Parálisis del sueño

Hasta hace poco pensaba que lo peor que podía pasarme al dormir era despertar en un telo horrendo y, peor aún, mal acompañado. Pero anoche, todo cambió.

Desperté por un ruido fuerte en casa y estaba solo, así que me alarmé. En la cama de una plaza y media, tapado con el acolchado hasta la cabeza, de costado, mirando hacia la pared, comencé a escuchar pasos, como de zapatos de suela dura, como los que se usan para trabajar.

Con el corazón a mil revoluciones por minuto, quise saltar de la cama para defenderme, pero no pude. No me podía mover. 

El picaporte bajó y la puerta placa se abrió. Yo quería gritar, pero tampoco pude, estaba también mudo. Los pasos siguieron hasta mi cama, sentí un golpe, como un rodillazo al pasar cerca del respaldo.

Estaba desesperado, muerto de miedo y atrapado en mi propio cuerpo. El intruso se sentó en mi cama y yo no podía darme vuelta, sólo podía llorar y sentirme impotente, viendo la sombra proyectada en la pared mientras gritaba sin sonido en mi garganta.

A punto de un infarto provocado por el terror, una mano sátira, con mucha saña, me pellizcó una nalga. Sí y fue con tanta violencia, crueldad o mala intención que seguía intentando gritar, pero estaba paralizado, duro, como muerto en vida, hasta que en el agite de la situación me desperté, tapado con el acolchado hasta la cabeza, de costado, mirando hacia la pared, pero solo, completamente solo.

Miedo de morir

Nunca había experimentado tremenda sensación y buscándole una explicación científica, encontré la respuesta a una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento en el momento en el cual el cerebro despierta milésimas de segundos antes que el cuerpo.

Esto se denomina “Parálisis del Sueño”. Es un fenómeno mucho más frecuente de lo que pensamos y seguramente vos, que estás leyendo esto, también experimentaste sus alucinaciones auditivas y visuales que generalmente coinciden en una intensa sensación de presencia y de movimiento en torno a tu cuerpo indolente*. Las causas más mencionadas son directamente asociadas con el estrés y el cansancio.

Ni hablar de cuando reaccionás porque te sentís caer de la cama y no, estás bien centrado. Ahí se dice que, en realidad, el corazón deja de bombear y el instinto de supervivencia tira esa reacción como un shock que vuelve a poner en funcionamiento nuestro motor.

¿Sabías todo lo que podés experimentar entre tu sábanas? También la sensación de morir. Por lo pronto, esta semana te aconsejo que descanses y te relajes si no querés amanecer paralizado, muerto de miedo y con el cachete del culo doliendo.

*MuyInteresante.es

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