El 20 y el 21 de julio el espíritu del ser humano llegó a ese lugar donde antes sólo había estado la imaginación de Julio Verne.

¿Por qué? Porque en esos días el hombre tocó por primera, pero por última vez, la superficie de la luna.

El 16 de julio de 1969, tres hombres, Niel Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins dejaron esta tierra para embarcarse en uno de los viajes más importantes de la historia: La llegada del hombre a la Luna. Lanzados el 16 de julio de Cabo Cañaveral, a bordo de un cohete Saturno-V, con la misión de cumplir con la palabra del difunto presidente J.F Kennedy y ganar la carrera espacial a la URSS.

Por los próximos 4 días los hombres dentro del Centro de Mando, llamado por el mismo Armstrong como “Columbia”, emprenden su lento vuelo para completar los 384.400 kilómetros aproximados que los separan de su meta. Durante su vuelo, no suceden demasiadas complicaciones y tanto los astronautas como los científicos en el planeta esperan impacientes y nerviosos.

El 20 de julio, después de orbitar la luna un par veces, asegurando estar a la altura correcta, Neil Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin entran al Módulo Lunar, también llamado por el mismo Armstrong como “Eagle” (Águila) y abandonan a Michael Collin, quien se queda en el Centro de Comando para monitorear y esperar a sus compañeros. Una vez comprobados todos los sistemas, el Eagle se desacopla del Centro y empieza su descenso hacia la superficie lunar, pero ocurre un problema cuando el Módulo Lunar gana demasiada velocidad, cambiando el lugar de aterrizaje y mandando a los astronautas hacia un cráter y su potencial muerte. Intentando controlar esto, la tripulación cambia los programas de la computadora de vuelo para poder tomar el control manual de la nave y utilizando casi todo el combustible que les quedaba, logran estabilizar la nave así como también su velocidad y realizar con apenas unos metros de distancia entre ellos y el suelo un aterrizaje suave. Años después, los hombres de la NASA dirían que si Armstrong utilizaba los propulsores de la nave por unos segundos más, no hubieran tenido la posibilidad de salir de la superficie lunar.

Así, el el 20 de julio de 1969, a las 20:17:39, los astronautas a bordo del Eagle comunican al mundo el éxito de la misión.

Hombre en la Luna

Seis horas después del aterrizaje y una vez completados los surcadores del cielo, se preparan para descender del Módulo Lunar y llegar más lejos que cualquiera antes, con los ojos del mundo puestos sobre ellos gracias a cámaras que, con un delay de tiempo, transmiten en vivo los próximos minutos de historia. A las 02:56 de un 21 de julio de 1969, bajo la frase “Un pequeño salto para el hombre, un gran salto para la humanidad”, los hombres del Apollo 11 dan los primeros paso sobre la superficie lunar, pasos que resuenan en el tiempo, pasos que permanecerán ahí por los días de los días. Por las próximas dos horas, Armstrong y Aldrin realizan varias tareas científicas mientras toman fotos de la luna. Al regresar al Módulo, duermen un par horas antes de regresar al vacío de las planicies lunares para terminar otras tareas científicas.

Después de 13 horas de misión en tierra, los astronautas regresan al Módulo para iniciar el despegue y reencontrarse con su otro compañero, que los espera en el Centro de Mando orbitando la luna para volver a casa.

El 22 de julio de 1969, después de haber hecho historia, los tres hombres aterrizan cerca de las islas de Háwai, antes de ser rescatados para pasar a la historia como los primeros hombres que fueron más allá de la casa de dioses y volvieron para contarnos de qué color son los sueños hechos realidad.

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Nacho Ramirez
Nací con el control de la tele en la mano. Veo películas y series tan seguido que hasta me olvido de que tengo una vida. Soy un eterno enamorado de las historietas y las novelas. Prometí leer la saga de "Canción de Hielo y Fuego" en menos de 5 meses. Hoy puedo decir "Mission Accomplished".