fuente: cinecritic.blz

Hoy les traigo una pequeña reseña de la película “Leonera”. Si bien me la habían recomendado varias veces desde su estreno en el 2008, creí que era un drama (género que me deja hecha un trapito mojado). Así que pospuse verla.

Me pareció una radiografía suavizada del sistema penitenciario, pero me gustó la idea general, el guión y la dirección. La fotografía y la banda sonora son sencillamente bellas, terminan de cerrar una película atractiva y atrapante.

“Leonera”, la película


Leonera fue una coproducción entre Argentina, Brasil y Corea del Sur. La dirección estuvo a cargo de Pablo Trapero y el guión fue realizado en conjunto por Alejandro Fadel, Martín Mauregui y Santiago Mitre.

La película cosechó premios de todo tipo los primeros dos años desde su estreno y los críticos la alabaron por su enfoque humano. Se utilizaron para el rodaje las cárceles de Olmos, San Isidro y Los Hornos. El personaje principal fue interpretado por Martina Gusmán y muchos de los extras eran reclusos y oficiales penitenciarios reales.

La trama de “Leonera”


La trama gira en torno a la maternidad de Julia, una mujer inocente que termina en prisión por un fallo judicial injusto. Es trasladada a un pabellón especial para reclusas embarazadas y con hijos pequeños que no está excluido de la violencia general que envuelve al sistema penitenciario. Peleas, abusos, intentos de suicidio y motines, todo transcurre con cierta normalidad entre chicos y juguetes.

La protagonista se va transformando con el paso del tiempo: Los desafíos de traer un hijo al mundo en sus condiciones. Comienza siendo solitaria, apática, en aparente desconcierto o shock. Luego, se la ve vulnerable y desconsolada por la injusticia, no puede acceder a una defensa que la acerque a la libertad.

fuente: losandes.com.ar

Una escena muy fuerte nos muestra a Julia segura de que la cárcel no es lugar para criar un hijo. A partir del parto vemos las vicisitudes de una madre joven y sin recursos que no sabe bien qué hacer con un recién nacido. Con la ayuda de sus compañeras, se asegura en su rol con más confianza en sí misma, acompañada también por la aparición de su madre. Si bien no podemos ver nada de la historia entre ellas, es evidente que la relación es distante y que el acercamiento de la mamá de Julia se ve condicionado por la existencia de su bebé.

Después de algunos años adentro del penal, se la ve preocupada por su situación judicial y por la suerte de su hijo. Va mutando en una mujer más madura, valiente y fuerte.

Los chicos en la cárcel


La Comisión Provincial para la Memoria contabilizó en el 2012 a 91 menores reclusos con sus madres. Todos los nacidos en el sistema penitenciario pueden permanecer ahí hasta los 4 años de edad (en el caso de tener familia afuera que se pueda encargar de ellos) o hasta que sus madres cumplan el tiempo estipulado por la condena.

En muchos casos, madres y abuelas comparten la custodia para evitar que los chicos crezcan en el ámbito de la cárcel. En otros casos, las madres ceden la custodia a otros familiares para resguardarlos del todo. Sin embargo, como Julia (el personaje encarnado por Martina Gusmán), muchas mujeres prefieren tener a sus hijos cerca y encargarse de su crianza, luchando por mejorar las condiciones dentro del penal.

Si bien los niños no sufren violencia de parte de los efectivos que trabajan en las cárceles, existe una fuerte violencia estructural marcada por las condiciones de vida de la cárcel. La falta de instalaciones de asistencia pediátrica con equipamiento adecuado motiva a muchas madres a enviar a sus hijos con familiares y sólo verlos en las visitas.

Chicos en la cárcel - Leonera

Hace algunos años, las residentes de la institución de Los Hornos consiguieron, por medio de motines, que les otorgaran una ambulancia a disposición de los niños, lo que demuestra que sus pedidos son ignorados cuando los presentan pacíficamente por escrito o a través de ONG que las representan.

La ley 26.472 permite, si se concede el derecho, que las mujeres con hijos menores de 5 años o embarazadas puedan acceder a cumplir sus condenas en prisión domiciliaria. También pueden acceder a este beneficio las mujeres que tengan a cargo personas con discapacidad. Lamentablemente, este derecho se vuelve accesible en poquísimos casos.

En el sentido común punitivista que rige a la sociedad argentina, la prisión domiciliaria resulta muy semejante a la comodidad de la libertad. En las últimas décadas se ha realizado un número considerable de estudios orientados a conocer el efecto social del encarcelamiento como castigo. Se ha demostrado que ese tipo de penas no ayudan a solucionar, reducir o prevenir actos conflictividad social en absoluto. Todo lo contrario, dada la forma en la que funciona el sistema penal, los reclusos no se rehabilitan ni pueden reinsertarse exitosamente en la sociedad.

Para finalizar, si no vieron “Leonera”, no se la pierdan. Es un llamado de atención para reflexionar sobre la realidad de miles de personas que atraviesan el sistema penitenciario. Ciudadanos que nacieron en sectores muy vulnerables, atravesaron realidades imposibles y, finalmente, quedaron a la deriva entre un sistema que esquiva los derechos humanos y una sociedad que mira para otro lado.

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