley que disolvía Consejos Superiores y Directivos, suprimía la autonomía de la Universidad de Buenos Aires y la dejaba bajo la jurisdicción del Ministerio de Educación. Alrededor 300 profesores, dedicados en su mayoría investigación científica, abandonaron la universidad y se marcharon del país.

Noche de los Bastones Largos

Mariana Weissmann es Doctora en Física y una de las investigadoras que dejó el país después de aquella trágica noche. En 1966 renunció al cargo de profesora adjunta en el Departamento de Meteorología de la UBA. Se jubiló hace diez años como investigadora del Conicet y fue la primera en el país en recibir el premio L’Oréal-UNESCO a Mujeres en Ciencia en 2003.

En declaraciones a Puntadas con Hilo expresó: “La impresión que tengo es que la Universidad nunca recuperó el optimismo y la alegría que tuvo en la década 1957-1966. En esa época, no sólo en Buenos Aires, sino en todo el mundo, alguna gente creía en la ciencia como motor para los cambios en la sociedad. Los que no querían esos cambios pensaban que éramos sus enemigos. La Universidad era una institución que funcionaba bien y de manera democrática internamente, cosa que también molestaba a los militares. Era como una escuela de administración en democracia. Yo recuerdo, ya sin rabia, pero con mucha tristeza, ese día de hace 50 años, porque nos cambió la vida a muchos jóvenes”.

Libertad vs. seguridad


Tras derrocar al gobierno de Arturo Illia, el golpe militar del 28 de junio de 1966, autodenominado “Revolución argentina”, ejecutó uno de los objetivos principales, que era acabar con “el accionar subversivo en las universidades”.

Las fuerzas armadas se adhirieron a la Doctrina de Seguridad Nacional elaborada por Estados Unidos que, en el marco de la Guerra Fría, temían que en América Latina tomaran fuerza focos de resistencia  comunistas. Los postulados consistían en eliminar las ideas que pudieran amenazar el orden establecido.

Atacaban la educación porque creían que así podían imposibilitar el pensamiento, pero no entendieron los militares, ni los que vinieron después, que por más palos que tengan en las manos, por más golpes que puedan perpetrar, es imposible poder callar las ideas. Porque  la cultura, por más palazos que se le quiera dar, por más daño que se le haga, no desaparece jamás.

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